23 de Feb de 2020

Nacional

“Pa’ carnavales buenos, los penonomeños”

COCLÉ. Las frescas aguas del río Zaratí, serán testigos mudos a partir de hoy del jolgorio que cada año representan los carnavales acuá...

COCLÉ. Las frescas aguas del río Zaratí, serán testigos mudos a partir de hoy del jolgorio que cada año representan los carnavales acuáticos de la ciudad de Penonomé, en la provincia de Coclé.

El punto de partida será hoy, desde las tres de la tarde, cuando más de ocho balsas recorran las riberas del caudaloso río Zaratí, para anclar el reconocido balneario Las Mendozas, donde cada una de las reinas, representantes de las diversas comparsas que engalanan este carnaval coclesano, se detengan para darle la bienvenida a propios y extraños que se detienen en esta región del país para disfrutar de las fiestas del dios Momo.

Los carnavales acuáticos penonomeños son único en todo el país. Y hoy las princesas ataviadas con lujosos y coloridos vestidos recorren parte del afluente del río sobre balsas especialmente adornadas para la ocasión.

El balneario Las Mendozas, donde tiene lugar el desfile, atrae a miles de personas de todo el país deseosas de disfrutar del espectáculo y también de las refrescantes aguas de este afluente.

HISTORIA

Ya en la época prehispánica, el río Zaratí, que atraviesa la zona norte del distrito de Penonomé hasta llegar al sur y desembocar al océano Pacífico, era una fuente de alimentos y un medio de transporte para los indígenas. También era sitio de recreación en donde apaciguaban el sofocante calor.

Siglos atrás, ante falta de caminos, los campesinos que habitaban en la parte montañosa bajaban al pueblo por el cauce del río. Lo hacían en balsas rudimentarias sobre las que transportaban madera y otros productos para la venta.

Un punto cercano a Las Mendozas, conocido como El Pasito de La Cruz, era el puerto donde desembarcaban.

Es por ello que imitando esta tradición, los penonomeños decidieron realizar cada año el desfile de balsas durante los carnavales.

LAS PRINCESAS

Entre las muchas cosas que han cambiado está la figura de la reina. Desde hace muchos años ya no se utiliza esta figura sino la de princesas.

También han cambiado las balsas. Lejos de ser aquellas rústicas embarcaciones de palos y pencas, hoy son verdaderos monumentos a la creatividad y el arte.

El diseño de las balsas toma semanas y los costos son considerables.

Pero tal vez lo que más ha cambiado es la música. El alegre tamborito y la cumbia son casi una especie en extinción. Han sido desplazados por las murgas y las discotecas.

De las cuatro balsas, dos se confeccionarán en Penonomé: entre estas la balsa de Los alegres de El Bajito, cuya princesa Alexandra René Frago bailará sobre una fantasía de la Antigua Persa, con adornos de animales prehistóricos con mucho colorido, entre ellos sobresale el rojo, verde, azul, amarillo rodeado de lentejuelas.

Esta balsa la confecciona el profesor Eliécer Jaén, representa de la barriada de El Bajito que se localiza detrás de la catedral San Juan Bautista.

En tanto la balsa de la comparsa Corpus Gim, diseñada por José Riquelme.

También estará presente en este recorrido la balsa de Los Corsarios con su princesa Yaneth Carmina y la de Los Nuevos Cascabeleros con su princesa Malena Vale.