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- 26/09/2009 02:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️En medios diplomáticos internacionales se están manejando tres desenlaces posibles de la peculiar crisis política de Honduras, un país con dos presidentes —uno de ellos de facto, y el otro sin poder pero con reconocimiento externo— desde el retorno al país del destituido presidente Manuel Zelaya.
“Finalmente, todo va a depender de cuál de los dos presidentes tenga más peones”, dijo un bien situado embajador latinoamericano, empleando una metáfora ajedrecística. “Si hay grandes tumultos callejeros y muertes, es más probable que EEUU y los países latinoamericanos aumenten la presión para que Zelaya sea repuesto en el cargo”.
Son tres los escenarios que se vislumbran en Honduras. Escenario 1: “Caos, seguido de intervención de la ONU”. Los partidarios de Zelaya se lanzan a las calles, provocando una represión aún mayor por parte del gobierno de facto del presidente Roberto Micheletti. Hay muertos y heridos. El presidente venezolano Hugo Chávez alega que se está cometiendo un “genocidio” del pueblo hondureño.
El gobierno Micheletti decide sacar a Zelaya por la fuerza de la embajada brasileña y arrestarlo, invocando un fallo de la Suprema Corte que ordena el arresto de Zelaya desde antes de que este fuera destituido, por la violación de leyes constitucionales. El gobierno de facto fuerza a Zelaya a abandonar la embajada bombardeándolo con música de rock heavy metal, como lo hizo EEUU cuando el ex dictador panameño Manuel A. Noriega se refugió en la Embajada del Vaticano en Panamá a finales de 1989.
Brasil pide al Consejo de Seguridad de la ONU que intervenga en la crisis hondureña. A diferencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), la ONU puede enviar tropas de paz a un país cuando el Consejo de Seguridad determina que existe riesgo de violencia regional. Tal como ocurrió en el caso de Haití en 1994, cuando el Consejo de Seguridad envió una fuerza multinacional para restablecer en el poder al destituido presidente Jean-Bertrand Aristide, las tropas de paz de la ONU aterrizan en Honduras para restablecer a Zelaya en el poder y supervisar los comicios.
Escenario 2: “Caos pasajero, seguido de elecciones”. Zelaya permanece refugiado en la embajada brasileña y el gobierno de Micheletti logra restablecer el orden. Después de algunos días agitados, la crisis se esfuma de los titulares.
Washington y los países latinoamericanos empiezan a evaluar la posibilidad de aceptar los resultados de las elecciones del 29 de noviembre. Varios países empiezan a argumentar que la mayoría de las actuales democracias latinoamericanas nacieron de elecciones durante dictaduras. Además, alegan que el golpe de Honduras no fue un golpe militar tradicional, porque sus líderes en ningún momento pretendieron quedarse en el poder.
Escenario 3: “Un gobierno de unidad nacional”. Micheletti y Zelaya empiezan a negociar un gobierno de coalición con alguna representación de Zelaya en el poder, para que nadie pierda imagen. El nuevo gobierno, basado en los acuerdos de San José, supervisa las elecciones de noviembre.
Mi opinión: Como soy un optimista, creo que veremos algo cercano al tercer escenario. Tal vez urgido por la amenaza de una intervención de la ONU, el gobierno de facto probablemente se vea forzado a aceptar un diálogo tendiente a garantizar el reconocimiento internacional de las elecciones. Y si eso no ocurre, lo más probable es que el nuevo gobierno electo convoque a nuevas elecciones —bajo supervisión internacional— para lograr que se levanten las sanciones económicas contra Honduras. En ambos casos, lo más probable es que se llegue a una solución negociada, y que los protagonistas de esta crisis pasen al olvido. Ninguno de los dos presidentes brilla por su sabiduría, ni por su carisma.