El español no es únicamente un idioma compartido por más de 600 millones de personas: también es un territorio cultural, político y emocional en permanente...
- 03/04/2015 02:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️Causa preocupación que se pueda estar tendiendo un manto de incertidumbre sobre la próxima Cumbre de las Américas en Panamá y echar sombras al buen trabajo que ha venido realizando el gobierno del presidente Juan Carlos Varela para convertir la cita en un encuentro de paz y diálogo.
No deja de ser preocupante que en el preámbulo del encuentre se geste en la Casa Blanca un decreto contra Venezuela y que Caracas anuncie medidas de respuesta, precisamente cuando América Latina y el Caribe se dejan ganar por las expectativas creadas por el avance de las negociaciones de paz en La Habana entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), y el diálogo constructivo entre Estados Unidos y Cuba para el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas en uno y otro país. Ambas iniciativas en marcha positiva y avanzada.
Extraña que el decreto que coloca a Venezuela como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, lo cual ha sido interpretado en la región como una virtual declaración de guerra y ha sido rechazada en las diversas reuniones de la Unión de Naciones del Sur, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, y otras prestigiosas instituciones, se produzca a escasos días de la convocatoria de la VII Cumbre de las Américas, que pro primera vez aceptan todos los países del área.
La preocupación se enmarca en la posibilidad de que el decreto firmado por el presidente Barack Obama influya en un vuelco indeseable de los objetivos marcados de la cumbre: la paz y el diálogo, en torno al tema central ‘Prosperidad con Equidad: El Desafío de Cooperación en las Américas’.
No quiere decir que los procesos de paz en curso pierdan su importancia e incluso que necesariamente puedan ser abortados, pues tanto las negociaciones de las FARC colombianas y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, y los diálogos Cuba-Estados Unidos responden a un conjunto de dinámicas propias y muy complejas que existen independientemente de la Cumbre de Panamá.
Pero el clima se puede enrarecer y sería una verdadera lástima después de un reconocido esfuerzo del conjunto regional para insuflarle un nuevo y más acertado contenido a ese tipo de reuniones –como ha reiterado el presidente anfitrión- que permita una relación más fluida y de beneficio recíproco, entre América Latina, el Caribe, Estados Unidos y Canadá.
Con una visión muy clara y transparente de lo que deben ser las nuevas relaciones intrarregionales, la Celac declaró ‘Zona de Paz’ este ámbito geográfico y los mandatarios concordaron en que ese propósito –más bien, necesidad- debía estar en la mesa de diálogo en Atlapa.
Los analistas se preguntan por qué ese decreto a estas alturas, y las respuestas muy bien se podrían producir en esta nueva Cumbre, cuyo resultado debería estar relacionado con el surgimiento de un nuevo orden, más equitativo y racional, de las relaciones hemisféricas que las aleje de aquellos viejos conceptos cuando el interés geopolítico primaba sobre principios inalienables como la paz, la independencia y la soberanía.
No se trata de un criterio extremo o apocalíptico, sino de una observación preventiva que surge de la necesidad de una convivencia pacífica para poder hacer frente exitosamente y en unidad a desafíos muy serios como el cambio climático, el hambre, la miseria y otros peligros que acechan a la humanidad, sin distingo de clases ni religiones.
Sea como sea, y estaremos pendientes para registrarlo, la política expresada en el decreto de Obama marcha contra la historia, y en especial contra los objetivos aceptados por el continente de una Cumbre que ha concitado la atención del mundo entero.
Los próximos 10 y 11 de abril se acercan a pasos agigantados. No quedan muchas sorpresas por descubrir. Las partes en pugna conocen las cartas de cada quien, y en este juego cada jugador es su propio crupier. Eso es lo extraordinario de esta Cumbre que seguro es ya un capítulo de la historia americana.
ANALISTA