Según Díaz-Canel, las conversaciones han sido coordinadas con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubano
- 07/12/2010 01:00
BOGOTÁ. Colombia afronta lo que el Gobierno calificó como la peor tragedia natural en su historia ocasionada por las lluvias, que han dejado más de 190 muertos y 1,5 millones de damnificados en lo que va del año.
Por si no fuera poco, el domingo tuvo lugar un gigantesco alud en el barrio La Gabriela, construido sobre la ladera de una montaña en el municipio de Bello, en el departamento de Antioquia, cerca a la ciudad de Medellín. En la tragedia murieron al parecer 123 personas y los equipos de rescate ya han recuperado 18 cadáveres.
No obstante, los socorristas de la Cruz Roja y Defensa Civil con picas avanzan lentamente en la búsqueda de las víctimas en medio de un inmenso lodazal que sepultó por lo menos 50 viviendas de un barrio obrero. A la labor también se sumaron decenas de personas.
Los aludes e inundaciones han destruido carreteras y puentes, por lo que varias regiones del país permanecen incomunicadas por vía terrestre. Además, los expertos temen un fuerte impacto de las lluvias sobre la producción agrícola del país, incluyendo la cosecha de café.
Y lo peor, el instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia pronosticó que las lluvias ocasionadas por La Niña se extenderán hasta marzo, justo cuando se inicia la temporada habitual de precipitaciones, por lo que los próximos seis meses continuará la emergencia.
Por su parte, el presidente Juan Manuel Santos estudia declarar un estado de excepción para poder obtener recursos de ayuda a los afectados y hasta la semana pasada, el gobierno estimaba que necesitaría más de 300 millones de dólares para superar la tragedia.
DRAMA FAMILIAR
Orfanely Madrigal, una ama de casa que perdió en el alud a 12 de sus familiares, miraba impotente la lenta remoción de lodo con la esperanza de que algunos de los cadáveres de sus seres queridos sean recuperados.
‘Yo presentía esta tragedia y a mi mamá le había dicho que el sector estaba en alto riesgo pero nunca me creyó’, dijo la mujer en medio del llanto. ‘Perdí más de la mitad de mi familia, perdí mi madre, cuatro hermanos, mis sobrinitos y mis niñas de 13 y 10 años’, relató.
‘LA NIÑA’ VERSUS SEQUÍA
En Venezuela, más de 100 mil personas se han visto afectadas por las fuertes lluvias, que arreciaron hace dos semanas y se han cobrado la vida de al menos 34 personas. Cuatro provincias de la franja norte (Falcón, Distrito Capital, Vargas y Miranda) están en estado de emergencia, aunque las lluvias también afectaron a estados del oeste, donde se han desbordado ríos y existen poblados incomunicados.
El gobierno del presidente Hugo Chávez, que dedicó recursos excepcionales para paliar esta crisis, instaló más de 700 refugios en organismos oficiales, hoteles, escuelas e instalaciones militares y anunció que ‘tomará’ terrenos para entregar viviendas a los damnificados.
La Niña también provocó este año que la temporada de huracanes fuera muy activa. Las inundaciones y tormentas tropicales causaron la muerte de más de 300 personas en América Central y de más de 100 en México.
Mientras tanto, en países con una importante industria agrícola y ganadera como Argentina y Uruguay, la luz de alerta se encendió por la creciente sequía, que podría extenderse hasta marzo.
En Argentina, que previó exportaciones agrícolas globales por unos 25 mil millones de dólares para la campaña 2010-2011, la situación en las regiones productoras es ‘complicada’. ‘Prácticamente el 100% del territorio núcleo (la rica pampa húmeda) presenta condiciones hídricas escasas o sequía. Los efectos de La Niña están presentándose enérgicamente con los impactos previstos en precipitaciones por debajo de lo normal y temperaturas por encima’, señaló en un informe la Guía Estratégica para el Agro (GEA).
En Uruguay y según el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), ‘el porcentaje de agua disponible promedio de los suelos en noviembre presentó niveles bajos (debajo de 40%) en varias regiones y con valores críticos (debajo de 30%) en algunas áreas de la zona norte’.