CRISIS EN VENEZUELA

El Consejo de Seguridad de la ONU debate, con posiciones enfrentadas, la captura de Nicolás Maduro

  • 05/01/2026 13:50
Panamá pidió una transición democrática que reconozca la victoria de Edmundo González Urrutia, mientras varias delegaciones alertaron sobre la soberanía, la legalidad internacional y el impacto regional de la crisis venezolana

El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) trató este lunes 5 de enero, como estaba previsto, las consecuencias de la crisis venezolana tras la captura del líder depuesto Nicolás Maduro en la pasada madrugada del 3 de enero.

Un llamado al respeto del derecho internacional

La sesión urgente de dicho órgano de la ONU comenzó con un llamado del secretario general de la ONU António Guterres, leído por la secretaria adjunta Rosemary DiCarlo, al respeto de los principios de soberanía, independencia política e integridad territorial de los Estados.

Estoy profundamente preocupado por la posible intensificación de la inestabilidad en el país, el impacto potencial en la región y el precedente que podría sentar respecto de cómo se conducen las relaciones entre los Estados”, leyó DiCarlo, citando a Guterres en una reunión convocada a petición de Venezuela.

En este sentido, el director de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU Jeffrey Sachs realizó un recuento de diversas intervenciones realizadas por los Estados Unidos dentro del esquema del cambio de régimen y apuntó que “la paz y la supervivencia de la humanidad dependen de la Carta de la ONU como un instrumento para hacer cumplir la la ley internacional”.

Seguidamente intervino la directora ejecutiva de Transparencia Venezuela Mercedes de Freitas quien realizó un recuento de cómo la corrupción hizo mella en la vida diaria de los venezolanos.

Nicolás Maduro y su familia están involucrados en un 90% de los casos de corrupción en Venezuela”, estimó la especialista, quien apuntó a una relación de largo aliento entre Maduro y los grupos criminales e irregulares, facilitándoles la infraestructura del Estado para acometer sus operaciones con total impunidad.

Así mismo, De Freitas subrayó que la corrupción en las altas esferas del Estado tuvo efectos en la alimentación de los venezolanos y, en su calidad de vida, acostumbrándose a vivir, por ejemplo, con pocas horas de electricidad al día debido a la baja calidad de los servicios públicos. Una consecuencia que sería producto del desvío de fondos producto de la corrupción.

En Venezuela no hay contrapesos. El gobierno secuestró las instituciones y tiene a su disposición un aparato represivo (...) Necesitamos un Estado transparente que sea fiel a la ley y los derechos humanos, que nos permita la paz y la democracia. Que haya libertad para todos los presos políticos”, prosiguió.

La representante de Colombia ante la ONU Leonor Zalabata Torres, estrenándose como miembro no permanente del Consejo de Seguridad, condenó el ataque de Estados Unidos y lo comparó a los “peores momentos” de injerencia de la región. “Estas acciones recuerdan los peores momentos de injerencias en la política latinoamericana del Caribe y constituye una clara amenaza a la preservación de la región como una zona de paz”, advirtió la diplomática.

Zabaleta Torres añadió que la defensa de los principios del derecho internacional y la no intervención – contemplados en la Carta de la ONU – “no son una opción, es una obligación común de todos”.

El representante ruso ante la ONU, Vasily Nebenzia

El representante ruso ante la ONU Vasily Nebenzia consideró que el ataque es un “presagio del dominio de la ilegalidad estadounidense con el caos y la anarquía” al tiempo que exigió la liberación inmediata de Maduro y Flores.

Enfrentamos las consecuencias de la selectividad y la irresponsabilidad en las normas del derecho internacional”, dijo. En esa misma línea, su homólogo chino Liu Jieyi expresó su “conmoción por el hostigamiento de Estados Unidos” y pidió garantías de seguridad para el líder depuesto venezolano y su esposa.

En un tono totalmente distinto, el embajador estadounidense ante la ONU Mike Waltz reivindicó el éxito de la operación militar llevada a cabo en Venezuela y reiteró las acusaciones de la justicia estadounidense contra Maduro en relación a su presunto rol en actividades de narcoterrorismo. “No hay ocupación, no estamos en guerra. Esta fue una operación para hacer respetar la ley”, reafirmó mientras citó la invasión estadounidense a Panamá de 1989 como ejemplo. En esa ocasión, el dictador Manuel Antonio Noriega estaba siendo acusado en la jurisdicción de Florida por narcotráfico.

Waltz además citó la desestabilización que, a su juicio, supone el régimen de Maduro con el trasiego de drogas y la emigración de más de 8 millones de venezolanos, quienes tuvieron que salir de su país por la crisis que atravesaban. Además, vinculó al conocido como Cártel de los Soles y al Tren de Aragua, como actores que trabajan de forma coordinada para dañar a los Estados Unidos.

