28 de Oct de 2021

Nacional

El beso frente a la Catedral

PANAMÁ. Dos en punto de la tarde. En el Parque de la Catedral había gente cruzando de un lado para el otro. Allí se realizaba la tradici...

PANAMÁ. Dos en punto de la tarde. En el Parque de la Catedral había gente cruzando de un lado para el otro. Allí se realizaba la tradicional feria mensual del Mercado de las Pulgas y como de costumbre turistas entremesclados tratando de llevar un recuerdo de la cosmopólita ciudad.

No todos estaban por lo mismo. En el gazebo del parque central un equipo de sonido amenizaba la actividad. Al lado sobresalía un hombre flameando una bandera de colores que según dijo representa las libertades sexuales.

Él era parte de un grupo de personas que había convocado a la población a participar de un acto simbólico de tolerancia contra la homosexualidad. Lo denominaron ‘Festival de abrazos’, ‘un besito no es un delito’, organizado por dos mujeres víctimas de supuesto abuso policial por homofobia y la Asociación de Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá. El acto central sería repetir la causa por la cual fueron detenidas - un beso - en esta ocasión frente a todo un público.

DESAFÍO

En el Gazebo donde sería la manifestación, funcionarios de la Oficina del Casco Antiguo no le permitieron el micrófono para dirigirse al minúsculo grupo que la acompañaba.

Valentina Hernández, la mujer que denunció el caso dijo que se trataba de ‘un acto más de discriminación’. Frente a esto optaron para desplazarse a las escalinatas de la Catedral Metropolina.

El rumor se corrió entre los presentes. De inmediato la curiosidad se apoderó de todos quienes esperaban con ansias ser testigos de la primera manifestación pública de amor entre dos personas del mismo sexo. Acorraladas por la presión de los medio la hora llegó.

2.45 p.m Valentina y Johona cumplieron lo prometido, se dieron un efusivo beso de amor frente a las cámaras y a la puerta de la iglesia metropolitana.

De inmediato se escucharon aplausos de apoyo a la preferencia sexual y se entregaron chocolates, los conocidos ‘besitos’, a los que esperaron el beso.

Una mujer que estaba en el lugar, simplemente murmuró ‘¿hasta dónde hemos llegado?’... Otro dijo, ‘!Que falta de respeto, frente a la casa de Dios!’