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26 de Feb de 2021

Nacional

Una amenaza que nos respira en la nuca

PANAMÁ. En agosto pasado, efectivos del Servicio Nacional de Frontera encontraron abandonados varios campamentos de presuntos rebeldes c...

PANAMÁ. En agosto pasado, efectivos del Servicio Nacional de Frontera encontraron abandonados varios campamentos de presuntos rebeldes colombianos cerca de la frontera con Colombia. Estaban ubicados en Alto Tuira, a seis kilómetros del Chocó colombiano.

Según lo que en esos días comunicó el director de Senafront, Frank Ábrego, al procurador Giuseppe Bonissi, los irregulares pudieron abandonar la zona (hasta hace poco, sitio de refugio y reabastecimiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas, FARC) por la presencia ‘estable’ de unas 400 unidades de la Policía Nacional en el sector. Sin que lo hayamos notado, el conflicto interno colombiano comienza a respirarnos en la nuca.

Para el catedrático universitario Belisario Rodríguez Garibaldo, a partir de los 90 hasta la actualidad, la guerrilla realiza operaciones de tráfico de drogas por esa frontera; drogas provenientes del narcotráfico colombiano y que, con el apoyo de la guerrilla, trafican hacia sus socios de los carteles mexicanos (carteles del Golfo, Tijuana, Juárez, Sinaloa, Michoacán, Guadalajara, etc.) por la ruta centroamericana (con la ayuda de pandillas centroamericanas, como la mara Salvatrucha de El Salvador y otras más de otros países, incluso, pandillas de Panamá) o también por las rutas marítimas del Caribe para su destino final en Estados Unidos, el gran consumidor del continente americano. También, la misma ruta le sirve a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para el tráfico de armas provenientes de Centroamérica para la guerrilla colombiana.

ESTUDIANDO SOLUCIONES

Para contrarrestar los efectos de los avances de las FARC y sus actividades, Roberto Silvestri —otro especialista en estos asuntos— opina que una base anfibia con un comando conjunto y bilateral entre Colombia-Panamá ayudaría más en la erradicación del delito organizado, pero esto en el plano táctico-operativo.

Para Silvestri, se debe activar permanentemente la Comisión Binacional de Fronteras y establecer políticas conjuntas con Colombia en la creación de un espacio común que permita acciones interdisciplinarias de beneficio común.

Mientras esto ocurre, el director de Seguridad Ciudadana de la Policía de Colombia, general José León Riaño, anunciaba la desmovilización de decenas de integrantes de la FARC, quienes -según las versiones del militar- se entregaban ante las autoridades de los países fronterizos con Colombia. ¿Esto es algo que nos conviene o nos compete?