“No permitiremos que el Hemisferio Occidental sea la base de operaciones de nuestros adversarios como Irán, Hezbolá, entre otros”, recordó a los presentes en la sala.

Panamá respalda a González Urrutia

El representante de Panamá ante la ONU reiteró este lunes 5 de enero el “compromiso inquebrantable” de Panamá con el multilateralismo, la soberanía y el respeto irrestricto al derecho internacional, al tiempo que abogó por una solución a la crisis venezolana basada en una “transición genuina” a la democracia.

Eloy Alfaro de Alba, representante de Panamá ante la ONU.

La situación ocurrida en el territorio de la República Bolivariana de Venezuela, resulta lamentable por su posible impacto en la paz y la estabilidad regional. Sin embargo, ante la realidad de los hechos ya consumados, corresponde girar la mirada de manera constructiva hacia el futuro”, comenzó su discurso.

Si bien hizo un llamado al respeto a los principios de no intervención e integridad territorial de los estados, Alfaro de Alba consideró igualmente necesario destacar que la situación que atraviesa Venezuela se enmarca en un desconocimiento de la voluntad popular y de la erosión de la institucionalidad democrática.

Seguidamente, abogó por una transición democrática que reconozca la victoria de Edmundo González Urrutia en las urnas el pasado 28 de julio.

El poder emana del pueblo. Y como ha señalado el Excelentísimo Señor presidente de la República de Panamá, José Raúl Mulino, el pueblo — el verdadero soberano — ya habló en las urnas, otorgando un triunfo indiscutible, con 70 % de los votos el pasado 28 de julio de 2024, al candidato de oposición Don Edmundo González Urrutia, así como a quien fue la candidata [María Corina Machado] impedida por el régimen a pesar de haber ganado la primaria con el 93 % de los votos el 22 de octubre de 2023”, apuntó el alto representante diplomático.

Alfaro de Alba hizo hincapié en que el reconocimiento de una autoridad distinta a la de González Urrutia, legitimaría un fraude electoral y socavaría el principio universal de las elecciones libres como fuente de legitimidad.

De igual forma, cualquier intento de establecer un gobierno permanente encabezado por figuras del aparato represivo, como Delcy Rodríguez, constituiría una continuidad del sistema y no una transición genuina. (...) No puede hablarse de una transición genuina con madurismo, ni preservando las mismas estructuras de poder bajo nuevas denominaciones. Cualquier arreglo que mantenga en el centro de la conducción a figuras asociadas al aparato represivo constituiría, en los hechos, una continuidad del sistema y no una transición real”, agregó.

De este modo, Alfaro de Alba reafirmó que “como país que recuperó su democracia y su soberanía, Panamá afirma con claridad que no puede haber paz sin legitimidad, ni legitimidad sin democracia; y que toda democracia se sustenta, en última instancia, en el respeto a la voluntad popular”.

También abogó por la liberación del panameño Olmedo Núñez, quien se encuentra detenido junto a más de 800 presos políticos en Venezuela.

Posiciones enfrentadas

El representante de Venezuela ante la ONU Samuel Moncada, por su parte, dijo lo siguiente: “El 3 de enero de 2026, constituye una fecha de gravedad histórica”. El diplomático denunció la pérdida de vidas civiles y militares venezolanas durante la incursión estadounidense, a la que calificó como un conjunto de actos que violan el derecho a la vida y otros derechos humanos.

Esto quiere decir que los países con mayores capacidades militares pueden decidir la suerte de los Estados. Si el secuestro de un jefe de Estado se tolera o se relativiza, el mensaje que se da es desolador. (...) Exigimos el respeto pleno de las inmunidades de Nicolás Maduro y Cilia Flores así como una condena clara e inequívoca (...) Venezuela informa que sus instituciones están funcionando con normalidad y que Delcy Rodríguez en este momento está siendo juramentada como presidenta encargada”, dijo a sus homólogos.

El embajador de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada.

Federico Villegas, representante de Argentina, en cambio abogó con que la operación estadounidense “ponga fin a la opresión ejercida durante años”, y recordó que desde que Javier Milei asumió la presidencia de su país, Argentina tuvo una postura coherente de condena hacia el régimen. “El régimen ilegítimo de Maduro es una amenaza para toda la región, al exportar sus redes de criminalidad”, señaló en una declaración parecida a la estadounidense.

El representante de Cuba ante la ONU Ernesto Soberón brindó un respaldo irrestricto a Venezuela diciendo que su país condena enérgicamente la agresión, que la atribuye a la “aberrante doctrina de la paz por medio de la fuerza”. Por su lado, su homólogo nicaragüense Jaime Hermida ratificó esta misma posición.

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