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13 de Aug de 2020

Nacional

¿A dónde apunta el cambio?

PANAMÁ. En Panamá hay 81 mil 975 estudiantes en educación media (10°, 11° y 12°) y alrededor de 6 mil docentes que imparten conocimiento...

PANAMÁ. En Panamá hay 81 mil 975 estudiantes en educación media (10°, 11° y 12°) y alrededor de 6 mil docentes que imparten conocimientos a esta porción de adolescentes de 15 a 17 años. Sin embargo, el 49% de los alumnos fracasa en el primer intento por ingresar a la Universidad de Panamá.

Por años, sectores educativos y la sociedad han solicitado la transformación curricular, que consiste en actualizar los programas de estudios que datan del siglo XX.

Las autoridades de Educación llevan 15 años realizando estudios para hacer el cambio, según Isis Núñez, directora de Currículum, hay un compendio 15 propuestas, estudios, planes que reposan en el ministerio y que fueron elaborados con el mismo propósito: reformar la educación panameña. Con esos documentos se ha elaborado una sola idea, en la que han participado los docentes de todo el país en los últimos seis años.

LA “PROPUESTA FINAL”

La propuesta para la Transformación Curricular de la Educación Media propone reducir de 86 bachilleratos (con énfasis) a 16. Entre ellos: ciencias, humanidades, comercio, contabilidad, turismo, agropecuaria, pedagógico. Y los industriales en construcción, metalmecánica, autotrónica, electricidad, electrónica, refrigeración, tecnología de la información, marítimo y gestión sostenible, y desarrollo comunitario. Todos los bachilleratos tendrán materias comunes en el 10°.

PROYECTO PILOTO

Alrededor de 30 escuelas (de 148 escuelas de media) participarán voluntariamente del programa que iniciará en 2010. La ministra de Educación, Lucy Molinar insistió en que es falso que se quiere ahorrar en planilla (como han dicho algunos gremios), es decir que ningún docente perderá su trabajo como consecuencia de la transformación curricular.

Además se refirió a 17 consultas que realizó con gremios magisteriales, la Iglesia Católica y la no católica, contadores, entre otros.

“Este país necesita una transformación educativa urgente”, dijo.

VOCES EN CONTRA

Para el profesor Andrés Rodríguez, dirigente de la Asociación de Profesores de Panamá (Asoprof), la propuesta del MEDUCA no es más que un “cambio de nombres y programas”. “Nosotros nos sentimos engañados porque mientras estábamos en proceso de diálogo, la ministra presentó la propuesta terminada”.

Los docentes van a perder su permanencia porque hay asignaturas que abarcan menos de 24 horas a la semana.

A FAVOR

Molinar, restó importancia a las voces en contra de la reforma. “Son personas que se oponen a todo, pero a mí me van a condenar por hacer, no por no hacer y una cosa que me mata es el hecho de que Panamá tenga dos calidades de educación: la de aquellos que pueden pagar y la de los que no tienen. Eso no es justo y esa brecha la vamos a ir cerrando”.

Molinar sentenció que “vamos bien, este es un camino de ida. Hace 30 años que no se hacen cosas en el sistema educativo y el mundo cambió. Esto no es para beneficiar a equis persona sino porque nuestros estudiantes se lo merecen”.

DESDE LA UNIVERSIDAD

Por su parte, el rector de la Universidad de Panamá, Gustavo García de Paredes, dijo que es lamentable que los niños de tercer grado aún no sepan sumar ni leer. “La educación que reciben es como la construcción de un edificio sin base. Tenemos 86 bachilleratos y hay quienes los quieren mantener. Propongo que no sean más de seis y que no sean más de 7 asignaturas. Hay que profundizar en idiomas y matemáticas. Todos hablan del cambio pero nadie se moja los pies”.

Marcela Vásquez, rectora de la Universidad Tecnológica, señala que al transformar el sistema educativo es una tarea pendiente hace años.

“Es necesario fortalecer la educación básica de nuestros jóvenes, lograr que más panameños terminen la secundaria, que es un espacio que está vacío y que tengan las herramientas mínimas para enfrentar el mundo laboral”.

Para Aixa Gómez, presidenta de la Federación de Padres de Familia “es bien preocupante que los docentes se nieguen a la transformación curricular”.