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27 de Ene de 2022

Nacional

Un fenómeno en aumento

PANAMÁ. Ana Mercedes Medina, fue sorprendida en su propio apartamento por la muerte que llegó a manos del vigilante del edificio. Los ...

PANAMÁ. Ana Mercedes Medina, fue sorprendida en su propio apartamento por la muerte que llegó a manos del vigilante del edificio. Los cuerpos de Holanda Martínez, con 7 meses de embarazo y Vielka Rodríguez, fueron hallados en el Corredor Sur, las mataron para robarles. Teodoro Vidal Pinto, recibió 17 puñaladas que terminaron con su vida, del esposo celoso de su amante. Nimia de la Rosa dejó cuatro huérfanas, al quedar atrapada en medio de una balacera entre pandillas. Elvis “Mosquito” Martínez, viajaba en un taxi y fue acribillado con 20 disparos. Anel Omar Rodríguez, perdió la vida al quedar atrapado en un intercambio de disparos en un asalto.

Estas son sólo algunas de las historias que reflejan el preocupante incremento de la violencia en nuestro país. Referirnos a todos los casos sólo del primer trimestre de este año llenaría páginas y páginas de este diario. Según informes de las autoridades enero y febrero de 2009 han sido más sangrientos que el mismo período en el 2008. De acuerdo al mismo informe, aproximadamente el 80% de los homicidios están relacionados con actividades ligadas al crimen organizado, viejas rencillas y riñas callejeras.

Para Miguel Antonio Bernal, “la violencia y sus diferentes manifestaciones, desestimula el empleo y el crecimiento económico, obliga a la población a cambiar sus hábitos de vida cotidiana, a reducir sus actividades públicas, repele a los turistas nacionales y extranjeros. Los asaltos, robos de autos, de transeúntes, de pasajeros de taxis, las diversas modalidades de secuestro “exprés”, están afectando a todos los sectores de la población”.

Pero, ¿por qué está recrudeciendo la violencia en el país? ¿Cuál es el detonador de la conducta violenta? ¿Qué podemos hacer como sociedad civil organizada para combatirla? El defensor del Pueblo, al convocar a una marcha contra la no violencia, hace algunos días afirmó que “la población quiere un país libre de violencia, convivir de una manera pacífica y armónica". Porque hoy en día una de las mayores preocupaciones de la ciudadanía es precisamente la inseguridad y la violencia.

UN ENSAYO DE EXPLICACIÓN

Para el siquiatra forense Alejandro Pérez, “la conducta violenta de un individuo dentro de una sociedad o de los miembros de una sociedad es multifactorial, se presenta cuando la sumatoria de factores generadores llega a tal nivel crítico que logra cambiar la filosofía de vida, tornándose, la violencia, una parte importante de la solución de conflictos”.

Pérez diferencia dos factores generadores, por un lado los individuales y por otro, los sociales. Los individuales se refieren a una patología dentro del organismo, como trastornos mentales, epilepsias, tumores cerebrales, intoxicaciones o retraso mental, que pueden producir un cambio en la personalidad y generar una conducta violenta. Sin embargo, este tipo de factores explica apenas el 3% de la violencia del ser humano.

El siquiatra también menciona que el sexo masculino es más proclive a la conducta violenta que el femenino y que aquí también intervienen factores cromosómicos y endocrinológicos, que explican porqué los varones utilizan más la conducta violenta como medio de solución de conflictos. Aunque todavía se investiga si existe una explicación genética para la conducta violenta, Pérez afirma que hay familias donde todos son violentos “donde el que no está preso lo andan buscando.

FACTORES SOCIALES

Según Alejandro Pérez, los factores sociales pueden explicar hasta un 90% de los episodios de violencia de los individuos en una sociedad y generan de forma exclusiva fenómenos a nivel de la misma. Estos factores se van sumando en la personalidad del individuo y una vez que llegan a un nivel crítico, le empujan a cambiar su filosofía de vida disminuyendo “el umbral de paz”. Estos generadores tienen valores diferentes en los individuos o en las sociedades y actúan como “llenando un vaso de agua” hasta que el nivel de líquido alcanza cierto nivel, en el que una sola gota (un generador social) genera un episodio grave de violencia.

El siquiatra menciona en este grupo de factores, a la desigualdad en la distribución de la riqueza, al desempleo, al déficit en la educación integral, a la discriminación, a leyes inmorales, a la corrupción y a la violencia doméstica que es un fuerte generador de conducta violenta con efecto multiplicador. Todos estos factores están presentes en la realidad panameña, y son precisamente los que se combinan para crear este coctel de respuestas inadecuadas y peligrosas llamado violencia.

Un ejemplo claro de este fenómeno es la ciudad de Colón donde se combinan todos estos factores y que han hecho de ella una de las más violentas no sólo del país, sino también del hemisferio, como se determinó en la Jornada Presidencial contra la Delincuencia Organizada, realizada en enero pasado en Playa Bonita. Colón superó la cantidad de homicidios de México, registrando un promedio de 33 homicidios por cada 100 mil habitantes, mientras que en México esta cifra llegó sólo a 27.

LA SOLUCIÓN

El omdbusman propuso que se convoque de manera urgente a un grupo especial, a un grupo de trabajo, que involucre no solamente a organismos de seguridad de Estado sino también al órgano Judicial al Ministerio Público y organismos representativos de la sociedad civil “para tomar medidas inmediatas ante esta ola delincuencial que sin duda alguna no nos puede ganar la batalla".

Entretanto para Pérez, tratar el flagelo de la violencia requiere un abordaje multifactorial, como “una ola barriendo la playa” que actué sobre cada factor social mencionado, pues querer disminuir solo uno, sin tomar en cuenta el resto, produce poco o tal vez ningún efecto. “La violencia no tiene porqué ser parte de nuestra sociedad moderna, no es un fenómeno inherente al ser humano, no podemos, pues darnos por vencidos”, puntualizó.

PRONÓSTICOS

El siquiatra forense recordó algo que no es desconocido para nadie: la edad de los infractores es cada vez más baja. Para muestra basta un botón: el sicariato utiliza personas más jóvenes para realizar sus “encargos”. Esto provoca que la impunidad sea cada vez mayor, pues el vacío legal que existe en torno a los menores infractores lo permite y finalmente, los delitos son cada vez mejor pensados, mejor planificados.

Pérez mencionó que hace cinco años, en base a su experiencia en el Ministerio Público y la de otros especialistas, pronosticaron que el sicariato y el secuestro llegarían a Panamá “y ya llegaron” sostiene, “dentro de cinco años más seremos víctimas de las bombas”, finaliza apocalípticamente. Confiamos en que este pronóstico sea errado.