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22 de Jan de 2021

Nacional

Licitación se convierte en batalla

PANAMÁ. Una riña entre las empresas que licitan el Transmóvil se evidenció ayer en el acto público en la Autoridad de Tránsito y Transp...

PANAMÁ. Una riña entre las empresas que licitan el Transmóvil se evidenció ayer en el acto público en la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT). Todo el descontrol se dio cuando la última empresa licitante, Higer Buss Limited, presentaba su propuesta.

La primera anomalía que detectó la junta evaluadora fue que hubo una equivocación en el número de acto público. El representante de Higer dijo que el error se corregiría. Hasta ese momento, algunos murmullos surgieron entre el público, pero la revisión siguió, no sin que antes, un representante de Volvo exigiera que conste en el acta su insatisfacción, pues consideraba que esa falta era suficiente para descalificar a la empresa.

El acto seguió. No pasaron tres minutos cuando la funcionaria colocó un gancho en el espacio correspondiente a taller de mantenimiento y Elbert López, el abogado de Volvo saltó de su puesto y en voz alta desmintió esa información. Dijo que Higer no cuenta con talleres de mantenimiento en el país como se afirmaba en la propuesta, pues ellos, que también distribuyen esa marca, han tenido que pedir a Grupo Tiesa el soporte técnico, por lo que Higer debía ser demandada ante el Ministerio Público por falsedad.

En el salón de reuniones, todos los presentes quedaron con la boca abierta. Los representantes de Higer no dijeron una palabra. Juan Carrera, representante principal de esta empresa, aguardaba en la primera fila sin moverse, ni prestar atención a las acusaciones, mientras que el semblante de su asistente, un joven alto de tez clara quien se encargaba de indicar el contenido de la propuesta, se tornó algo nervioso.

A medida que avanzaba la revisión, faltaban requisitos en la propuesta, tan indispensables como tres cartas y firmas de instituciones panameñas, la garantía del fabricante, así como verificar la fianza con la aseguradora, ya que excedía la capacidad de la cobertura.

¡Mejor es que diga lo que sí tiene!, gritó sarcásticamente José Ivaldi, representante de Berings Motor, quien se divertía con lo presenciado.

Él había advertido que cumplir con los requisitos era imposible por falta de tiempo para elaborar la propuesta. Su empresa era la prueba, no participó.

A pesar de las fallas y las críticas, la Junta Evaluadora de la ATTT cedió un plazo de 48 horas a Higer para hacer las correcciones necesarias.

Heraclio Batista, director de la ATTT, dijo que lo acontecido son problemas empresariales en lo cual no podía tomar parte.