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19 de Sep de 2020

Nacional

Odebrecht y la autopista

PANAMÁ. Unos nacen con estrellas, otros estrellados. La Constructora Norberto Odebrecht de Brasil ha experimentado una racha de suerte e...

PANAMÁ. Unos nacen con estrellas, otros estrellados. La Constructora Norberto Odebrecht de Brasil ha experimentado una racha de suerte entre nosotros. El gobierno de Martín Torrijos la ha entregado tres sabrosos pasteles, junto con favores especiales. Aquí La Estrella hecha una mirada a un proyecto para ver si nosotros los panameños hemos tenido la misma suerte con ella.

Dos compañías

Durante la presidencia de Ernesto Pérez Balladares el Estado confió a una compañía llamada PYCSA, encabezada por el mexicano Máximo Haddad, una concesión para construir y explotar varias carreteras, entre ellas el Corredor Norte, una carretera hacia Tocumen, y una autopista entre Panamá y Colón.

En 2005 la compañía, mal financiada y manejada, se encontró insolvente con la carretera hacia Tocumen no comenzada, la autopista incompleta, y un montón de deudas. Aquellas incluían unos $20 millones prestados por el Banco Nacional, una indemnización al Parque Natural Metropolitano, y otra a las familias de tres muchachos de San Miguelito enterrados vivos, cuando por culpa de PYCSA se les derrumbó encima una carretera elevada.

Demandan a PYCSA

El Patronato del Parque demandó y secuestró a la administración de PYCSA. Kevin Harrington, el administrador judicial nombrado por la Corte, explicó el secuestro a La Estrella.

Habló de la concesión otorgada por el Estado, para construir la carretera hacia Tocumen y para completar y operar el tramo faltante de la autopista entre Madden y Colón. Secuestró ese derecho, y aún continúa secuestrado.

La autopista entre Panamá y Colón seguía siendo necesidad, y a finales de 2006 unos panameños influyentes acompañaron al presidente Torrijos en una visita de Estado a Brasil para ofrecer la obra a Odebrecht, la constructora más grande y experimentada de Sudamérica.

El problema era cómo hacer un contrato sin licitación. Una licitación, en cambio, tomaría tiempo, y otra compañía podría ganar. Además, el derecho de construir y operar la autopista era de PYCSA como parte de una concesión global, y encima de esto era bajo secuestro. El arreglo que se hizo, y que se aprobó en Consejo de Gabinete el 12 de enero de 2007, esconde estas verdades inconvenientes con una ilusión hecha de humo y espejos.

El arreglo

El arreglo supone que la concesión tiene cuatro partes. Separa el tramo de la autopista entre Madden y Colón, y la transfiere gratis a Odebrecht, junto con (como hoja de higuera) un documento firmado por Máximo Haddad. Su autoridad desapareció con el secuestro, pero el arreglo olvida el secuestro por completo. Kevin Harrington lo pone así:

“La mano izquierda no sabe lo que hace la mano derecha. El ejecutivo no reconoce un acto legítimo del judicial”.

En adquirir la concesión de PYCSA, Odebrecht no adquirió sus obligaciones.

Ley de concesiones

La Ley 5 del 15 de abril de 1988 sobre concesiones obliga al concesionario a realizar las actividades de la concesión “por su cuenta y riesgo”, pero según el arreglo el gobierno panameño pondrá el financiamiento, parte del Banco Nacional, parte de un banco japonés. Odebrecht no tiene que usar su crédito, ni exponer un centavo de riesgo.

Además, antes de transferir la concesión a Odebrecht el ministro de Obras Públicas hizo un adenda al contrato con varios provisiones favorables a la compañía.

Una dice que “el concesionario no está obligado a asumir pérdidas o déficit producto de cambios, hechos o circunstancias extraordinarias e imprevisibles”. Está libre la compañía de un montón de riesgos, regalándolos al gobierno. Si la obra se daña por tempestad o terremoto, si el precio de materiales sube repentinamente, el gobierno paga.

Otra cláusula de la adenda asegura que “el Estado está dispuesto a cubrir el Déficit Operativo Anual durante los años en que el flujo de tráfico sea insuficiente, en base al método de Peaje Sombra”. Se han calculado que esta provisión representa un subsidio de unos 201 millones de dólares.

El contrato original

El contrato original exige que la autopista llegara a Cativá. Por la adenda llegará solamente a Quebrada López. Los contribuyentes panameños pagarán el último tramo.

Finalmente, el arreglo no obliga a Odebrecht a operar la autopista durante años para recuperar su inversión y su ganancia. La inversión la hace el gobierno. La diferencia entre los $216 millones que Odebrecht recibirá y el probable costo de la obra, $155 millones, deja a la compañía una ganancia de unos $61 millones. Y una cláusula de la adenda elimina la obligación de operar la autopista.

Ya que Odebrecht no tiene que construir la autopista “por su cuenta y riesgo”, y operarla para sacar su inversión y su ganancia, el arreglo no es una concesión, sino un contrato a dedo sin licitación disfrazado de concesión.

DANZA DE MILLOS

Y queda un misterio. Si Odebrecht opta no operar la autopista, los peajes y en subsidio de $201 millones los cobrará una compañía que se llama Concesionaria Madden-Colón S.A., y nadie sabe quiénes son los accionistas.

¿Cómo consiguió Odebrecht condiciones tan favorables? No se sabe. Pero unas palabras del fundador de la compañía podrán iluminar la pregunta. El 24 de mayo de 1992 el periódico Jornal de Brasil publicó una entrevista con Norberto Odebrecht a propósito de un escándalo en que la compañía estaba involucrada y que ocasionó el derrocamiento del presidente brasileño Fernando Collor de Mello. El fundador declaró así: “El soborno no es un asunto de moral, es la manera establecida de hacer negocios”.