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29 de Oct de 2020

Nacional

Crisis bananera obliga a emigrar

CHIRIQUÍ. Ante la llegada inesperada de inversionistas colombianos y guatemaltecos, a las fincas bananeras en el distrito de Alanje, qu...

CHIRIQUÍ. Ante la llegada inesperada de inversionistas colombianos y guatemaltecos, a las fincas bananeras en el distrito de Alanje, quienes ya han comprado algunas para realizar cultivos de palma aceitera y piña, muchos de los que residen allí y la minoría que se dedican a la producción de este rubro en las fincas que han sobrevivido a las crisis financieras, plagas y otros factores climáticos, temen que desaparezca este comercio que por casi 40 años ha existido en este sector de la provincia.

Evidentemente cada día son más los productores que piensan abandonar el negocio de la producción de banano por el cultivo de la palma aceitera, como es el caso de Carlos Franceshi, un productor de Nuevo México, quien ya tiene más de tres décadas de producir banano.

De acuerdo a Mauricio Arata, su suegro Humberto Castro, y el señor Francisco Vergara han comprado algunas fincas para cultivar palma africana, tipo Gana y Nigeria, así como también maíz 30 F80.

“Con el objetivo de exportar hacia los mercados internacionales, ya se han comprado dos fincas: la Finca Santa Catalina, un terreno de 150 hectáreas, donde cultivaremos 22 mil palmas, y la Santa Ana que tiene 230 hectáreas donde cultivaremos 36 mil palmas, también es de gran interés la Finca en Santa Teresa ue tiene un terreno de casi 300 hectáreas, si se logra la compra, allí podremos cultivar piña”, dijo Arata.

Arata afirmó que están empezando, con una planilla de 10 empleados fijos, pero en ocasiones efectúan contratos provisionales donde le dan empleo a más personas, y no descartó que aumente la planilla considerablemente.

Según Marcos Montezuma González, pPresidente del Sindicato de Bananeros Independientes de Chiriquí, sólo quedan cinco fincas que se dedican a la producción de banano, estas son San Antonio, Los Angeles, Margarita, Tadeo, Santa Cecilia, mientras las fincas de Santa Elena, Rosalía, Santa Librada, Santa Teresa, Santa Rita y Santa Ana no están produciendo.

“Esto ha provocado una disminución de la producción de este importante rubro, trayendo consigo pérdidas que ascienden a varios miles de dólares, para los dueños de las fincas” indicó.

Montezuma sostuvo, que el cultivo de la palma aceitera sería más rentable en una cooperativa que en una empresa privada, explicó que una palma en 10 hectáreas genera una unidad, pero el banano produce más por hectárea. También agregó que el cultivo de palma no genera tanta empleomanía como el banano, por lo que hizo un llamado al presidente de la República Martín Torrijos, para que en conjunto a los trabajadores y desempleados se busque un mecanismo que los beneficie a todos.

Lamentablemente, con el pasar de los años los problemas sociales aumentan. En este renglón se encuentran un amplio déficit habitacional y un alto índices de desempleo, que ha llevado a que los más de 2 mil empleados que existían hace más de una década, hayan decidido abandonar la tierra que los vio nacer y emigrar a otras regiones del país, mientras que los que han decidido quedarse subsisten de los cultivos perecederos de maíz, arroz, frijol y yuca.

Además, a este panorama se le añade la situación que enfrentan 80 familias de la Finca de Santa Rita, los cuales están a la espera del pago de sus indemnizaciones por parte del Banco Nacional. Y es que en la actualidad la cantidad de empleados no llega ni a la mitad de la cifra anteriormente expuesta. Un ejemplo claro es el de la Finca Santa Cecilia donde sólo tienen una planilla de 18 trabajadores.

Aunque el progreso pareciera acariciar el sector con estas nuevas producciones, augurando un futuro prometedor, muchos de los moradores ven con mucho recelo la presencia de estos inversionistas.

Hilda Guerrero mira con mucha preocupación la situación, porque con tres hijos y otro que viene en camino, si llega a desaparecer la producción de banano, su esposo quedará desempleado, y es que el dinero en este hogar no alcanza, porque su cónyugue sólo gana 40 dólares por semana, por lo que a veces viaja a Monte Lirio a cosechar café.