- 02/12/2015 01:01
El gobierno de Juan Manuel Santos chocó de frente con las pretensiones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de que se creen zonas desmilitarizadas en Colombia, donde esa guerrilla concentraría sus tropas, y reducir el tamaño del Ejército como parte del acuerdo de paz que negocian en Cuba.
Este martes, la delegación oficial en La Habana cerró la puerta a pretensiones históricas del grupo comunista, en medio de las discusiones intensas que mantienen sobre uno de los puntos más sensibles del proceso de paz: la justicia y reparación de las víctimas del único conflicto armado en América Latina, y uno de los más antiguos del mundo.
‘No estamos en este proceso para dividir el país ni para hacer entrega de territorios ingobernables', sostuvo, enérgico, el general retirado Jorge Enrique Mora, miembro del equipo negociador del gobierno.
Las FARC plantearon hace una semana al gobierno la delimitación de esas zonas en las regiones donde a lo largo de décadas han hecho presencia, principalmente en el sur, noreste y este del país.
Esas áreas —cuya extensión y número no han sido especificadas por los rebeldes— estarían sin Ejército y servirían además, según las FARC, para reparar a las víctimas de la lucha armada, que deja unos 220 mil muertos y millones de campesinos desplazados en más de medio siglo.
Pero el gobierno dejó sin piso los llamados ‘territorios especiales de paz (terrepaz)', donde según la propuesta rebelde, la ONU y organismos regionales como Unasur y Celac ejercerían presencia durante el tiempo en que estén vigentes. ‘Nunca hemos pensado en una Colombia fragmentada, no hace parte de nuestro imaginario', declaró Mora.