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25 de May de 2020

Nacional

Reclusos piden agilizar trámites

PANAMÁ.El ambiente que se vive al entrar al Centro Penitenciario Nueva Esperanza de la provincia de Colón, no puede ser otro que el de l...

PANAMÁ.El ambiente que se vive al entrar al Centro Penitenciario Nueva Esperanza de la provincia de Colón, no puede ser otro que el de los rostros frustrados de los reclusos, algunos que pagan sus penas y otros a la espera de ser juzgados.

En el centro penitenciario de máxima seguridad, se encuentran mil 400 personas acusadas por diversos delitos, que piden a las autoridades que agilicen sus trámites legales.

Pero a su vez, existe grandes problemas en este penal, como son los casos de rencillas entre bandas rivales, el hacinamiento, la alimentación y las malas condiciones de las celdas.

No recibimos un programa de rehabilitación para poder desenvolvernos en la sociedad, una vez salgamos de este lugar, así lo dejó saber Ivys Madrid, recluso de este penal.

En el patio del centro se observa a los reclusos en las prácticas de fútbol, baloncesto y otros entretenidos como juegos de mesa.

Algunos prefieren seguir el camino del Señor, tal es el caso de Carlos Lineros, de nacionalidad colombiana, quien señala que tanto la Pastoral Penitenciaria de la Iglesia Católica, como las Iglesias Evangélicas se mantienen de manera permanente, dándole alimento espiritual.

Por otro lado, en la cárcel de mujeres hay 79 reclusas, quienes a pesar del momento que les ha tocado vivir, se observan damas que no han perdido su valor propio y tratan de mantener su autoestima.

Un 90% de estas mujeres están acusadas de delitos por narcotráfico.

La mayoría de las reclusas son relativamente jóvenes, sus edades oscilan entre los 18 y 30 años, según se pudo constatar en el lugar.

Juana Escobar es una joven de este penal, quien manifiestó que había llegado a ese lugar por venta de sustancia ilícita, pero que su sueño más grande era “poder salir, para atender a sus hijos y poderles brindar amor y seguridad”, y así evitar que pasen por situaciones difíciles.

Otro caso fue el de una joven de 31 años, que indicó que estaba allí por observar un homicidio, fue arrestada hace más de un año, y todavía se encuentra en la cárcel sin recibir ninguna información, a pesar de que los verdaderos involucrados han indicado que ella no tiene nada que ver con el asunto.

El alcalde de la provincia de Colón, Antonio Lattif , visitó recientemente el centro, para conocer las irregularidades que allí se vive y poder buscarles soluciones.