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07 de Aug de 2020

Nacional

El arduo camino a Washington

PANAMÁ. La Embajada en Estados Unidos ha sido desde siempre uno de los puestos más sensibles de todo gobierno panameño. Martinelli tod...

PANAMÁ. La Embajada en Estados Unidos ha sido desde siempre uno de los puestos más sensibles de todo gobierno panameño. Martinelli todavía no ha nombrado a sus embajadores en el mundo porque, antes, tiene que conseguir la aprobación de los países. Sin embargo, hay muchos que ya han recibido el guiño presidencial y esperan los trámites de rigor con las valijas hechas. Uno de ellos, quizá el más importante, se llama Jaime Alemán Healy. En la arena de los rumores que dominan la vida política nacional, que van germinando cada día en las glosas de los diarios hasta convertirse en noticas robustas, se da por sentado que Alemán es el hombre elegido por Martinelli para ocupar la sede panameña en Washington.

Hermano del ex candidato presidencial por el arnulfismo, José Miguel, Jaime Alemán es, sobre todo, un amigo personal del nuevo presidente. Es socio del bufete Alemán, Cordero, Galindo & Lee (Alcogal), uno de los más importantes del país. Su fortaleza son los negocios internacionales y, dicen en su página web, se caracterizan por representar a inversores extranjeros en Panamá.

Sin embargo, su llegada a Washington no estará exenta de turbulencias. El escándalo internacional del Stanford Bank, que ha dejado un agujero negro de 8 mil millones de dólares, ha llegado, como el diablo, para meter la cola.

EL HOMBRE

Jaime Alemán estudió Economía en la Universidad de Notre Dame en Indiana. Gran estudiante, consiguió un magna cum laude y fue parte de esa generación de ejecutivos jóvenes y brillantes de los 80. Entre el 78 y el 81 fue asesor legal del Banco Interamericano de Desarrollo y entre el 84 y el 85 fue asesor especial del precario gobierno de Nicolás Ardito Barletta, al que el genial Guillermo Sánchez Borbón rebautizó “Fraudito”. En esos días nació Alcogal.

Es llamativo: mientras Jaime asesoraba al presidente civil de la dictadura, su hermano José Miguel era el chofer de Arnulfo Arias en su mítico regreso al aeropuerto de Paitilla. “Es parte de la política criolla. Las grandes familias tienen integrantes en diferentes partidos: así casi nunca pierden su influencia en las decisiones nacionales”, explica el fenómeno la socióloga panameña Brittemarie Jason Pérez en su libro “Panamá Protesta”.

Lo cierto es que después de la caída de Barletta, Jaime aceptó regresar a la gestión pública durante la crisis del 88, que se precipitó luego de que el coronel Roberto Díaz Herrera denunciara el fraude en las elecciones del 84. Mientras algunos le reprochan haber sido funcionario de la dictadura, otros le reconocen que fue el ministro de Justicia que refrendó el decreto de Delvalle que intentó sin suerte destituir a Manuel Antonio Noriega.

EL EMPRESARIO

Luego llegó la invasión y entonces Alemán se dedicó de lleno a la actividad privada. La firma Alcogal se convirtió en un referente regional reconocida por su capacidad para llevar a buen puerto negocios complejos. Son especialistas en sociedades anónimas y fideicomisos.

Es allí donde aparece una de las mayores estafas financiera de toda la historia: el escándalo del Stanford Bank. Allen Stanford, que se entregó al FBI, está imputado junto a cuatro de sus ejecutivos por un megafraude de 8 mil millones de dólares. Vendían títulos a plazo fijo conocidos como certificados de depósitos gestionados por Stanford International Bank (SIBL), entidad controlada por el empresario ahora preso y situada en Antigua. Justamente en esta región del Caribe, parte de las Islas Virgenes Británicas, Alcogal tiene oficinas de representación y son agentes autorizados para crear fideicomisos. ¿Qué es eso? La palabra Fideicomiso viene del latín, fideicommissum. Significa: fe y comisión. Funciona así: el inversor pone su dinero y su fe a nombre de otra persona que administra e invierte ese capital. Luego, todo el mundo recibe su comisión. El hombre que puso el dinero y la fe, y la gente que puso el trabajo y la multiplicación de ese patrimonio.

Alcogal fue el bufete que creó las sociedades y los fideicomisos para Stanford Trust Company, subsidiaria del Stanford Bank. Alcogal estructuró el andamiaje legal que le permitió a Stanford crear fideicomisos en Antigua por 1,561 millones de dólares. Estos fideicomisos están ahora en intervención judicial. Cuando terminen las auditorías llegará la hora de las demandas y la liquidación.

LA CARTA

“Como sabe, Stanford Trust Company Limited ("STC") se encuentra en Administración Judicial en Antigua siguiendo una orden del Tribunal Supremo de Antigua y Barbuda de fecha de 26 de febrero de 2009”. Así empieza la carta que recibieron los 3,851 inversores de Stanford en Antigua.

Los interventores judiciales —la empresa Vantis de Londres— les comunica que no podrán hacer ningún movimiento de dinero y que manden las preguntas que crean pertinentes. En esta misiva también informan sobre la relación de Standford con Alcogal: “Todos los trusts se mantienen conjuntamente a Standford Trust Company y Alemán, Cordero, Galindo & Lee Trust (BVI) Limited. Los trusts han sido creados y son gobernados bajo la legislación de BVI. La formación de los trusts y los IBCs era gestionada por Alemán, Cordero, Galindo & Lee. Nos hemos reunido con sus representantes y nos encontramos en diálogo regular con ellos”.

Según los interventores, Alcogal BVI es cofiduciaria del Stanford Trust en el negocio de los fideicomisos. Es decir, están a nombre de Standford, pero también de Alcogal.

Desde las oficinas de Alcogal en Plaza New York, la firma panameña se defiende aceptando la noticia, reconociendo que son cofiduciarios de Standford, pero negando cualquier tipo de responsabilidad sobre la estafa. (ver entrevista).

Jaime Alemán prefirió no hacer declaraciones hasta tanto no se oficialice su nombramiento.

La directora de prensa de Vantis en Londres —la empresa que intervino y audita a Stanford— respondió con evasivas las consultas de La Estrella , que intentaba conocer si Alcogal BVI puede ser susceptible de recibir demandas de los inversores estafados. “Desafortunadamente no estamos en posición de ayudarlo con información relativa a particulares. Le recomendamos que hable con el señor Alemán directamente”, recomendó Georgina Swain, de la oficna de prensa de Vantis desde Londres.

La pregunta del millón es la siguiente: ¿aceptará el gobierno de Estados Unidos, tan golpeado por la crisis económica y estas estafas, a un embajador panameño cuya empresa tuvo fluida relación con la de Standford?

Desde la Embajada de Estados Unidos contestan con extrema cortesía. “Esperamos continuar nuestras excelentes relaciones con el nuevo gobierno de Martinelli, al igual que con las personas que pudiesen ser designadas en posiciones de alto rango, incluyendo al embajador en los Estados Unidos, y trabajaremos juntos en el proceso de agremént una vez que el presidente Martinelli sea juramentado”.

Alemán participó de la asunción de Martinelli, a quien el presidente presenta en privado como su embajador. En pocas semanas Estados Unidos dará su respuesta sobre si acepta o no a Alemán como embajador panameño. Se sabe del recelo con el que sus autoridades estudian los perfiles de los candidatos.