25 de Sep de 2022

Nacional

El dinero es usado para el pago de alquileres y salarios

PANAMÁ. Sin duda, en el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) se toman su tiempo a la hora de impartir justicia en mater...

PANAMÁ. Sin duda, en el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) se toman su tiempo a la hora de impartir justicia en materia de empleo. Desde enero de 2004, cuando se presentó el secuestro de la empresa Intertrade como medida de salvaguarda para garantizar las prestaciones de sus 19 empleados, ha pasado ‘mucha agua debajo del puente’. El dinero de la empresa se ha ido desapareciendo, las denuncias por irregularidades de los administradores judiciales (nombrados por el propio Mitradel) siguen acumulándose y el pago de las prestaciones a los trabajadores cada vez está más distante.

Lo anterior guarda relación con el caso del actual administrador judicial, Manuel Quintero Álvarez, un magíster en Ciencias Penales, de 41 años de edad, que llegó a Intertrade —como sus antecesores— por designación de la Dirección General de Trabajo (DGT). Lo hizo el pasado 6 de julio en una movida que llama la atención. Reemplazaba a su propia esposa, Dayanara Vargas, nombrada el 4 de julio y que, 24 horas después, es decir, el 5 de julio, presenta su renuncia ‘por motivos personales’, como bien indica en una misiva dirigida a Reynaldo Medina, actual director General de Trabajo.

Al igual que Hugo Polo Flores, Quintero se ‘autoimpuso’ su salario: 2 mil dólares mensuales, pese a que ‘nunca se presentaba en la oficina’, según reportan los trabajadores en una denuncia escrita y firmada por va rios de los que estaban activos en Intertrade al 24 de septiembre del año en curso.

¿A QUIÉN LE REPORTAN?

Para la abogada Aracellys Rodríguez —especialista en asuntos laborales, hoy en funciones de apoderada sustituta de los empleados de Intertrade— ‘las innumerables erogaciones precondicionadas por los diversos administradores judiciales, jamás debieron ser avaladas por la autoridad de Trabajo, dada la condición precaria que mantenía la empresa’.

Advierte que ‘pese a que en el expediente constan diversas solicitudes de impulso procesal como denuncias de anomalías desarrolladas por los administradores judiciales y abusos financieros, es cuestionable cómo Mitradel ha permitido dejar hacer y dejar pasar todas estas irregularidades, incluyendo el de hacerle más gravosa la carga económica a las empresas que presentan problemas de incosteabilidad notoria, al asignárseles salarios u honorarios profesionales que triplican a los anteriores’.

Y es que una vez instalado en el cargo, Quintero despidió a la contralora Elia Espinoza, quien estuvo en ese cargo durante unos 20 años, para otorgarle este puesto de trabajo a una extranjera: Nathaly Reverón, una venezolana, de la que no habían antecedentes.

A los dos meses de su llegada a la empresa, Manuel Quintero muda la administración de la empresa (que funcionaba en una residencia porque no había dinero para el pago de alquileres) para Galerías Obarrio, a un piso que él administra, ya que su dueño es uno de sus clientes activos y esposo de Nathaly Reverón.

Para ello, según los datos a los que tuvo acceso La Estrella, Quintero pide los cheques para efectuar la mudanza, que termina de completar dos meses después de girados los fondos y poste riormente exige los pagos en conceptos de arriendo del local que él mismo administra en Galerías Obarrio.

El 9 de agosto pasado, Quintero procede a conocer todas las participaciones financieras que la empresa poseía, a través de solicitudes explícitas al Mitradel, al igual que emitió la solicitud a la DGT de la inclusión única de su firma en la cuenta principal de la empresa en el Banco Nacional de Panamá (BNP), al igual que el giro de oficios en 41 entidades bancarias del país para conocer los fondos y alcances económicos de Intertrade. Mientras todo esto ocurría fueron varias las denuncias interpuestas por los trabajadores de Intertrade ante el Mitradel en las que se señala que Quintero ejercía abuso de autoridad, al igual de manifestar en repetidas ocasiones sobre la inmunidad de la que goza ya que —según sus propias versiones— ‘es compadre’ de Reinaldo Medina, actual jefe de la DGT.

CUANDO HABLAN LOS PUÑOS

Las denuncias en su contra no fueron para nada de su agrado y de eso da testimonio Renaúl Espinoza, el último gerente general de esa empresa, quien por supuestamente plantear negativas al avance irregular de Quintero y sus gastos, termina siendo atacado por este, el pasado sábado 22 de septiembre, como consta en un expediente abierto esa misma noche en el Juzgado Nocturno de Policía del distrito de Panamá.

Espinoza, por temor a nuevas agresiones, presenta renuncia inmediata e irrevocable ante el Ministerio, sustentando sus razones tras los incidentes con el administrador, a quien no se le aplicó sanción conocida alguna.