26 de Nov de 2022

Nacional

Privatización y destitución: las razones de la huelga

El miércoles 15 de septiembre, cuando la ciudad dormía y los periodistas esperaban afuera, adentro de la Academia de Ciencias de Panamá,...

El miércoles 15 de septiembre, cuando la ciudad dormía y los periodistas esperaban afuera, adentro de la Academia de Ciencias de Panamá, los médicos de la Comisión Médica Nacional (Comenenal) tomaban una decisión respecto a las medidas a seguir frente a la actual crisis de la salud pública. Los ánimos se caldeaban, las propuestas se presentaban, la disyuntiva se abría: ¿los galenos irían a huelga para presionar por soluciones efectivas ante el actual problema de salud pública o dejarían que todo siguiera como hasta ahora?

- Yo quiero preguntarles a los señores presidentes que todavía tienen dudas en iniciar una huelga, ¿cuántas muertes más van a cargar en sus hombros para tomar la decisión? Si no hacemos algo seguirán muriendo pacientes. Recuerden que es parte del plan privatizador desprestigiar la salud pública antes de privatizarla-, gritó una doctora indignada en medio de la discusión.

- ¿Y cuántos médicos más vamos a ser despedidos para reaccionar?-, dijo otro doctor desde su puesto.

Los presidentes de la Comenenal evaluaban las posibilidades de solucionar la crisis sin afectar más de lo que el director de la Caja del Seguro Social (CSS), Guillermo Sáenz-Llorens; y el Ministro de Salud, Franklin Vergara, han afectado a los pacientes, con el silencio, la negligencia y la falta de investigación ante evidentes situaciones de riesgo, como el brote de KPC, conocido desde el 2010 por ambos, y las muertes maternas del Hospital de Changuinola, conocidas por el director de Prestaciones Médicas de la CSS, Javier Díaz, desde el pasado febrero y ocultas a la directiva de la Caja y a los asegurados hasta agosto, cuando La Estrella hizo pública la historia. Esas omisiones han costado centenares de vidas, lágrimas, familias destruidas y niños huérfanos. Los médicos y funcionarios tenían la orden de callar y, a pesar de la Ley 68, que regula el derecho de los pacientes de ser informados, se emitió una resolución en la que se prohibía dar cualquier información.

Eran las 10 de la noche y en la Academia de Ciencias de Panamá el micrófono aún paseaba por la sala, de mano en mano, canalizando opiniones a favor y en contra de la huelga. Los presidentes escuchaban tratando de equilibrar la balanza democráticamente, como afirmó Julio Osorio, director de la Comenenal, para lograr restablecer un sistema que ha sido la base de la sociedad panameña y que hoy, de nuevo, como en los anteriores gobiernos, está en la mira de quienes saben que apoderarse del negocio de la salud pública es adueñarse del país en pleno. La decisión era difícil. De repente un doctor gritó:

- Tenemos que ponerle un alto al problema de la salud pública ¡Paro de 48 horas para exigir respeto a los pacientes y trabajadores!

Inmediatamente las manos que salvan vidas se batieron en alto y el coro que proclamaba unidad prevaleció por algunos instantes. La cita se planteó. La huelga médica para impedir la privatización, mejorar la calidad del servicio con recursos y equipamiento y exigir la restitución de quienes se atrevieron a hablar y fueron reprimidos con la destitución, fue noticia en todos los medios al día siguiente.

CUANDO LA GENTE NO CALLA

La doctora María Guadalupe Reyes atendía a una paciente con fractura de muñeca y explicaba a dos de sus internistas cómo identificar el trauma y de repente un estruendo llamó su atención. Una mujer de gran tamaño irrumpió en su consultorio preguntando por ella. Cuando la identificó, le dijo: ‘Fírmeme esto’.

‘Lupita’, como llaman sus amigos a esta pequeña, enérgica y apasionada mujer, cogió el papel y leyó: citación única para el 2 de septiembre, dirigida a la doctora Mendieta.

- Mamita, yo soy la doctora Reyes, la citación es a las 11 de la mañana y son las 11:40 del 5 de septiembre... ¿qué pasó aquí?

-No sé. Ese no es mi trabajo. Solo firme y ya-, dijo la intrusa.

