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28 de Jun de 2022

Nacional

Démosle una oportunidad a nuestras niñas

CHIRIQUÍ. Hoy se celebra el Día Internacional de la Erradicación del Trabajo Infantil, y para ello este año se escogió a las niñas, fut...

CHIRIQUÍ. Hoy se celebra el Día Internacional de la Erradicación del Trabajo Infantil, y para ello este año se escogió a las niñas, futuras mujeres de nuestro país, para dedicarles un homenaje denominado “Démosle una oportunidad a nuestras niñas”.

La Defensoría del Pueblo señala que de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se estima que mundialmente 218 millones de niños y niñas están trabajando, de los cuales 100 millones son niñas y 53 millones de estas niñas realizan actividades descritas por el Convenio 182 como “peores formas de trabajo infantil”.

Estas estadísticas, no van acorde con lo establecido en la Convención Internacional de los Derechos del Niño que en su artículo 32 señala que los niños deben ser protegidos contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.

No obstante, a pesar de ser Panamá signataria de esta Convención muchos hogares del interior del país aspiran a que sus hijas consigan un trabajo en la capital o en las cabeceras de provincia, ya que son familias numerosas y viven en condiciones de pobreza extrema.

De acuerdo a la encargada de la Unidad de Asuntos de la Niñez, Karen Zamora, estas niñas, en su mayoría, interrumpen sus estudios para iniciar labores en casas de familia realizando trabajos domésticos, generalmente ocultas e invisibilizadas, indefensas ante cualquier tipo de vulneración de sus derechos, convirtiendo esta actividad en una de las peores formas de trabajo infantil a las que hace referencia el Convenio 182 ratificado por nuestro país hace ya nueve años.

Así mismo, destacó la carencia de unas cifras oficiales que brinden a las autoridades una visión sobre la realidad del trabajo infantil en Panamá, lo que permitiría enrumbar los esfuerzos por erradicar esta problemática.

Roderick Castillo, director del programa de Casa Esperanza en Chiriquí, afirmó que las niñas son más vulnerables y propensas a seguir viviendo en un ambiente de falta de oportunidades en donde son utilizadas por la misma sociedad por indefensas.

De acuerdo a Castillo, los patronos no le permiten ir a la escuela, negándoles un derecho de superación, en donde quedan sin las esperanzas de salir de la pobreza.

En este caso, muchas de estas niñas comienzan este círculo en casa de terceros, cuidando a niños, haciendo cualquier actividad, luego en sus propias casas cuidando a sus hermanos porque sus madres tienen que salir a trabajar.