El diputado Eduardo Gaitán, ha asumido una postura firme frente a lo que considera una “lección que no debe repetirse”.
Mientras Estados Unidos busca a Diosdado, Daniella Cabello presume su vida como ministra de Turismo
- 24/02/2026 14:19
Lentes oscuros porque “no le dio tiempo de arreglarse”, dejar a su hija en el colegio, reunión estratégica para ANATO en Bogotá, cambiar zapatos deportivos por tacones y cerrar el día “productivo” en la oficina. Así presentó Daniella Cabello su rutina como ministra de Turismo.
Un video pulido, dinámico, casi de influencer institucional.
El detalle es que no es cualquier ministra. Es hija de Diosdado Cabello, uno de los hombres más poderosos del chavismo y señalado por Estados Unidos, que mantiene vigente una recompensa millonaria por información que conduzca a su captura.
Y ahí es donde el maquillaje comunicacional empezó a correrse.
Mientras la ministra habla de “motor turismo”, “cartera de inversión” y “alianzas estratégicas”, las redes explotaron. No por la feria en Bogotá, sino por el contraste.
Un comentario fue directo: “Profunda falta de respeto, de madurez y de seriedad, es el mensaje de esta exhibición. Pobrecita.”
Otro fue aún más filoso:
“¿Qué se sentirá estar tan disociado de la realidad haciendo estos videos mostrando tu maravillosa vida, cuando tu Papá tiene un dron con su nombre escrito y cada vez la cerca, y una vez que él caiga, tu castillo de naipes y 'seguridad' se te viene abajo?”
La publicación, que intenta proyectar normalidad, mamá organizada, funcionaria aplicada, líder cercano, terminó reavivando el debate sobre privilegios, poder heredado y desconexión con la realidad que atraviesa Venezuela.
Porque el problema no son los tacones. Es el contexto.
En un país marcado por años de crisis económica, migración masiva y tensiones internacionales, el tono de vida puede percibirse como burbuja. Como si el poder se narrara en formato vlog mientras afuera la conversación es otra.
El video no habla solo de turismo. Habla de narrativa. De cómo el poder intenta mostrarse humano, cotidiano, accesible.
Pero en política, la estética no borra el apellido.
Y en este caso, el apellido pesa más que las lentes oscuras.