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03 de Dec de 2020

Nacional

‘Supositorio’ invade al ‘Elefante Blanco’

PANAMÁ. El riesgo más destructivo que corre un patrimonio histórico en Panamá no es la falta de mantenimiento, que puede llevar a la des...

PANAMÁ. El riesgo más destructivo que corre un patrimonio histórico en Panamá no es la falta de mantenimiento, que puede llevar a la desaparición de la infraestructura, sino los cambios urbanísticos en las zonas donde están ubicados.

El Hospital Santo Tomás (HST) libra una nueva batalla por defender el estatus de Monumento Histórico Nacional que le concedió el Estado en la Ley 26 de diciembre de 1986.

Esta vez es el proyecto de la Torre Financiera, cuyo promotor es el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que pone en riesgo el conjunto monumental: edificio principal y jardines (sólo queda la franja que da hacia la Avenida Balboa).

El presidente del Patronato del Hospital Santo Tomás y ministro de Salud, Franklin Vergara, confirmó la reunión de autoridades del MEF con los miembros del patronato, donde se expuso el tema.

Vergara señaló que se logró un acuerdo con los promotores del proyecto: ‘Se le cedió un terreno que está detrás de la embajada que es del MINSA y debajo de las áreas verdes (jardines, único espacio verde que queda en pie del conjunto monumental)’; en este lugar se construirán los estacionamientos de la torre y a cambio los promotores reconstruirán la parte histórica del viejo edificio.

Carlos Fitzgerald, ex director de Patrimonio Histórico del Instituto Nacional de Cultura (INAC), advierte que se debió analizar si esa torre financiera sería armónica con el conjunto protegido. ‘La ley dice que un monumento no se puede alterar y, antes de empezar, debieron solicitar permiso de la dirección de Patrimonio Histórico’.

Sobre la construcción de los estacionamientos subterráneos en las dos hectáreas del jardín, Fitzgerald sostiene que no habría problema, siempre y cuando se recupere el paisaje tal como estaba antes. La ley tampoco dice nada sobre construir debajo de un sitio histórico.

‘Cuando se construyeron los edificios nuevos del Santo Tomás tampoco se respetó la ley, después se hizo un evento privado que implicó la remodelación del interior del edificio y no creo que eso se hizo con los permisos de Patrimonio Histórico’, critica el profesor.

La restauradora y arquitecta Hildegard Vásquez vuelve a la pelea por el HST, ya no para solicitar que se quiten los barrotes del jardín y que esta sea un área accesible por la Avenida Balboa, sino para señalar que lo que han hecho durante estos años ha dañado todo el conjunto monumental.

Vásquez critica la decisión apresurada del patronato cuando —dice— la responsabilidad de aprobar cualquier cambio de una infraestructura protegida por ley es del INAC, quien es el responsable del abandono en que se encuentra ese jardín, ‘un herbazal que se usa de estacionamiento’.

‘Ese proyecto no tiene sentido y menos la excusa de que ese es un edificio enfermo. No hay edificios enfermos, solo hay personas que no quieren restaurar, restaurar es darle vida nueva; sin embargo, la solución más fácil es demolerlo, porque no implica pensar, eso es mucho trabajo y más cuando un plan de restauración cuesta diez veces más que un edificio nuevo’, concluye.