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21 de Sep de 2020

Nacional

El SPI y sus grandes escándalos

PANAMÁ. Los miembros del Servicio de Protección Institucional mejor conocido como SPI, tienen entre sus funciones velar por la integrid...

PANAMÁ. Los miembros del Servicio de Protección Institucional mejor conocido como SPI, tienen entre sus funciones velar por la integridad de la figura presidencial. Sin embargo, en los últimos años la institución se ha visto envuelta en una serie de casos que desvirtúan su imagen. El primero fue el 19 de julio de 2007 cuando le propinó una golpiza a los familiares de los envenenados por dietilenglicol en los predios de la Presidencia, mientras un grupo de panameños reclamaba justicia para sus parientes fallecidos o afectados por el jarabe mortal. La acción causó el repudio, y autoridades en derechos humanos se manifestaron en contra de la acción, como la presidenta de la Alianza Ciudadana Pro Justicia Magaly Castillo, quien dijo en su momento que en el uso excesivo de fuerza contra los manifestantes hubo una “confusión del orden público con la violación de los derechos humanos”.

De esta, los agentes salieron librados porque el juez octavo de lo penal, Raúl Vergara los sobreseyó por considerar que “no hubo abuso de funciones ni hecho arbitrario, puesto que se encontraban en el ejercicio de un deber legal”.

Los familiares no se quedaron allí, apelaron el fallo y prometieron elevar la queja a nivel internacional.

Otro caso se suscitó tres meses después, en la agencia del IDAAN de Corozal, cuando en medio de un robo de 7 mil dólares, una bala, de la cual se desconoce el origen, acabó con la vida de la empresaria Gina García Eleta. Murió en medio del fuego cruzado entre malhechores y agentes de SPI. El hecho aún despierta escepticismo a pesar que hay pruebas de que las 26 armas utilizadas por los policías salieron 98% negativas en la prueba de balística. Pero lo que despierta la duda es que el arma con la cual mataron a la mujer, aún no se ha encontrado. El caso más reciente es la pérdida misteriosa de las estatuas “Juegos de Antaño”, la cual fue sustraída de un depósito en el parque Omar bajo custodia de los SPI, y que desaparecieron sin dejar el menor rastro. Ante esto, el SPI se escuda en que fueron ellos precisamente los que denunciaron la desaparición de la obra.