06 de Oct de 2022

Nacional

‘Dios me dio un millón de hijos’

PANAMÁ. Dicen que ser madre es como ‘ser el combustible que impulsa a un ser humano a lograr lo imposible’. También que es ‘la única pro...

PANAMÁ. Dicen que ser madre es como ‘ser el combustible que impulsa a un ser humano a lograr lo imposible’. También que es ‘la única profesión del mundo en la que —una vez iniciada— jamás se tienen días libres’.

Es el discernimiento de la educadora Miriam Bonilla de Bonisatti. Una mujer de humilde procedencia y gran preparación que no le bastó con haberse convertido en la consejera, amiga y guía espiritual de sus dos hijos, Miriam Bonisatti, de 26 años, y Victor Bonisatti, de 16, porque cada día sale desde su casa —en Parque Lefevre— hacia Las Cumbres, dónde se encuentra el Colegio Monseñor Francisco Beckman (CMFB), a impartir clases de química a alumnos de décimo grado. Y éstos, según ella, ‘más que estudiantes, también son mis hijos. Aunque creo que todas las personas son hijos de Dios y (las madres) fuimos creadas como administradoras de sus vidas’, agregó.

Para esta popular pedagóga, de paso, ganadora del cértamen ‘Proyecto Maestro Estrella 2012’ que impulsan el Ministerio de Educación (MEDUCA) y Telemetro, y con el que se distingue a educadores de todo el país por su influencia en las comunidades,

ser madre ‘es entregarse en cuerpo y alma con el objetivo de guiar a los hijos espiritual y socialmente por el camino correcto hasta que logren ser hombre y mujeres de bien’.

Sin duda alguna, su profesión, más que una manera de ganarse la vida, ha significado el vehículo idóneo para cumplir con este apostolado dentro y fuera de su seno familiar, las 24 horas del día, los 365 días del año. ‘Si volviera a nacer, volvería a ser educadora, porque esta es mi pasión y me he dado cuenta que vivo a plenitud, cada día en las aulas de clases’, aseguró Bonilla y agregó que esto solo es posible gracias a que a ella y a todos los educadores le fueron concedidos ‘un millón de hijos, fuera de los suyos’.

¿CÓMO LO LOGRA?

Su familia entera se sacrifica, sin que esto signifique que a sus hijos les ha faltado el tiempo que se merecen.

‘Mi mamá me ha ofrecido los mejores consejos que nunca nadie podría darme. Se preocupa por mi y me entrega su amor incondicional’, comenta su hijo Victor, un adolescente que ve a su madre como el ‘ángel guardián’ que Dios le dio.

LOS MEJORES MOMENTOS

Además de haberlos traído al mundo, verlos crecer y compartir sus logros y momentos difíciles, para esta profesora que en ocasiones es llamada ‘Mamá’ por sus estudiantes, no hay mayor satisfacción que las muestras de cariño, gratitud y apoyo que le retribuyen sus hijos.

Lo mejor es que de lado y lado (sus dos hijos y su legión de estudiantes) actúan mancomunadamente como si fueran hermanos de sangre.

‘Mis hijos me apoyan tanto en mi trabajo que cuando les pongo una tarea a los alumnos, ellos se entusiasman y también las hacen en casa. La mayor con sus conocimientos de tecnología y el menor con su talento para dibujar’, comenta Miriam a la vez que resalta que ‘enseñarle a los hijos a ser talentosos en muchos aspectos de la vida y prepararlos para todas las situaciones que se presenten’ es el mejor consejo y ejemplo que puede dar a las otras madres.

GRATITUD

Pero de Bonisatti, no siempre fue madre, primero fue hija y también recibió los consejos de un ‘ángel guardián’, por lo que su vida y los logros alcanzados ‘se los debo a mis padres, quienes me educaron desde el principio; a mi hermana y A mi esposo, Victor R. Bonisatti y a mis hijos quienes, siempre, serán mi razón de ser’.