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25 de Nov de 2020

Nacional

Hechizada por el ‘Tamborito panameño’

ela visita de Gabriela Mistral a Panamá, en 1931, nació una tierna poesía: Tamborito panameño. Se trata de una hermosa pieza literaria c...

ela visita de Gabriela Mistral a Panamá, en 1931, nació una tierna poesía: Tamborito panameño. Se trata de una hermosa pieza literaria cuyo tema, si seguimos la tesis de Narciso Garay, bien puede ser un homenaje al reconocimiento de la existencia del tamborito desde la España del siglo XVII, como lo demostraría Lope de Vega en su famosa obra La Dama Boba.

La famosa poetisa Gabriela Mistral, que es el seudónimo literario de Lucilia Godoy Vicuña, nació en Chile (1889) y falleció en Nueva York (1957).

Otra fuente indica que Gabriela Mistral, en 1931, ‘viaja a Puerto Rico invitada por la universidad de la isla. Recorre las Antillas, el Caribe y los países centroamericanos. En la República Dominicana, Cuba, Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala —donde recibe el doctorado honoris causa— es recibida con honores por las universidades y la intelectualidad de los distintos países’.

El panameño Humberto Calamari, quien reseñó la visita de Gabriela Mistral a la Normal de Santiago, evocó que a ella le fue obsequiada la condecoración de la Flor del Espíritu Santo, Orquídea de Oro. Fue invitada por su ‘amiga de antigua data’, Esther Neira, directora de la Escuela Normal de Institutoras. ‘Gabriela acepta el reto’, recuerda Calamari, y precisa: ella ‘viene a la Normal’.

Harry Castro reseña en Raíces (La Prensa, 20 de mayo de 2007) que ‘Gabriela Mistral llegó a Panamá el sábado 29 de agosto de 1931. Arribó a las nueve de la mañana a esta capital en un tren procedente de Colón. A la ciudad atlántica, llegó en un barco desde Estados Unidos. En la estación del ferrocarril de la capital, fue recibida por el encargado de negocios de Chile, Eduardo O. Christi, además, por Ester Neira de Calvo, directora de la Escuela Normal de Institutoras, Guillermo Méndez Pereira, Pedro Campana, José Pezet, Octavio Méndez Pereira, Manuel Roy, Otilia Jiménez, Emperatriz Taboada, otros profesores y maestros, más los alumnos de la Escuela República de Chile. De allí, fue trasladada al Hotel Central, en donde fue visitada por múltiples personajes de nuestra intelectualidad. En la tarde, hubo una sesión especial en su honor en el Consejo Municipal, que la declaró Huésped de Honor. En la noche, Octavio Méndez Pereira y su señora le ofrecieron a Mistral una cena íntima en su hogar. Al día siguiente, la agasajada visita por 45 minutos al presidente de la República, Ricardo J. Alfaro. También la invitan a hacer un recorrido por lugares interesantes de esta ciudad. En la noche, ella ejecuta una lectura sobre el tema ‘Un nuevo autodidactismo en la Escuela Normal de Señoritas’. Visita posteriormente a otros funcionarios de instrucción pública. La llevan después a conocer los trabajos de Maddem (la represa). Asiste luego a una conferencia dictada por Octavio Méndez Pereira. Después, la huésped promovió otra conferencia, por la que cobraron 50 centavos los boletos a los asistentes, que vendieron en el quiosco de Catedral, en la Escuela Normal y en Novedades Antonio. Mistral se despide más tarde con rumbo a Costa Rica, desde donde partió a Colombia, donde dictaría más disertaciones sobre diversos temas’.

Como lo indicábamos en la antesala de este escrito, la poetisa obsequió a Panamá un poema. Haber dedicado esta poesía a Octavio Méndez Pereira parece muestra de la gratitud por las esmeradas atenciones que el intelectual panameño prodigó a la ilustre visitante de nuestro país. Así nos lo narra el Dr. Harry Castro, quien reveló que Octavio Méndez y su esposa ofrecieron una cena privada a la poetisa y, además, ella escuchó una conferencia magistral del también rector, al que la Universidad estatal panameña debe su nombre.