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Trump toma control de los ingresos petroleros de Venezuela y redefine el manejo de su economía
- 18/06/2026 08:48
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Agrega La Estrella en Google ↗️Una decisión sin precedentes en la relación entre Washington y Caracas está transformando la forma en que Venezuela administra su principal fuente de riqueza.
La Orden Ejecutiva 14373, emitida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, establece un mecanismo mediante el cual una parte significativa de los ingresos petroleros venezolanos será canalizada a través de cuentas controladas por el Departamento del Tesoro estadounidense antes de llegar al Estado venezolano.
La medida, adoptada tras el conflicto militar entre ambos países, ha generado un intenso debate entre economistas y analistas políticos, quienes consideran que representa una nueva etapa en la relación económica entre Caracas y Washington y plantea interrogantes sobre la soberanía financiera del país sudamericano.
La orden ejecutiva dispone que los recursos provenientes de las exportaciones petroleras venezolanas sean depositados inicialmente en un fondo administrado por el Gobierno estadounidense.
Desde allí, los fondos serían liberados gradualmente para financiar gastos autorizados y transferidos posteriormente al Banco Central de Venezuela, que los convertiría en moneda local para su uso por parte de la administración pública.
La Casa Blanca sostiene que el objetivo es proteger esos recursos de posibles actos de corrupción y de reclamaciones judiciales relacionadas con antiguas expropiaciones realizadas por el Estado venezolano.
Sin embargo, críticos de la medida consideran que el esquema otorga a Washington una capacidad inédita de supervisión sobre la principal fuente de ingresos de Venezuela.
Según estimaciones del economista Asdrúbal Oliveros, alrededor del 83 % de los ingresos petroleros del país quedarían sujetos a este mecanismo de administración.
A pesar de décadas de discursos sobre diversificación productiva, Venezuela continúa dependiendo ampliamente de la industria petrolera.
Actualmente, el crudo representa más del 85 % del valor total de las exportaciones nacionales y sigue siendo el principal sostén de la economía.
Tras años de declive, la producción muestra señales de recuperación.
La extracción supera actualmente los 1,2 millones de barriles diarios y algunos especialistas consideran que podría alcanzar los 1,5 millones antes de finalizar el año.
Este repunte ha sido impulsado por licencias ampliadas otorgadas por Washington a compañías internacionales como Chevron, Repsol, Maurel & Prom, Shell y BP, así como por una recuperación parcial de las operaciones de Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Aunque la producción petrolera aumenta y los ingresos muestran una tendencia positiva, los beneficios aún no se reflejan plenamente en la vida cotidiana de los venezolanos.
La inflación continúa siendo uno de los principales desafíos económicos del país, mientras que la brecha entre el dólar oficial y el paralelo permanece elevada.
Los salarios siguen rezagados frente al costo de vida y varios sectores estratégicos de la economía mantienen niveles de actividad inferiores a los registrados antes de la crisis.
No obstante, algunos indicadores muestran señales de mejora.
Datos citados por economistas señalan que la liquidación de divisas en la economía aumentó durante el primer semestre, mientras que la recaudación tributaria y las ventas comerciales también registraron avances.
La nueva arquitectura financiera impulsada por Washington ha provocado cuestionamientos entre especialistas venezolanos.
Víctor Álvarez, economista y exministro de Industrias Básicas y Minería, sostiene que el esquema constituye una forma de tutela externa sobre el comercio y los ingresos petroleros del país.
A su juicio, las restricciones derivadas del sistema de licencias y supervisión limitan la capacidad del Gobierno venezolano para diseñar políticas económicas propias y utilizar los recursos extraordinarios para estimular sectores productivos nacionales.
Otros analistas consideran que, aunque el mecanismo ofrece cierta estabilidad y facilita la recuperación de la producción petrolera, también genera una dependencia política y financiera respecto de las decisiones adoptadas en Washington.
El nuevo escenario ha despertado interés entre inversionistas internacionales que observan oportunidades potenciales en Venezuela.
Sin embargo, diversos expertos advierten que persisten importantes factores de incertidumbre.
La fragilidad institucional, la dependencia de decisiones externas y la ausencia de reglas estables continúan siendo obstáculos para la llegada de capitales a gran escala.
Aun así, las proyecciones económicas muestran cierto optimismo.
Estimaciones privadas apuntan a que los ingresos por exportaciones petroleras podrían alcanzar los 15.800 millones de dólares al cierre de 2026, mientras que el producto interno bruto registraría un crecimiento relevante durante el año.
La gran incógnita es si esa recuperación logrará traducirse en mejoras concretas para la población o si el país seguirá atrapado entre la dependencia petrolera, la inflación y un modelo económico condicionado por factores externos.
Lo cierto es que la Orden Ejecutiva 14373 ha introducido un elemento inédito en la ecuación venezolana: por primera vez, una parte sustancial de la renta petrolera nacional será administrada bajo supervisión extranjera, en una decisión que podría redefinir el futuro económico y político del país.