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- 30/03/2012 02:00
MADRID. España salió a la calle para protestar contra la reforma laboral del presidente español, Mariano Rajoy, dejando millonarias pérdidas en la maltrecha economía española.
Desde los primeros minutos de ayer, jueves, los simpatizantes de la huelga general -convocada por los sindicatos y respaldada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE)- salieron a las calles para cumplir con las manifestaciones de protesta contra la rechazada ley de trabajo.
Los sindicalistas proclamaron el éxito de la jornada. Sus cifras apuntaban a que un 80% de los españoles había estado en huelga, número que no cuadraba con los ofrecidos por el gobierno, que restó el impacto de la huelga general, asegurando que la acogida había sido menor a la huelga de 2010, contra la reforma del entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, al margen de los números de victoria o derrota, la huelga del 29-M se convirtió en un enfrentamiento entre los huelguistas y los que decidieron trabajar.
‘Donde más se siente la huelga es en el transporte’, comentó Juan, un taxista que fue atacado por los simpatizantes a la huelga en la madrugada, mientras transitaba por la Gran Vía.
‘Se lanzaron sobre el coche y empezaron a golpear las ventanas’, narró el transportista que no apoyó la huelga porque ‘como está la cosa no puedo perder un día de trabajo’.
Como Juan el taxista, muchos fueron los comerciantes que no bajaron las persianas de sus negocios, no hasta que llegaron los piquetes; grupos de 20 ó 30 personas con banderas y pancartas que al canto de ‘Hoy no se trabaja, estamos en huelga’, presionaban a los dueños de negocios en el centro de Madrid para que cerraran sus puertas.
‘Yo cierro el negocio no porque apoye la huelga, sino porque tengo miedo que puedan causar destrozos si lo dejo abierto’, dijo una dependiente mientras ponía candados a las puertas de su local. Así, mientras la turba se acercaba al punto central de las manifestaciones, la Plaza de Sol, uno a uno iban cerrando las puertas los negocios. Uno de los actos más violentos contra las personas que se encontraban en los comercios fue cuando un muchacho que se separó de los piquetes tiró al suelo la mesa donde dos señoras tomaban un café y tiró a una de ellas de las sillas, para luego salir corriendo.
El local más atacado y que sufrió daños en sus infraestructuras fue el de El Corte Inglés en Sol. Allí, más de 300 jóvenes de la plataforma del 15 M se plantaron frente a la entrada del comercio exigiendo su cierre.
La turba logró su cometido, el almacén cerró sus puertas y quedó bajo la custodia de agentes del orden público.
‘Si ya de por sí el trabajo para los jóvenes es precario, con esta reforma tendremos menos prestaciones’, fue el comentario de una estudiante de derecho que participaba de la manifestación, mientras del otro lado Cándido Méndez, un jubilado de 67 años, se expresaba en contra de la huelga de los sindicatos.
‘El otro gobierno estuvo por 7 años y dejó esto como está. No apoyo esta huelga’. Para él, la huelga ha tenido una acogida menor que en 2010. ‘Ha habido servicio mínimo de transporte y los comercios han permanecido abiertos’, dijo Carmen García, empleada en una agencia de turismo que tampoco apoya la huelga: ‘no apoyo a estos sindicatos, son unos sinvergüenzas que solo se miran su ombligo’.
Pasada la tarde los grupos se dirigieron al siguiente punto de concentración, la plaza Cibeles, donde se había convocado a una siesta colectiva. Allí frente a la Fuente de Cibeles se pudo ver la magnitud de la huelga.
Cientos de personas llegaban de todas partes, al poco rato los cientos se volvieron miles y así emprendieron su camino hacia el punto focal del encuentro con los líderes sindicales en Sol. Las calles se quedaron chicas. En el trayecto no faltaron las provocaciones, tanto de los manifestantes como de los Policías.
Al coro de ‘Mariano, Mariano no llegas a verano’ entró la multitud a la plaza. Cuando cayó la noche, desde la tarima los sindicalistas agradecieron la participación de los ciudadanos en la acción, anunciando el éxito de la jornada, aunque para el gobierno el impacto fue ‘moderado’.
RECUENTO DE DAÑOS
En total, según cifras del gobierno, 104 personas resultaron heridas —58 agentes de la Policía y 46 civiles— y 176 personas fueron detenidas. Las pérdidas económicas se sitúan en más de 3 mil millones de euros, cifra mayor a la pronosticada por las autoridades a causa de los destrozos tras las violentas protestas y los enfrentamientos con la Policía en varias ciudades, principalmente en Barcelona, donde los huelguistas fueron replegados con balas de goma y gases lacrimógenos.
Según el Washington Post, la huelga general de España provocó la caída del euro frente al dólar.