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29 de Feb de 2020

Nacional

‘Aún no se nos ha hecho justicia’

PANAMÁ.. Cada vez son menos los panameños que acompañan a los familiares de las 18 personas que fallecieron el 23 de octubre de 2006 cal...

PANAMÁ.. Cada vez son menos los panameños que acompañan a los familiares de las 18 personas que fallecieron el 23 de octubre de 2006 calcinadas dentro del bus 8B -06, en la Avenida Martín Sosa, a un costado del templo de Hossana.

Las actividades comenzaron con una misa en la iglesia Don Bosco, a las ocho de la mañana, oficiada por el sacerdote Oscar Rodríguez, quien se solidarizó con las familias de ‘estos panameños que murieron calcinados en el bus’.

Seguido, unas cien personas vestidas de luto, caminaron hasta el sitio donde ocurrió la tragedia. Portaban letreros de la campaña del movimiento: ‘No más corazones azules perdidos en las vías’.

David Ramírez, presidente del Movimiento 23 de Octubre, cuestionó la falta de justicia y pidió a los panameños que apoyen esta causa que no solamente está dirigida a los familiares de los fallecidos. ‘Hace cinco años recibíamos burla de la gente, las autoridades nos prometieron de todo y nada han cumplido’.

Lidia Atencio, sobreviviente del incendio, lamenta que las personas le digan que ella lo que pelea es dinero. ‘El conductor del bus sabía que ese bus no servía, las autoridades lo dejaban manejar con más de 70 infracciones, todos sabían el mal estado del bus, menos nosotros los pasajeros’, relata Atencio, con su cuerpo surcado por las llamas.

Atencio pregunta quién le puede devolver la salud que tenía antes de aquella fatídica tarde. ‘No hay dinero que restituya estas muertes, a mí me pueden ver que camino y hablo pero nadie sabe cómo me siento por dentro, la vida que llevamos a consecuencia de la tragedia’.

Luego, los familiares volvieron a colorear los 18 corazones azules en el centro de la vía, que esperan que se nombre Avenida 23 de Octubre, en memoria de las víctimas. Sobre un altar con los nombres, colocaron coronas de flores naturales y encendieron velas.

‘Lamentablemente estos panameños tuvieron que dar sus vidas para que se cambiara el sistema de transporte colapsado hace décadas. No descansaremos hasta que salga el último diablo rojo de la calle’, les anunció durante el acto Jorge Ricardo Fábrega, director de la Autoridad Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre. Este año no asistieron el ministro de la presidencia ni el arzobispo de Panamá.