18 de Oct de 2021

Nacional

Libre expresión aún es amenazada

PANAMÁ. Hablar de libertad de expresión en el siglo XXI, es a veces un debate que quisiera haberse superado. Pero la realidad no deja ot...

PANAMÁ. Hablar de libertad de expresión en el siglo XXI, es a veces un debate que quisiera haberse superado. Pero la realidad no deja otro camino.

El 3 de mayo de 2011 se cumplen 20 años de la declaración de la Libertad de Expresión en Namibia que dio paso a la celebración del Día Mundial de la Libertad de Expresión y llega en un momento oportuno para analizar la realidad de este derecho frente a los avances tecnológicos en todo el mundo.

La UNESCO, ( Organización para la Educación la Ciencia y la Cultura de la Naciones Unidas) plantea el debate sin complejos e su alocución este 3 de mayo. Fijando esta época como una donde los avances de la informática ponen al alcance de muchos la posibilidad de expresarse, pero al mismo tiempo ante estas herramientas, surgen también los intentos por controlar el cyberespacio, filtrar sus contenidos y maniatar el derecho a expresarse en el internet.

La UNESCO pide en su mensaje de hoy que el derecho a la libre expresión sea también plenamente respetado en la web y de una vez por todas los países se decidan a aplicar lo acordado sobre el ejercicio de este derecho en el internet.

‘Transcurridos 20 años, los hechos nos demuestran que defender la libertad de expresión sigue siendo tan importante como siempre’, termina diciendo el mensaje de la UNESCO.

REALIDAD LOCAL

Mientras eso sucede a nivel mundial el Forum de Periodista por la Libertad de expresión en Panamá, entrega su segundo informe sobre el estado de la Libertad de expresión en el país.

La noticia no es alentadora. El informe es el resultado de una encuesta aplicada a periodistas de la capital y el interior, y sus conclusiones son básicamente que el panorama de presiones y cercos a los medios y periodistas no ha variado, más bien la percepción es que el asunto empeora.

Entre las preocupaciones más significativas los periodistas encuestados señalan, la negativa de las fuentes oficiales a suministrar información de interés público, respuestas que se dilatan, ausencia de disposición, amenazas y presiones, censura y prioridad de intereses privados sobre el interés público, al divulgar la información.