-¡No! ¡no! ¡no! Yo no voy a firmar nada-, respondió alterada la doctora.

La mujer salió del consultorio y volvió con dos hombres de la seguridad. La doctora se negó a firmar, los de seguridad amedrentaban, las enfermeras y los pacientes gritaban. El caos reinó ese medio día en la sala número 30 de traumatología del Complejo Hospitalario.

Al día siguiente le enviaron otra carta: citación para el miércoles 7 de septiembre. Lupita y su abogado se dirigieron, carta en mano, a las oficinas de la CSS en Clayton, solicitando el expediente y el aplazamiento de la citación para tener tiempo de estudiar el caso. No había expediente y la citación no se aplazó.

La doctora María Guadalupe Reyes nació en el complejo hospitalario y, como hija de una dermatóloga, creció jugando en los pasillos, para volver a ellos como médica general institucional en 1997, fue destituida con la Resolución 1261 de 2011, por ‘una conducta irrespetuosa, asumida en los medios de comunicación en contra del Director General, Subdirector General e inclusive su jefa inmediata’, consta en el documento entregado a su abogado el lunes 12 de septiembre, una semana después del episodio de la sala de Traumatología.

‘Cuando dije: hasta aquí. Se acabó el relajo. Voy a denunciar la falta de insumos en la Sala de Urgencias del Complejo y a hablar públicamente de la negligencia de las directivas y su nefasta administración, me destituyeron’, dice la doctora llena de coraje porque siente que se le violó su derecho a la libre expresión, cuando decidió informarle a todo el país que en la Sala de Urgencias ‘no tenían guantes estériles, no tenían papel toalla, no tenían sonda foley ¡No había nada en un hospital con recursos!’. Marlon de Souza, subdirector de la CSS, permitió después la entrada al depósito de la CSS para mostrar los insumos existentes: papel toalla, guantes estériles, etc... ‘esos insumos no estaban en Urgencias cuando los necesitábamos y su trabajo es vigilar que esos insumos lleguen hasta las salas. ¿Qué pasó entonces allí?’, dice indignada Lupita.

Para el subdirector de la Caja, ‘solamente el superior jerárquico debidamente autorizado puede dar información. Eso está en el Reglamento Interno y en la Ley 9, que regula la actividad de la carrera administrativa’.

Lupita, consciente de que su silencio la condenaría al olvido, como le ocurrió al odontólogo Salvador Sagel, al médico Rubén Álvarez y al veterinario José Rolando Torres, entre otros galenos destituidos por denunciar faltas y negligencias en el sistema de salud pública, decidió entrar en huelga de hambre hasta que se le restituyera en su cargo. Se dirigió a la Defensoría del Pueblo, como lo hicieron un año atrás los funcionarios Juan Samaniego y Elinech Menchaca, destituidos por comunicarle a Sáez-Llorens las deficiencias que presenta el Departamento de Riesgos Profesionales y en cuyas resoluciones se habla de ‘conductas irrespetuosas en contra del Director General’. Son los despidos de un sistema de salud donde es más tolerable la muerte por omisión de las directivas, que la crítica de quienes conocen el funcionamiento.

Por eso el reintegro de todos los médicos y funcionarios despedidos por evidencenciar las faltas es una de las razones principales de esta huelga.

LA UNIÓN HACE LA FUERZA

Aunque Marlon de Souza afirma que ‘no existen en estos momentos motivos válidos para abocarse a una huelga’, la reciente y triste historia de las muertes por la KPC y el evidente descuido y negligencia por parte de las autoridades del sistema de salud demuestran lo contrario.

La responsabilidad médica es proteger la vida de la gente. Por eso, en la Academia de Ciencias de Panamá, cuando el reloj marcaba las 10:30, los galenos aún discutían la forma de llevar a cabo la huelga: ‘Es importante organizar todo, informar a las bases a nivel de las policlínicas y segundo nivel de atención para hacer planes de contención y no crear un colapso. Así encontramos la fuerza y el orden para sostener un movimiento a largo plazo y lograremos los objetivos sin afectar más de lo necesario a la población’, dijo una presidenta.Como en las huelgas del 2005 y del 2007, cuando los médicos se lanzaron a las calles e impidieron la privatización, este jueves 22 de septiembre de 2011 los gremios acuden de nuevo a la cita por la salud pública.