07 de Ago de 2022

Nacional

¿Por qué la basura es un problema y no un recurso?

Una lata de Coca-cola tirada, el bote de basura, comida descompuesta, líquidos mezclados y sin identificar cuyo hedor resbala por las a...

Una lata de Coca-cola tirada, el bote de basura, comida descompuesta, líquidos mezclados y sin identificar cuyo hedor resbala por las aceras hasta escurrir en las alcantarillas, la caja de cartón de una pizza, cartuchos rosas, azules y blancos de los del chino, el envase de plástico de un detergente gastado. Olor a huevos podridos, gato, pescado y papel higiénico usado. Todo un paseo sensorial que se repite en cada esquina de la ciudad. Montones de ‘pataconcitos’ que se acumulan día tras día, juntos en tinacos o dispersos por toda la calle, del día anterior y de hace cinco lunas también. Algo huele mal en Panamá.

Cada panameño produce un kilo de basura al día, más del doble de la media en Centroamérica. La Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (AAUD) dispone de 70 camiones, de los que sólo funcionan 50, pero asegura que recoge los residuos tres veces por semana. Sin embargo, el 92% de sus 176.274 clientes es moroso. Ya han acumulado una deuda de $58,282,692.87.

¿Qué está sucediendo con la basura? El ingeniero Julio Rovi responde: ‘El problema es muy sencillo. Los seres humanos producimos deshechos. Hay una opción que ve la basura como un recurso, la recoge, la clasifica, la transforma y la reutiliza. Con eso se beneficia el territorio, se valorizan los recursos y se optimiza el consumo; este es el sistema de bienestar. Hay otro sistema que la recoge, la vierte y la entierra. Este contamina, genera enfermedades, cuesta más dinero y desperdicia los recursos. En Panamá seguimos el segundo. ¿Por qué? Aquí hay un negociado’.

UN PROBLEMA PERSISTENTE

Ya en 1990, un estudio realizado por los ingenieros José Testa, Fausto Abril y Cé sar Saavedra para la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) reconocía que ‘la experiencia pasada y presente revelan que sin una verdadera planificación del servicio de la basura sobre bases técnicas, de salubridad y económicas, y una adecuada organización, administración y control, es imposible prestar un eficiente servicio de Aseo, Recolección y Disposición de la basura, ya sea que se trate de una organización a nivel nacional, municipal, autónomo o privado que ejerza estas funciones’. Han pasado 23 años desde que se redactó este texto, y esta realidad todavía sigue vigente.

¿Por qué sucede? Panamá es una sociedad de consumo, explica el especialista Rovi, quien estuvo a cargo de la antigua DIMA. ‘Somos superabundantes, es un problema cultural; el 46% de la basura son restos orgánicos que se desechan y aquí se importan fertilizantes... A alguien no le interesa que se genere compost; al revés, parece que están apurados en enterrarlo’.

Más cuando es el Gobierno el que asume casi la totalidad de los costes que los clientes de la AAUD dejan de pagar.

Nueve de cada diez clientes, tanto residenciales como comerciales, son morosos. Yolanda Pineda, jefa de Comercialización de la AAUD, afirma que se debe a un problema de concienciación, y no a que las tasas son excesivas, ya que estas se adaptan a los niveles socioeconómicos. Sin embargo, Panamá es uno de los pocos países de la región que no subsidia este servicio público.

CUESTIÓN DE CUMPLIMIENTO

La Ley 51 de 2010 que crea la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario, adopta también otra serie de disposiciones para la eficacia de su gestión; entre ellas, determina que la propiedad o titularidad de los residuos sólidos recolectados será de los concesionarios o contratistas del servicio de recolección y disposición final de los residuos sólidos hasta el cumplimiento de la vigencia de dichas concesiones.

Sin embargo, los pepenadores urbanos y las empresas particulares de reciclaje se apropian de este recurso, que si se aprovechara, podría generar millones de dólares a las arcas públicas y a las maltrechas cuentas de la propia AAUD, según estima Rovi.

La ley prohíbe también tirar, arrojar, verter o depositar desperdicios, materiales o residuos sólidos en las vías públicas, servidumbres, cursos de agua; pero el propio administrador de la AAUD, Enrique Ho, reconoce que ‘la impunidad continúa siendo un problema’. Ho afirma que en 2012, la Autoridad recaudó 300,000 dólares en multas, especialmente dirigidas a las empresas que vierten residuos de forma irregular.

En cualquier caso, tampoco la autoridad habría cumplido. El artículo 23 también estipula sanciones bajo la prohibición de fijar vías de recolección e incumplir las rutas, horarios y frecuencias en la prestación del servicio.

Todas estas sanciones no han sido suficientes para saldar una morosidad que ya alcanza los $58.2 millones, pese a que el distribuidor está facultado para proceder a la suspensión de los servicios por el atraso de 60 días o más en el pago de la totalidad de la factura por el servicio eléctrico y/o de aseo, según el artículo 29. En la AAUD hay deudas sin pagar desde hace más de 10 años, algunas incluso de entes públicos, pero por cues tión de salubridad no se puede detener la recolección, alegan. Un problema que se muerde la cola.

En última instancia, y contemplando que ninguno de los anteriores decretos pueda cumplirse; el artículo 35 ‘reconoce la situación crítica de la recolección, transporte y disposición de los residuos sólidos en el área metropolitana, en consecuencia se autoriza al Órgano Ejecutivo para que adopte, desde la entrada en vigencia de la Ley, las medidas fiscales y presupuestarias que garanticen la gestión integral de los residuos sólidos en el área mencionada’. Eso, en la propia ley se traduce como un dictamen para ‘aprobar fondo de Aseo Público, cuyo monto no supere los $50,000’.

Desde que se creó, en 2011, la AAUD ha recibido $276.5 millones para realizar una gestión que la mayoría de la población panameña considera que no ha solucionado el problema de la basura o incluso que lo ha empeorado, según la última encuesta de Panamá Opina. En esta medición, el 76% de los 1,200 encuestados consideraba que el problema de la basura en el distrito capital continúa sin ningún avance, o incluso que la situación se ha agravado.

En 2010, mientras operaba la Dirección Metropolitana de Aseo Urbano y Domicialiario de la alcaldía, el presupuesto era de $45 millones, casi la mitad del asignado un año después, en 2011, cuando la AAUD recibió $82.7 millones.

¿Por qué se mantiene el status quo con el doble de recursos?, ¿a quién le beneficia? Busque mañana la segunda entrega del especial ‘Algo huele a podrido en Panamá’.