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27 de Jan de 2021

Nacional

La fuerza élite de Noriega

PANAMÁ. En septiembre del 1977, después de firmar los tratados canaleros con Jimmy Carter, Omar Torrijos se fue de viaje. En Israel, a...

PANAMÁ. En septiembre del 1977, después de firmar los tratados canaleros con Jimmy Carter, Omar Torrijos se fue de viaje. En Israel, además de asistir a una cena en su honor dada por el primer ministro Menachem Begin, acordó con el ministro de relaciones exteriores, el General Moshe Dayan, un arreglo por el cual miembros de la Guardia Nacional panameña recibirían entrenamiento especializado en Israel.

El primer grupo se adiestró en demoliciones submarinas y fue desplegado en la vecindad de la Represa Gatún durante la noche del 15 de marzo de 1978. El operativo se llamó "Huele a Quemado." Su propósito era volar la represa y vaciar el lago si el Senado de los Estados Unidos no ratificaba los tratados al día siguiente.

El mismo año apareció en Panamá el israelí Mike Harari. Un agente clandestino sionista desde antes de la fundación de Israel, Harari fue escogido por Golda Meir para dirigir los escuadrones de la muerte formados para vengar el atentado contra los atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Munich por el grupo palestino Septiembre Negro. Los primeros operativos fueron exitosos, pero en julio de 1973, en Lillehammer, Noruega, Harari metió la pata. Mató a un camarero marroquí en vez del terrorista palestino Alí Hassan Salameh y dejó que la policia noruega capturara a miembros de su equipo. Todo terminó en un lío inmenso.

Harari se fue de Israel en aparente desgracia, primero a México, luego a Panamá. Se presentó como hombre de negocios particular, pero siguió siendo agente israelí con acceso a las más altas esferas del gobierno. De vocación espía y asesino, encontró un espíritu afín en el jefe del G-2 panameño, el Teniente Coronel Manuel Noriega.

Noriega y Harari fueron socios en el tráfico de armas y colaboradores en numerosas intrigas. Fue Harari quién instó a cambiar el nombre de Guardia Nacional al de Fuerzas de Defensa (FDP) cuando Noriega ascendió a comandante. Durante la ceremonia, Noriega reconoció a Harari públicamente como su mentor. Entre los dos concibieron la idea de formar una tropa de choque leal a Noriega, la Unidad Especial de Servicio Antiterror (UESAT). Nació el 16 de diciembre del 1983, el Día de Lealtad (según los fieles de la dictadura), celebrando el regreso al poder de Omar Torrijos después del golpe de cuartel de 1969.

La UESAT contaba con 70 hombres escogidos por su devoción a Noriega. Sus armas eran la metralleta Uzi y el rifle de asalto Galil, ambos de fabricación israelí, así como el lanzagrenada RPG-7, y rifles de francotirador. Se vistieron de camuflaje con boinas negras y llevaron armadura de cuerpo. Su base era la Isla Flamenco.

Harari trajo instructores de Israel para adiestrar la unidad en el uso extremo de la violencia, supuestamente para combatir a terroristas. Nunca se empleó con tal propósito. Su "batalla" más ilustre se libró en Altos de Golf, al amanecer del 26 de julio del 1987, en el asaltó a la casa del Coronel Roberto Díaz Herrera para apagar el chorro de verdades inconvenientes que había soltado sobre los crímenes de las Fuerzas de Defensa. La UESAT voló las puertas de la casa con explosivos y capturó a Díaz y 52 civiles, entre ellos varias mujeres y cinco menores de edad.

GOLPE DE GIROLDI

En la mañana del día 3 de octubre del 1989, el Mayor Moises Giroldi, comandante de la Compañía 4a, Urracá, capturó a Noriega cuando llegó a la comandancia y le mantuvo preso durante casi cinco horas. Noriega, sin embargo, logró llamar a su amiga Vicki Amado y avisarla del golpe. Ella pasó el mensaje al Mayor Gonzalo "Chalo" González, comandante de la Compañía 7a, Macho del Monte, en Río Hato. González movilizó a su gente para ir a Panamá por aire, pero primero avisó de la sitaución a los comandantes de la UESAT, los Capitanes Ramón Díaz de León y Alexis Omar Garrido.

La UESAT era la unidad más apta, por cercanía y entrenamiento, para recapturar la comandancia y liberar a Noriega. Sin embargo, no participó en su rescate. Al llegar a la calzada del Fuerte Amador con sus hombres, Díaz encontró un helicóptero Blackhawk del Comando Sur Estadounidense dando vueltas. Decidió no tratar de pasar. Fueron González y los Macho del Monte quienes salvaron a Noriega.

Giroldi fue llevado al cuartel de Tinajitas y torturado durante varios horas. Luego, el mayor Heráclides Sucre y el capitán Diaz le dispararon sumultaneamente. Sucre con un AK-47, Diaz con una Uzi. En 1995, procesaron a varias personas por el asesinato, entre ellos Noriega, Sucre, y Díaz. De los tres, sólo Díaz estuvo presente. Noriega estaba preso en Miami, Sucre prófugo en el Perú. El abogado de Díaz argumentó que como la bala del AK era más grande que la del Uzi, Giroldi ya estaba muerto cuando la primera bala de Díaz entró en su cuerpo. Por esta u otra razón, el jurado de conciencia absolvió a Díaz. Noriega y Sucre fueron condenados.

Según un abogado que participó en el proceso, Noriega ordenó a Díaz disparar como prueba de lealtad. Como castigo, Díaz fue separado de la UESAT y trasladado al interior de la República. El Capitán Garrido fue el último comandante de la unidad. Su segundo era el Teniente Gustavo Pérez de la Ossa.

EL ÚLTIMO OPERATIVO

En la madrugada del 20 de diciembre del 1989, durante la invasión norteamericana de Panamá, miembros de la UESAT fueron al Edificio Sonesta en Punta Paitilla y secuestraron al Profesor Raymond Dragseth, catedrático del Canal Zone College. La hija del profesor dijo al diario New York Times que entraron a la fuerza y dijeron que si el profesor no les acompañaba, le iban a matar allí mismo. También sacaron de su hogar al Señor Fernando Braithwaite, empleado de la embajada de Los Estados Unidos.

Los de la UESAT llevaron a Braithwaite y Dragseth a la estación de policía de Río Abajo, donde les mantuvieron presos, atados y amordazados, durante casi 24 horas. También los maltrataron. No nos debe sorprender si los que siguieron a Noriega hasta el final compartían sus predilecciones sádicas. En la madrugada del día 21, el Sargento Juan Barría Jiménez les llevó a Milla 8 en Chilibre, donde los mató a tiros en la parte posterior de la cabeza.

El Señor Gustavo Pérez de la Ossa dijo a La Estrella que la UESAT no tuvo que ver con el secuestro y asesinato de Dragseth y Braithwaite. Sin embargo, el sargento Barría y otro miembro de la UESAT fueron procesados y condenados por los crímenes en noviembre del 1995. Durante el proceso, él que comandó la UESAT durante la invasión, Alexis Omar Garrido, testificó bajo juramento que actuaron según un denominado "Plan Barricada", que especificaba la captura de ciudadanos estadounidenses en caso de una invasión.

Así fue el último "operativo" de la Unidad Especial de Servicio Antiterror. Era digno en todo respeto de la unidad, y del ejército a que pertenecía—un ejército que atacó a Panamá sorpresivamente, que lo ocupó a la fuerza durante 21 años, que sólo defendió a las empresas criminales de su estado mayor, y cuyas actividades más características eran maltratar y matar a gente inerme.