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10 de Apr de 2021

Nacional

De Panamá La Vieja a la Nueva

Cómo lucía Panamá cuando fue destruida en 1671 por el pirata Morgan? ¿Cómo cambió después de su traslado al Casco Viejo en 1673? Nuevame...

Cómo lucía Panamá cuando fue destruida en 1671 por el pirata Morgan? ¿Cómo cambió después de su traslado al Casco Viejo en 1673? Nuevamente, citamos a dos extranjeros para responderlo.

En un famoso relato, el cirujano Alexandre Olivier Exquemelin, quien acompañó al pirata Morgan en su viaje de devastación contra la Ciudad de Panamá, narró lo ocurrido. Extraemos las líneas que describen cómo era, en 1671, la ciudad que hoy conocemos como Panamá La Vieja: ‘Eran todos edificios de cedro; muy bien y curiosamente labrados y por dentro ricamente adornados principalmente con magníficos cuadros y pinturas, alhajas, que en parte habían sido transportadas; otras perecieron por la voracidad del fuego. Decoraban a esta episcopal ciudad ocho conventos, siete de religiosos y uno de monjas, así como también suntuosas iglesias, preciosísimamente adornadas con retablos y pinturas muy finas, y mucho oro y plata, todo lo cual los eclesiásticos habían ocultado, un hospital, donde la pobreza y la enfermedad, se acogían a la piedad de sus fundadores, bien exactamente observada. Ilustrábanla además doscientas casas de estructura prodigiosa que eran las habitadas por los más poderosos mercaderes, sin contar otras cinco mil poco más o menos, para el resto de moradores. Tenían muchas caballerizas para los caballos que llevaban la plata hacia la costa del Norte. Circundaban sus salidas y contornos muchos y óptimos huertos y plantaciones, que todo el año procuraban deliciosas perspectivas. Los genoveses tenían una magnífica casa, que servía de contaduría en el comercio que tienen de los negros’. (Testimonio sobre la destrucción de Panamá La Vieja en 1671, de Alexandre O. Exquemelin, ‘cirujano de a bordo’ bajo el mando de Henry Morgan. Este relato se incluye en el libro Piratas de América, traducido al español en 1681).

Sabemos, entonces, que esta destrucción apuró la mudanza de la ciudad hacia lo que hoy conocemos como el Casco Viejo. Eso se concretó en 1673. Para imaginar cómo era la nueva ciudad, citamos la pluma de otro extranjero, que, en 1680 (es decir, siete años después de su traslado) la describió. William Dampier (un capitán de barco inglés, ocasional bucanero y corsario, que también fue un excelente escritor, botánico y observador científico) dijo: ‘Construida a orillas del mar a cuatro millas aproximadas de la arruinada vieja ciudad. La urbe le da el nombre a la gran bahía salpicada de islas que no solamente son provechosas para sus dueños sino también precisas para los pasajeros y marinos que navegan cerca de ellas… el propio país es agradable circundado de pequeños cerros y valles embellecidos con muchas arboledas que emergen en las sabanas como islas de verdor. Toda la ciudad está rodeada de altas murallas de piedra y las casas son de ladrillos y sus techos se ven más altos que las murallas. En la ciudad resaltan numerosas y bonitas iglesias junto a conventos religiosos y la casa del Presidente, así como otros eminentes edificios, todos ellos haciendo el más hermoso conjunto que yo he podido ver en América especialmente’ (Citado por Amado Araúz, La batalla de Perico frente a Panamá, Épocas, 2007) .