05 de Dic de 2022

Nacional

Líderes “batalloneros” debieron ser procesados

PANAMÁ. Hoy, se cumplen 22 años del alzamiento de varios oficiales de las desaparecidas Fuerzas de Defensa contra el liderazgo de Manuel...

PANAMÁ. Hoy, se cumplen 22 años del alzamiento de varios oficiales de las desaparecidas Fuerzas de Defensa contra el liderazgo de Manuel Antonio Noriega.

El 16 de marzo de 1988, el coronel Leonidas Macías, junto a un grupo de mayores y capitanes decidieron poner fin al estado de descomposición social que imperaba en un país convulsionado, luego de las confesiones de marcada corrupción oficial del coronel Roberto Díaz Herrera, las presiones políticas de la Cruzada Civilista, la destitución del presidente de turno Eric Arturo Delvalle y el cierre total de las entidades financieras en un país famoso por su Centro Bancario Internacional.

Humberto Macea y Milton Castillo, protagonistas de estos sucesos, contaron a La Estrella todo lo concerniente con estos hechos que, a juicio de ambos, fueron el inicio de la erosión del piso político de Noriega, quien hábilmente “vendió” la idea al mundo que contaba en su Ejército con un cuerpo monolítico que le apoyaba ciegamente en su proyecto “nacionalista”.

Ambos narran aún con dolor las vicisitudes que pasaron durante 21 meses de confinamiento, la falta de compromiso de algunos coroneles que a la hora de las definiciones le dieron la espalda a los oficiales alzados y el tratamiento de tortura que posteriormente recibieron por parte de sus propios compañeros de armas.

“Ese 16 de marzo salí de mi casi a eso de las 6:20 de la mañana y a las 7:15 ya estaba preso”, cuenta Macea, quien en la época era un capitán capacitado en la escuela de Las Américas (EUA), al momento de describir la falta de valentía de sus superiores que tenían que dar las órdenes pertinentes para que las tropas se tomaran el Cuartel Central y se pudiera detener a Noriega y entregárselo a los norteamericanos.

Mira en retrospectiva y menciona al jefe de Estado Mayor, coronel Elías Castillo, como la figura que no hizo lo propio y por esa causa el movimiento no prosperó. Todos los alzados, con Leonidas Macías a la cabeza, fueron apresados. Entre los oficiales golpistas figuraban Cristóbal Fundora, Armando Soto Mayor, Aristídes Valdonedo, Jaime Benítez, Fernando Quezada y Luis Carlos Samudio, entre otros.

Tanto Macea como Castillo relatan que el grupo durante los 21 meses de confinamiento fue objeto de vejámenes, tortura física y psicológica y el traslado frecuente de centros de reclusión. “Yo vine encapuchao” de Coiba en un avión y de repente me abren la puerta del avión.. ¿Para qué me abren la puerta del avión en vuelo? Para causarme un efecto de terror”, relata Castillo.

Macea por su cuenta es de la opinión que Noriega se aprovechó de las buenas intenciones de su oficialidad para sus propios propósitos y culpó a un grupo de sus oficiales más cercanos de aupar lo que al final desembocó en la invasión estadounidense de 1989.

El hoy especialista en seguridad bancaria es de la opinión que los dirigentes o líderes de los llamados Batallones de la Dignidad y de la Coordinadora de la Defensa de la Dignidad (Codepadi) debieron ser procesados por la justicia ordinaria panameña por hacerle creer a un número importante de panameños que podían enfrentar a la primera potencia mundial so pretexto de defender la soberanía nacional.

A juicio de Macea ellos deben responder por las muertes de esos panameños que creyeron en su arenga.