Se efectuan gestiones para salir de la lista de países que no combaten la pesca ilegal y que Panamá pueda seguir exportando mariscos a la UE
- 09/02/2015 01:00
Las guerras del siglo XXI no son iguales a las anteriores. Ni siquiera a las del siglo pasado, el más sangriento de la historia moderna. Es por ello que ante el anuncio del gobierno panameño de que Panamá integrará la Coalición Internacional (una unión militar de países que lidera Estados Unidos) para luchar contra el Estado Islámico, surge necesariamente la siguiente pregunta: ¿conoce la nación panameña la posición del gobierno ante la guerra en Irak, el conflicto civil en Siria, el grupo terrorista denominado Estados Islámico, el yihadismo, las conectividades internas (etnias, credos, regímenes, etcétera) en el Medio Oriente y sus inacabables problemas fronterizos, reales e imaginarios, el papel de Al Qaeda, Daesh y el Levante? Porque de eso se trata, de una lucha militar, una guerra no convencional, en la que el EI ha logrado controlar amplios territorios, una buena parte cerca de los ricos yacimientos de petróleo que aún controla occidente (EEUU) al noroeste de Bagdad. Toda nación que se haga miembro de la Coalición Internacional, que tiene más sombras que luces y pocas posibilidades de
éxito, ha entrado de hecho en una compleja guerra civil, en la que compiten kurdos, chiíes, suníes, que se desarrolla en Irak, Siria, casi todo el norte de África y otras naciones. Lo grave es que la Coalición carece de un objetivo final compartido. Son enormes las distancias y los compromisos; además, la capacidad de ataque y de respuesta también difieren. La otra interrogante es ¿por qué una nación en otro continente, que no es imperio económico, que ni siguiera cuenta con un ejército, se convierte en el primer y único país de América Latina que integra esta coalición? Las incoherencias están a la vista. Especialistas han adelantado los riesgos que conlleva esta decisión nacional que, sin duda, ha tomado por sorpresa a la sociedad panameña y al resto de América Latina.
Panamá no ha explicado de manera coherente y a profundidad las razones de su decisión en materia de política exterior. Formar parte de una coalición militar internacional requiere de un mayor análisis. La solidaridad contra actos de barbarie e injusticia no está supeditada a compromisos bélicos.