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29 de May de 2020

Nacional

La ZLC: un negociado de sangre y fuego

Cuando el presidente Ricardo Martinelli ve un buen negocio se lanza como lince sobre su objetivo. Su instinto de hombre de negocios –cul...

Cuando el presidente Ricardo Martinelli ve un buen negocio se lanza como lince sobre su objetivo. Su instinto de hombre de negocios –cultivado desde adolescente– se impone sobre su responsabilidad de respetar y hacer respetar la Constitución. En 2010 concibió una movida genial envolviendo ocho iniciativas para generar grandes ganancias empresariales en un solo proyecto de ley. El sindicato de trabajadores de la Bocas Fruit, en Changuinola, le cerró el paso sin antes ver caer abaleados dos obreros ante la represión de la Policía Nacional y del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront). En febrero de 2012, cuando su instinto nuevamente le dijo que la construcción de hidroeléctricas en la comarca Ngobe Buglé era un excelente negocio, saltó a la palestra convirtiendo su ‘idea’ en ley, gracias a la docilidad de su Consejo de Gabinete y de su Asamblea de Diputados.

En el caso de la Zona Libre de Colón (ZLC) actuó con el mismo instinto totalmente ajeno a su responsabilidad constitucional, pero en línea con su sed por hacer nuevos negocios. Los números que sus asesores le presentaron le parecieron coherentes y tras las ganancias impuso una ley que sólo beneficiaba sus intereses y los de su círculo íntimo de socios.

¿Cómo funciona esta mentalidad mercantil que está sentado en el polio presidencial? En la actualidad, la ZLC cuenta con terrenos que arrienda en nueve lugares distintos en la ciudad de Colón y su entorno. El bien raíz más apetecido queda, sobre un relleno, en la misma ciudad de Colón, con un total de 91 hectáreas. El arrendamiento por metro cuadrado de los lotes en esa área está en US$ 1.40 (un dólar con 40 centavos). Es decir, cada hectárea se alquila en US$ 11,400. Según estas cifras que maneja el presidente de la República, el alquiler anual del recinto que aloja a la ZLC produce US$ 1,027,400 (más de un millón de dólares). Simple aritmética.

La ZLC también tiene 215 hectáreas en Frank Field en las áreas revertidas. El precio oficial de alquiler por metro cuadrado en este privilegiado lugar es de US$0.50 (50 centavos). Es decir, cada hectárea se alquila en US$5,000. El presidente Martinelli también pudo sacar su lápiz y concluir que Frank Field genera un millón 200 mil dólares al año. Muy cerca están los terrenos de la ZLC en Coco Solo, con un total de 220 hectáreas que se alquilan a un precio de US$0.25 (25 centavos) el metro cuadrado.

Este alquiler corresponde a un ingreso anual de US$ 550 mil. Entre las tres instalaciones mencionadas, la ZLC recibe anualmente por arriendo un total de US$ 2,777,000 Además, la ZLC tiene 6 terrenos adicionales en el área cuyos precios de alquiler se desconocen. Estos son en Coco Solito (121 ha), en Davis (27 ha), en el Aeropuerto (288 ha), en el Parque Logístico (CEMIS) (83 ha), en la 20 de Diciembre (4.6 ha) e Isla Margarita (6 ha). Si todos estos terrenos recibieran un promedio de 50 centavos el metro cuadrado, el total anual daría otros 2.7 millones de dólares.

El negocio es vender y comprar los terrenos a precio de remate y volver a alquilarlos a precio de mercado. La diferencia le significaría ganancias anuales por decenas de millones de dólares a los nuevos dueños. El pueblo de Colón está consciente del negociado y lucha por evitarlo, soportando represión y muertes. La única solución que puede hacer justicia es la derogación de la Ley 72 y evitar el negociado anunciado.

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