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03 de Mar de 2021

Nacional

Andrés García había discutido con su suegra

PANAMÁ. Los hechos del 8 de febrero de 1970, cuando murió Andrés García, aún se mantienen en cierto vacío.

PANAMÁ. Los hechos del 8 de febrero de 1970, cuando murió Andrés García, aún se mantienen en cierto vacío.

Las versiones de los más cercanos al incidente coinciden en ciertos puntos; sin embargo, se mantienen las posturas enfrentadas.

Uno de los puntos de coincidencia es el que plantean Jean Black, la viuda de Andrés García, y el ex ministro Daniel Delgado Diamante, cuando ambos dicen que en el cuarto donde Delgado Diamante dispara solo estaban él y la víctima.

Las cosas habían empezado la tarde del sábado según la viuda, cuando García, celebraba el Carnaval de ese año. Esa noche Andrés quería que su esposa Jean lo acompañara a “divertirse”, pero la pareja no pudo aprovechar la fiesta porque Jean no logró convencer a su mamá (Marciana) de que cuidara a los tres niños de la pareja.

Andrés se fue solo y pasó la noche fuera de casa. Al mediodía del domingo, de vuelta en el cuarto, García “estaba muy mareado”, y luego de conversar con algunos amigos, dijo que se acostaría a “descansar”. Cuenta Jean que el cabo tenía que regresar al cuartel a las seis de la tarde.

Esa situación fue el origen de una discusión entre Andrés y su suegra que hizo al hoy fallecido irse para el cuartel de Panamá Viejo. El quería irse y Marciana le decía que se quedará debido a que estaba ebrio.

Al rato un muchacho llegó gritandole a Marciana que Andrés la “venía a matar”. Es ahí donde Jean Black sale y se esconde entre algunos cajones de madera en el patio de su casa y su mamá se fue más atrás.

“Mi mamá corrió y se escondió detrás de la casa y yo agarre a los tres niños y me agache detrás de un bulto de madera”.

Según la propia viuda su refugio estaba como a cuatro metros de la entrada de la casa.

De ahí en adelante ella sólo escuchó los gritos de su esposo y los disparos de un hombre que identificó luego como Daniel Delgado Diamante.

Antes de los disparos ella vio de lejos a su esposo entrar solo a la casa. “No estaba armado y en la casa no había armas”. Luego vio a Delgado Diamante que llegó armado. “Después ya yo gritaba y no supe más”, cuenta la viuda.