- 07/10/2015 02:00
El restablecimiento del servicio aéreo regular entre Cuba y Estados Unidos implica la posibilidad real de vuelos programados de todas aquellas compañías interesadas en incluir a la Isla entre sus destinos, pero con una amplia perspectiva de futuro.
No es un secreto para nadie que la infraestructura aeroportuaria cubana tiene que modernizarse de forma acelerada y sostenida a fin de estar en condiciones de asimilar en el corto plazo una multiplicación de viajeros por un crecimiento muy fuerte en el sector turístico y en el productivo, ambos beneficiados por la nueva ley de inversión extranjera.
La participación aeroportuaria en los planes de desarrollo expuestos en los lineamientos económicos, es clave en los proyectos que ya se están ejecutando en la Isla, incluida la aeronáutica civil.
En ese sentido, las terminales aéreas con toda su costosa y compleja infraestructura operativa, tendrán que adecuarse a los cambios que se operen en el sector cuando Cuba recupere su condición de llave del golfo y sea de nuevo un verdadero hub comunicacional como lo fue en el siglo pasado.
Se ha avanzado mucho en las negociaciones para un arreglo que permita establecer un servicio programado de vuelos regulares, en una primera etapa limitada a las categorías de viajes autorizados en enero pasado por el Departamento de Estado, y que en la actualidad se ejecutan por la vía del flete.
Delegaciones de ambos países trabajan alternadamente en La Habana y Washington en las rondas de consultas técnicas sobre aviación civil para determinar los alcances de los primeros acuerdos que deberían de alcanzarse este mismo año, tomando en cuenta los intereses de las principales líneas aéreas estadunidenses que están dispuestas a ofrecer vuelos a Cuba y que incluso proporcionan los aviones a las empresas que actualmente operan los vuelos chárter.
La delegación estadunidense la integran funcionarios de los departamentos de Estado, Transporte, Comercio y Tesoro, de las administraciones Federal de Aviación y de Seguridad en el Transporte, y de la parte cubana sus equivalentes, y han avanzado bastante en temas como la seguridad operacional y de la aviación, entre otras cuestiones.
El Aeropuerto Internacional de Baltimore-Washington (Baltimore-Washington International Thurgood Marshall Airport, BWI), en el estado de Maryland, se unió a la lista de interesados porque, según el ejecutivo del condado de Anne Arundel, Steve Schuh, quien viajó a la Isla junto a otros líderes empresariales, ‘la apertura de un vuelo directo entre BWI y La Habana es una ventaja clave que negocios de nuestra región tendrán para acceder a mercados de Cuba'.
Desde enero nuevos aeropuertos de EE.UU. han inaugurado servicios a Cuba y las aerolíneas de ese país han aumentado frecuencias o iniciado nuevas rutas a la Isla, aunque Miami es el punto principal de salida, junto a Tampa, Fort Lauderdale y Orlando, lo que convierte por ahora a la Florida en el estado con más conexiones.
Pero le siguen de cerca otras ciudades y estados entre las que se mencionan Nueva York-La Habana con Sun Country Airlines y JetBlue, que ya anunció el inicio de una segunda frecuencia entre los aeropuertos JFK y José Martí en diciembre, amén de que American Airlines anunció que abrirá el enlace los Ángeles-La Habana y cerrará 2015 con mil 200 vuelos chárter a La Habana, Camagüey, Cienfuegos, Holguín y Santa Clara desde Miami y Tampa, con 22 frecuencias semanales.
La secretaria de Comercio de EE.UU., Penny Pritzker, está en Cuba para informarse del proceso de normalización de relaciones y las trabas que implica el bloqueo económico, comercial y financiero para el sector. Es el segundo viaje oficial de un miembro del gabinete ministerial de EE.UU. a Cuba, después del realizado en agosto por el secretario de Estado, John Kerry. La funcionaria copreside el Diálogo Regulatorio bilateral, a través del cual representantes del Tesoro y de Comercio describirán ‘los recientes cambios realizados a las normas de viaje, intercambio comercial y transacciones financieras' respecto a la isla caribeña.
Son, sin lugar a dudas, los primeros pasos que marcan un futuro muy prometedor al sector aeronáutico.
ANALISTA