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22 de Sep de 2020

Nacional

Comedores buscan aliviar la desnutrición

CHIRIQUÍ. La pobreza no sólo campea en algunas comunidades como la Comarca Ngöbe Buglé, Barú y Divalá, como se piensa.

CHIRIQUÍ. La pobreza no sólo campea en algunas comunidades como la Comarca Ngöbe Buglé, Barú y Divalá, como se piensa.

Esta cruda realidad se vive en áreas que están tan cerca de David, como son Los Abanicos, Divino Niño, el Gran David, Villa Lorena, Nueva Esperanza, Barriada Arco Iris, Garibaldi en Pedregal, Villa del Indio y otras comunidades en donde hay niños y adultos que no tienen con qué alimentarse diariamente, por la crítica situación que confrontan en sus hogares.

Debido a esta necesidad se han creado comedores comunitarios, tanto de las Iglesias Católicas como Cristianas, en donde reciben apoyo de mujeres voluntarias y un equipo de trabajo que está pendiente de que todo salga bien.

EL FUNDADOR DEL COMEDOR

En la comunidad de Los Abanicos en David, se creó desde hace cuatro años el comedor Santa Teresita, a cargo del misionero procedente de la India, Jesús David Selvaseca, quien también está a cargo de la Iglesia Verbo Divino. Es el creador del comedor comunitario que inició con 35 niños y ahora cuenta con 135 infantes entre indígenas y latinos en edades entre muy pequeños hasta los 12 años se alimentan diariamente antes de ir a la escuela.

El párroco Jesús David Selvaseca, dijo “el comedor surge porque los niños no se alimentaban adecuadamente, tomaban agua de raspadura para apaciguar el hambre y algunos no acudían a la escuela”.

Agregó “la misma situación nos obligó como iglesia atender las necesidades en donde observamos que hay familias que están pasando momentos difíciles, entre esto hambre”.

Mediante un estudio se determinó que 44 niños no acudían a la escuela por no tener recursos económicos, otros no se alimentaban adecuadamente antes de asistir a la escuela.

En un tono de felicidad el párroco Selvaseca, dijo “empezamos sin recursos, pero gracias a Dios, hoy día recibimos el apoyo de la comunidad que también es muy generosa”.

Por ahora nunca ha faltado algo para dar de comer a los niños, porque siempre llegan las ayudas de la comunidad, de algunas empresas (Banco General), la Alcaldía de David que tienden la mano para seguir este proyecto humanitario al servicio de los más necesitados. Se cree que el próximo año las cifras de niños aumente en el comedor en donde seguiremos atendiendo “hasta que Dios quiera”, dijo el párroco.