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10 de Aug de 2020

Nacional

Donación peligrosa

PANAMÁ. La noche del 24 de diciembre, los moradores de la barraca incendiada el pasado 26 de noviembre en la Calle 15, Río Abajo, recibi...

PANAMÁ. La noche del 24 de diciembre, los moradores de la barraca incendiada el pasado 26 de noviembre en la Calle 15, Río Abajo, recibieron la visita por primera vez de Bosco Vallarino, alcalde de la ciudad capital, quien llegó entregando obsequios.

Vallarino se hizo acompañar del ministro de Vivienda, Carlos Duboy, quien entregaba también las llaves de los primeros 12 cuartos reconstruidos sobre el mismo terreno. Y aún quedan otros 8 por construir para entregar en el mes de enero.

El alcalde luego de hablar con los afectados, entregó un regalo a los cabeza de familia de los cuartos recién entregados por el ministro: una estufa de mesa de dos quemadores y un tanque de gas de 25 de libras.

Los afectados, contagiados por la felicidad que trajo el regalo, despidieron al alcalde en la calle y guardaron los regalos hasta el día siguiente.

A la mañana siguiente, 25 de diciembre, Zuleika Perea, una de las beneficiadas con los tanques, fue a la tienda del chino a llenarlo. Aún sentía agradecimiento por el regalo que le caía del cielo.

El asiático toma el tanque, lo revisa los costados y se lo devuelve a la dueña. “No sirve, ta hueco”, le reprocha el negociante.

Perea aún cree que es una broma navideña y pide respeto al tendero, pero cuando revisa ella el tanquecito se da cuenta que en efecto, tiene dos orificios en el fondo. “Voy a pedirle prestado el de mi papá, que también se lo regalaron esa noche”, se dijo regresando a la barraca.

Pero esta vez, antes de salir con el tanque al hombro, quiso conocer el estado del regalo de su padre. “Tenía dos huecos en el fondo igual que el mío”. Ya eran dos residentes molestos por lo ocurrido.

Fue entonces cuando Perea, se apresuró a ir a cada cuarto donde se entregaron los regalos y revisar los tanques.

Al rato, el descontento se amontonó en el patio. Los regalos del alcalde fueron lanzados al patio de los cuartos y le pedían que los cambiara. “Él con esto nos pudo provocar una tragedia, esos tanques no servían y así nos los trajo”.

Ana Rodríguez, quien también recibió el tanque en Nochebuena lo mira con otros ojos: por lo menos los podemos usar para sentarnos ya que no sirven para cocinar y tampoco tenemos muebles.

Rodríguez se mantiene a la espera de Vallarino regrese por el cambio del regalo, que tienen en el patio sin molestarse siquiera porque si alguien los desaparezca. De los cuartos vecinos sale música fuerte, mientras que en corredor tres pequeños se disputan una bicicleta nueva.

TANQUES SON REFERENCIA

La Alcaldía capitalina informó en un comunicado a los medios que los tanques sólo funcionan como depósito y deben ser aceptados por todos los comercios de la capital.

Agrega el documento que solamente es un envase de referencia que es aceptado como depósito, situación que es conocida por los propios comerciantes que venden los tanques.

“Este tanque donado, puede ser intercambiado en las tiendas, lo cual está estipulado en normas establecidas entre los comerciantes y la empresa proveedora, en este caso Panagas”, descata el documento.

NO SON UN PELIGRO

Al final, el documento justifica el hecho señalando que: “por asuntos de seguridad las empresas fabricantes le hacen una perforación a cada uno de esos envases”.

Según informa el Municipio de Panamá, esto se hace con el fin de prevenir cualquier accidente, específicamente en las mueblerías que no cuentan con lugares ventilados para mantener los tanques llenos de gas, y utilizan estos con orificios, según fuentes del Cuerpo de Bomberos de Panamá”.

Los tanques de 25 libras, cuyo costo en el mercado es de  $4 con 37 centésimos, fueron entregados por la Alcaldía de Panamá, la Junta Comunal y el Ministerio de Vivienda, junto a bolsas de alimentos, colchones, juguetes, estufas y tanques con conexiones a las familias que resultaron afectadas por el fuego en Calle 15, Río Abajo, casas 3017 y 3019.