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17 de Apr de 2021

Nacional

Irak: ¿un hueco sin fondo?

L uego de diez años de la invasión anglo-estadounidense a Irak, intentar un análisis de la situación a la fecha de hoy, obliga como míni...

L uego de diez años de la invasión anglo-estadounidense a Irak, intentar un análisis de la situación a la fecha de hoy, obliga como mínimo a tratar de responder a interrogantes, tales como: Cuáles fueron, y si se cumplieron o no, los objetivos de la invasión, sus beneficiarios, los perjudicados, los problemas de hoy en día y el futuro al Estado iraquí. En cuanto a los objetivos, aparecían: eliminar las armas de destrucción masiva, fundar una democracia liberal, recomponer el escenario regional con un nuevo aliado de Estados Unidos y abrir el mercado petrolero iraquí, entre otros. Sobre su cumplimiento, en cuanto a las armas de destrucción masiva, huelgan los comentarios. En relación a la construcción de una democracia, al contrario, el país aparece envuelto en una espiral de violencia incontrolable. En cuanto a crear un sistema subregional de equilibrio de poder, basado en la sumisión irrestricta a Washington, lo real es que hoy día Irak es aliado de Irán y apoya al gobierno de Bashar al Assad en Siria. El único objetivo consumado a pie juntillas, es el de la apertura de la industria petrolera a la participación externa, particularmente anglo-estadounidense. Sobre quiénes fueron los beneficiados de la invasión; Irán es el vencedor político de la guerra, por su ascendente sobre la población y el gobierno iraquí. Económicamente, la beneficiaria es Turquía, convertida en su principal proveedor. Sobre los más perjudicados, es evidente que fue la población iraquí, que registro entre 100,000 y 151,000 muertes y los Estados Unidos, por los 4,500 muertos, al igual que por los costos del conflicto, que oscilan entre uno y tres billones de dólares. Todo ello, sin reconocer los efectos nocivos en la economía mundial del alza sin precedentes en el petróleo registrada. Por lo que atiende a los actuales problemas, la mayoría de los iraquíes carecen de agua potable, con millón y medio de desplazados y servicios públicos precarios y con un desempleo que ronda el 60 por ciento. Con todo, el problema principal es el de la seguridad, porque la violencia en el país evidencia una guerra civil solapada entre suníes y chiíes, amén del accionar de Al Qaeda. En consecuencia, si Irak se rinde a la condición de violencia sectaria permanente, terminará dándole continuidad a su estatus de Estado fallido sine die, y por tanto, también paso a la implementación de la teoría de ‘destrucción positiva’, ello es, a que el país termine refundándose sobre nuevas fronteras.

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