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28 de Nov de 2020

Nacional

“Santo Domingo es otra ciudad”

Lo primero que tengo que decir es que el transporte en República Dominicana aun sigue siendo deficiente. Aunque el proyecto del metro ma...

Lo primero que tengo que decir es que el transporte en República Dominicana aun sigue siendo deficiente. Aunque el proyecto del metro marca un antes y un después en la historia del transporte público en República Dominicana, lo cierto es que más allá de su gran repercusión internacional, son verdaderamente muy pocos los habitantes que pueden utilizarlo.

El metro dominicano, hasta ahora, recorre 14.5 kilómetros de la ciudad con 16 estaciones. Por otro lado, vale reconocer que sí es cierto que los habitantes que empezaron a utilizarlo lograron mejorar directamente sus condiciones de vida. Porque de un día para el otro notaron como los viajes que eran un sufrimiento dejaron un poco de serlo y les sale menos dinero y como si fuera poco les lleva menos tiempo.

La construcción del metro aunque generó caos de tránsito y más de una protesta de comerciantes y automovilistas furiosos por los tranques y los contratiempos de todo tipo que explotaron en la ciudad, también ha generado ciertas mejoras que no tienen que ver con el transporte pero si con su infraestructura: Las excavaciones del metro han permitido también el saneamiento del drenaje pluvial por esas áreas y esto disminuye la posibilidad de inundaciones y aumenta la capacidad de la ciudad para soportar sofocones.

Fue durante la gestión del residente Leonel Fernández en 2005 que se iniciaron las obras para la construcción del primer sistema de ferrocarril urbano subterráneo en la República Dominicana y segundo en el Caribe. Costó 700 millones de dólares y fue construido en algo más de tres años.

Durante las discusiones del proyecto fueron muchos los que se opusieron al proyecto utilizando diferentes actitudes. Algunos con argumentos sólidos y otros movidos por sus intereses personales. Desde los transportistas hasta los partidos de oposición y otros sectores organizados, todos se opusieron al proyecto del presidente que fue reelecto recientemente. 

Los transportistas, obviamente, se opusieron porque le afectaría su negocio y de algún modo le limitaría el monopolio que tienen del transporte, por lo menos en el área donde opera el metro.

Les cuento que el sistema del transporte público está controlado por el sector privado y como en la mayoría de nuestros países, el servicio es pésimo, deficiente, además de que utilizan el chantaje de paralizar el servicio siempre que quieren lograr algún beneficio del gobierno. Entre los beneficios inmediatos en relación a esto, les puedo citar que la inauguración del metro ha obligado a que los empresarios del transporte produzcan rebajas en la tarifa, para lograr mantener cautivo esos clientes. Los partidos de oposición y otros sectores influyentes en el país mostraron su disconformidad alegando que las condiciones económicas del país no eran propicias para embarcarse en una obra de semejante magnitud. Para ellos hay otras obras prioritarias que deberían haberse llevado a cabo antes que un Metro.

La realidad demuestra que la obra, luego de inaugurada ha convencido bastante, tan es así que el metro de Santo Domingo consta ya con 5 líneas más que han sido proyectadas para construirse en un futuro no muy lejano. Me despido con algunos datos: entre diciembre de 2008 y febrero del 2009 viajaron 1.8 millones de personas en este moderno sistema, que empezó siendo gratis y luego pasó a ser pago. Cada persona debe pagar 20 pesos -70 centavos de Balboa- y primero debe adquirir una tarjeta recargable que le cuesta 30 pesos- 90 centavos-. Cada persona recarga su tarjeta y la utiliza cada vezx que viaja. Muchos dominicanos se acostumbraron a llevar esta tarjeta en su bolsillo y a viajar bajo tierra. Ahora falta que la modernidad y el progreso, siempre necesaria para nuestros pueblos, les llegue a todos sus habitantes.