21 de Feb de 2020

Nacional

El escándalo del otro 9 de Enero

PANAMÁ. Un día como hoy, 9 de Enero, pero de hace 8 años, a la 1:05 de la tarde comenzó la sesión extraordinaria en la otrora la Asamble...

PANAMÁ. Un día como hoy, 9 de Enero, pero de hace 8 años, a la 1:05 de la tarde comenzó la sesión extraordinaria en la otrora la Asamblea Legislativa, hoy Asamblea Nacional, que desataría una serie de acusaciones que desencadenaron el escándalo del CEMIS.

Precisamente, el 9 de Enero de 2002 en aquella sesión especial se ratificaron los nombramientos de los magistrados Winston Spadafora y Alberto Cigarruista, dos allegados de la panameñista Mireya Moscoso.

En aquel periodo donde Rubén Arosemena fungía de Presidente de la Asamblea y José Gómez, de secretario general, los diputados contrarios al gobierno de la expresidenta Moscoso cuestionaban las designaciones para la Corte Suprema.

Según las Actas Legislativas del 9 de enero de 2002, obtenidas por La Estrella , la exlegisladora perredista Balbina Herrera ese día se encargó de abanderar las críticas de su partido contra la ratificación de los magistrados designados por el gobierno de Mireya Moscoso.

Aquellos días la composición de la Asamblea Nacional tenía un frágil equilibrio. La mayoría se definía por tres votos, los designados se dieron a la caza de los votos que necesitaban, por ser cercanos al gobierno solo deberían convencer a tres opositores de la mayoría del PRD.

LO APRUEBAN

Finalmente se hizo la votación y el Pleno Legislativo, con el voto de los perredistas Carlos Afú y Tomás Altamirano Duque aprobó la resolución de nombramiento del magistrado Cigarruista. Logró 36 votos a favor y 35 en contra.

Ya casi finalizaban las 4 horas de la sesión y tras un receso, una propuesta de los panameñistas José Isabel Blandón y Gloria Young propusieron la sesión permanente hasta agotar las ratificaciones, pues faltaba el magistrado Spadafora.

En el Pleno Legislativo hablaron “Popi” Varela, Héctor Alemán, Pedro Miguel González y le tocó la palabra a Balbina Herrera.

Según las Actas Legislativas, Herrera dijo: “Omar tú generación (...) no se compra con maletines, no se compra con lotería, no se compra con carreteras...”

Balbina se refería a que su partido tenía unidad, lejos de “cualquier prebenda, que cualquier maletinazo, que cualquier contrato por ahí”.

“Pareciera que el negociado de la Corte es muy grande (...) y han hecho lo que en el día de hoy nos hace sentir avergonzados. Nos sentimos lastimados, nos sentimos deshonrados (...)”, alegaba.

Según ella, los votos del PRD que apoyaban las designaciones de Cigarruista y Spadafora habían sido comprados.

La exlegisladora seguía en el uso de la palabra acusando al gobierno de querer comprar al legislador perredista Miguel Bush, “Miguel Bush no se vende, no es como algunos”.

“Por eso, al señor Spadafora, le digo desde esta tribuna, dentro de cinco días no tengo inmunidad y te digo que como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, que vas a ser, con los votos y en la forma que tú sabes que los comprastes, puedes empezar a perseguirnos”, expresó Herrera.

La perredista culpó a Spadafora en su gestión como ministro de Gobierno de cobrar para librar narcotraficantes.

“Así que señor Presidente, podrán comprar, como bien dijo Pedro Miguel, un triunfo momentáneo (...) déjenme decirles, ¡qué costo más alto están pagando por esas dos magistraturas en la Corte Suprema de Justicia!”, denunció.

Seguidamente expresó: “¡Qué pena que éste sea el costo con que tengan que llegar a la Corte Suprema de Justicia! ¡Qué vergüenza debe sentir la juventud, cuando alguno de la clase política digan, que por una carretera, que por una potabilizadora, que por unas becas, por unos billetes, tuvimos que dar un voto!”

“Aquí en uno de estos pasillos estaban haciéndole ofrecimientos a un legislador, y le dijeron: o lo aceptas o el otro lo va a aceptar. Y aquí está el teléfono para llamar. ¡Qué vergüenza!, tener que llegar a esos niveles para poder tener un voto”, indicó Balbina.

La exlegisladora exigía el voto en contra de Spadafora, “aunque hayan gastado millones, pagándole a mucha gente, para que pudiesen lograr esto”.

Spadafora logró al final la ratificación con 37 votos a favor que incluían el apoyo de los perredistas, Carlos (Titi) Alvarado (QEPD), Tomás Altamirano Duque y Carlos Afú. El resto de la bancada del PRD (34 legisladores) votó en contra.

Una semana después Afú denunció al PRD de ser ellos quienes le pagaron a él 6 mil dólares por aprobar el contrato del CEMIS.