“¿Qué es lo que le impide venirse? ¡Que se venga! ¿Cuál es problema, pues? Lo que tienen es un show para ver cómo generan una campaña de intriga”, dijo...
- 04/03/2010 01:00
BAGDAD. Suicidas con bombas atacaron ayer dos comisarías y un hospital en una inestable ciudad iraquí, matando a 33 personas e hiriendo a 55 a pocos días de una importante elección parlamentaria.
Los comicios nacionales del domingo en Irak son vistos como cruciales para la nación marcada por la guerra.
Las elecciones se producen en momentos en que las tropas estadounidenses se preparan para terminar los combates en agosto antes de un retiro total para fines del 2011, e Irak comienza a atraer inversionistas extranjeros en un esfuerzo de reconstrucción.
Los ataques podrían golpear a la campaña del primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, quien ha puesto parcialmente sus esperanzas de reelección en la mejora de la seguridad en todo Irak.
Funcionarios estadounidenses e iraquíes dicen que los ataques de supuestos insurgentes sunitas se enfocan en minar su Gobierno chiíta.
La violencia política esporádica y los asesinatos han manchado la víspera de las elecciones, especialmente en Bagdad y la provincia oeste de Anbar.
Sin embargo, hasta ayer la campaña no ha visto grandes ataques suicidas como los que devastaron edificios públicos y hoteles en Bagdad en enero, diciembre, octubre y agosto.
La policía dijo que dos atacantes condujeron sendos vehículos con explosivos contra comisarías en el centro y el oeste de Baquba, 65 kilómetros al noreste de la capital.
El tercer atacante, que usaba un uniforme de policía y se desplazaba a pie, se inmoló dentro del principal hospital de la ciudad cuando los heridos eran llevados para recibir tratamiento, dijo la policía.
El suicida intentó atacar al jefe de policía provincial, quien visitaba el hospital, pero los guardias de seguridad lo detuvieron. Varias personas murieron o resultaron heridas y se produjo más caos cuando los guardaespaldas del jefe policial dispararon al aire al azar.
Al menos 12 de los muertos eran oficiales de policía.
Baquba es la capital de Diyala, una inestable provincia donde Al Qaeda y otros grupos militantes sunitas siguen batallando a las tropas estadounidenses y las fuerzas de seguridad iraquíes.
La portavoz del gobernador, Samira al-Shibli, dijo que las fuerzas de seguridad han impuesto un amplio toque de queda en la provincia tras los ataques. Muchos iraquíes temen que atacantes con bombas puedan aparecer nuevamente antes de los comicios.
Talib Mohamed Hassan, jefe del consejo provincial de Diyala, dijo que insurgentes financiados por extranjeros intentaban asustar a los iraquíes y alejarlos de los centros de votación, pero no lo lograrían.
“Incluso si estos ataques continúan el día de elección, la gente votará. Se ha convertido en un desafío”, declaró.
La violencia sectaria que comenzó tras la invasión del 2003 liderada por Estados Unidos se ha reducido en gran parte, pero las relaciones siguen tensas entre los sunitas y la mayoría chiíta que ganó poder con la caída del dictador Saddam Hussein, de origen sunita.
Soldados, policías, presos, trabajadores de determinadas profesiones y enfermos votarán hoy jueves, en tanto que los iraquíes en el extranjero podrán hacerlo mañana viernes.
Según la misión de la ONU en Irak (UNAMI), 18.9 millones de iraquíes están convocados para votar el domingo, en 64,000 centros electorales.