Marco Rubio acusa a Ortega de abolir las elecciones en Nicaragua y advierte que Estados Unidos no permanecerá pasivo

Las declaraciones de Rubio se producen después de que Ortega anunciara, durante el acto por el 47.º aniversario de la Revolución Sandinista, que Nicaragua dejará de celebrar elecciones.

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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó este martes 21 de julio una dura advertencia contra el Gobierno de Nicaragua, luego de que el presidente Daniel Ortega anunciara que el país no celebrará más elecciones.

A través de un mensaje publicado en su cuenta de X, Rubio afirmó que la administración del presidente Donald Trump y la comunidad internacional no permanecerán indiferentes ante las acciones del régimen nicaragüense.

La administración Trump y la comunidad internacional no se quedarán de brazos cruzados mientras la dictadura de Murillo-Ortega profundiza la represión en el país y fabrica inestabilidad que amenaza la seguridad nacional de Estados Unidos. El compromiso de Ortega de abolir las elecciones en Nicaragua demuestra su cobardía y su miedo a la voluntad del pueblo nicaragüense”, escribió Rubio.

Las declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense se producen después de que Ortega anunciara, durante el acto por el 47.º aniversario de la Revolución Sandinista, que Nicaragua dejará de celebrar elecciones.

Ortega anuncia el fin de las elecciones

En un discurso pronunciado ante miles de simpatizantes reunidos en la Plaza de la Fe, el mandatario nicaragüense aseguró que no permitirá el regreso al poder de fuerzas políticas que, según él, responden a intereses de Estados Unidos.

”Se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis vuelvan a llegar al gobierno”, declaró Ortega, acompañado por su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo.

Con esa afirmación, el gobernante cerró la posibilidad de futuros procesos electorales competitivos y defendió la decisión como una medida para proteger la soberanía nacional frente a lo que calificó como injerencia extranjera.

El anuncio ocurre meses después de la entrada en vigor de una reforma constitucional, aprobada en febrero de 2025, que amplió el período presidencial de cinco a seis años, creó la figura de la “copresidenta” para Rosario Murillo y reforzó el control del Poder Ejecutivo sobre las demás instituciones del Estado.

La decisión de Ortega ha generado fuertes reacciones internacionales y suma nuevas críticas por el rumbo político de Nicaragua, mientras Estados Unidos insiste en que continuará presionando al Gobierno nicaragüense en defensa de la democracia y los derechos políticos de sus ciudadanos.

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