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25 de Sep de 2020

Nacional

Contradicciones financieras en el Ministerio de Salud

PANAMÁ. Los rumores sobre los problemas de liquidez que hoy enfrenta el Ministerio de Salud (MINSA) tienen con ‘‘los pelos de punta a má...

PANAMÁ. Los rumores sobre los problemas de liquidez que hoy enfrenta el Ministerio de Salud (MINSA) tienen con ‘‘los pelos de punta a más de cuatro gatos’’ en este país.

Los millonarios compromisos que tiene esa cartera y las versiones de prensa que hablan de recortes drásticos en proyectos emblemáticos —y que actualmente se ejecutan— colisionan con las ambiciosas proyecciones de inversión de esta cartera ministerial que, para el 2013, tendría una asignación presupuestaria sin paragón en toda su historia: $2 mil 278 millones.

El diario La Prensa, por ejemplo, publicaba ayer en portada que ‘por falta de partida’, el MINSA suspendía los contratos con las empresas que certificaban la calidad en la construcción de los cincos hospitales que se levantan en Colón (el nuevo Amador Guerrero, que sería el hospital ‘modelo’ de gran parte de América Latina, según se dijo); el Anita Moreno de Los Santos; el de Metetí, en Darién; el nuevo ‘‘Chicho’ Fábrega, de Veraguas; y el esperado hospital de Bugaba, en el área occidental de la altiva provincia chiricana.

Según la publicación, las empresas constructoras locales Nova y Profesionales de Ingeniería, S.A. (COPISA), ‘debieron suspender sus tareas tras nueve meses de labores’.

Esta nota se complementa con los reportes del mismo diario que llegan de provincias, en los cuales se advierte de la eliminación de espacios sensitivos del hospital Anita Moreno por problemas de dinero.

Esto último viene siendo motivo de polémica desde la semana pasada, lo que provocó que miembros del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs) cerraran la vía frente al área de construcción del nuevo hospital santeño como advertencia a la compañía que lo construye (Ingeniería R-M, subcontratista de la dominicana IBT) que rescindía los contratos con 61 trabajadores, luego de una reducción de los alcances en el contrato de construcción.

Según se informó entonces, el MINSA acordaba la eliminación definitiva de los módulos H2 (Urgencia y Esterilización) y H3 (Rehabilitación, Procedimiento de Neumología).

Para el titular de Salud y gestor de estas megaobras, Franklin Vergara, es falso que se estén reduciendo espacios en los proyectos que se ejecutan, y falso, también, que se estén eliminando programas en el Anita Moreno, contemplado (según el funcionario y en declaraciones que reprodujo TVN) para prestar especialidades clínicas y psiquiátricas, ‘por lo que no incluye salas quirúrgicas’.

El Anita Moreno, adjudicado a IBT en julio de 2010 a un costo de $59 millones 500 mil, se licitaron instalaciones con facilidades del tercer y cuarto nivel (291 camas). Ayer, Vergara se refería al precio final de este hospital (que debe ser entregado en enero de 2014) por el orden de los $70 millones.

Mientras todo esto ocurre, fuentes bien informadas de los gremios médicos al servicio del MINSA aseguraban a La Estrella que los problemas de liquidez en el MINSA son muy difíciles de esconder. ‘No sé el ministro de dónde va a sacar la plata, pero aquí no hay plata para nada desde hace semanas’, advertían.

SIN PARANGÓN ALGUNO

En el otro escenario está la proyección presupuestaria de este ministerio para la vigencia fiscal entrante. Crece ostensiblemente y es la mayor en toda la historia de la salud pública en Panamá, sin contar con los $2 mil 868 millones que maneja la Caja de Seguro Social.

Según el propio ministro Vergara, el MINSA aspira a recibir $2 mil 278 millones. Estamos hablando de $1,417 millones más sobre los $861 millones del presente año.

En esta oportunidad, las autoridades hablan de una inversión sin precedentes en materia de medicamentos e insumos médico-quirúrgicos.

Sin que aún se formalice el plan presupuestario estatal del 2013, ya hay quienes estiman que gran parte de ese dinero se destinaría al pago de los contratos ‘llave en mano’ para le ejecución de los megaproyectos.

Carlos Barés, representante del Comité de Protección al Paciente y Familiares, no duda en señalar que se trata de una inversión en ‘cajetas’, donde no habrá médicos, técnicos ni enfermeras porque ‘sencillamente no hay en el país’.