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21 de Apr de 2021

Nacional

Caos en la capital por el ingreso del Metrobús

PANAMÁ. El primer metrobús Marcopolo-Volvo que ayer se trepó a las colinas de Veranillo y Samaria no sólo oficializó el fin de la era de...

PANAMÁ. El primer metrobús Marcopolo-Volvo que ayer se trepó a las colinas de Veranillo y Samaria no sólo oficializó el fin de la era de los ‘diablos rojos’ en la ciudad capital, sino que dio paso al caos que dejó al descubierto la improvisación de la Autoridad del Tránsito y Transporte (ATTT), que convidó al presidente de la República, Ricardo Martinelli, a ofrecer disculpas al país, y a Mi Bus, —que opera el nuevo sistema de transporte— a reconocer que sufría una de sus más críticas jornadas.

El ingreso del Metrobús en nueve rutas troncales en la ciudad de Panamá generó protestas de los usuarios y dueños de ‘diablos rojos’. En la Plaza 5 de Mayo, al menos 200 personas esperaban por un bus que tardaba. Iban a sus trabajos. Se agotaron. Reclamaron. Se fueron a la calle. Y la respuesta del gobierno fue represión. La Policía arrestó a un grupo, tras rociarle gas pimienta.

‘Esto no es solución, queremos nuestros diablos rojos’, vociferaba uno de los usuarios que aguardó 45 minutos en La Cabima por un metrobús de vía España. Seis ‘diablos rojos’ intentaron recoger pasajeros, pero fueron remolcados. Otro, de la ruta Tanara-Calle 12, permaneció retenido. Aunque esa ruta aparece en la lista de compensaciones (ver gráfica), el director de Tránsito, Roberto Moreno, lo negaba.

En la piquera de los extintos ‘diablos rojos’ de Veranillo las cosas no andaban mejor. Los dueños de buses reclamaban por sus compensaciones para salir del sistema.

‘TODO CAMBIO SE HACE POCO A POCO’

Martinelli, en una intervención telefónica en la televisora Telemetro, abogaba por la calma civil y por la comprensión de los empleadores. ‘Todo cambio toma un tiempo en hacerse los ajustes, pido un poco de calma y paciencia’, decía.

Irónicamente, tras seis meses de estudio —según la ATTT— para establecer los recorridos de las rutas y la fijación de paradas, los usuarios amanecieron ayer con la sorpresa de que la mayoría de buses de las rutas Pacora sólo llegarían hasta La Doña, y que la de Panamá Viejo no pasaría del Mercado de Mariscos.

En Veranillo se hicieron modificaciones de última hora: el sentido único que el Tránsito decretó en calle M -que atraviesa el barrio de Samaria- no fue efectivo, y el gobierno desistió de circular el metrobús por la empinada loma de calle L, pues es una peripecia complicada.

El director de la ATTT reconoció que hubo fallas, aunque aseguró ‘que ese es un tema de Metrobús’.

Pero excusó a la compañía: ‘yo constaté que habían buses, vayan allá y verifiquen... yo los vi, estuve viendo el proceso desde las 3:00 a.m.’, dijo a los periodistas que le preguntaron sobre la evidente escasez de unidades en la mayoría de las rutas que fueron iniciadas agridulcemente ayer.

Moreno desestimó la posibilidad de que el Estado modifique el contrato con el Consorcio Transporte Masivo de Panamá para aumentar la cantidad de metrobuses en la ciudad. Según el jefe del Tránsito, el nuevo sistema permite focalizar los buses donde está la demanda. ‘Ellos pueden reajustar la frecuencia cuando sea necesario’, planteó horas después de que solo tras la rebelión de los usuarios en la Plaza 5 de Mayo llegaran metrobuses.

Pero la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre y el mandatario Martinelli prometen cambios y fiscalización permanente a Mi Bus para que cumpla con las frecuencias.