16 de Ago de 2022

Nacional

Lluvias cobran la vida de una infante y dejan heridos

PANAMÁ. La fuerza impetuosa de la temporada lluviosa volvió a dejar su huella ayer en la ciudad de Panamá, dejando la muerte de una infa...

PANAMÁ. La fuerza impetuosa de la temporada lluviosa volvió a dejar su huella ayer en la ciudad de Panamá, dejando la muerte de una infante y una estela de daños materiales.

Una humilde familia de la comunidad de Guna Nega hoy llora la desaparición física de su hija, Maryorie Ortega, de seis años.

Los reportes del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) destacan que la niña salió de la escuela y cuando llegaba a su casa resbaló y cayó en una cuneta. El agua la arrastró hasta quedar atrapada en una alcantarilla.

Y así, un lunes que inició como un día nublado acompañado de una pertinaz llovizna se convirtió en un fuerte aguacero que tras su paso inundó las principales vías de la urbe y envolvió a los capitalinos en un infernal tranque, sobre todo en la vía España, en donde las descargas eléctrica de rayos y relámpagos provocaron que los semáforos se apagaran.

En la avenida Justo Arosemena, frente a las antigua sede del centro educativo Gastón Faraudo P.,

las ráfagas de viento derribaron un poste que provocó daños en algunos vehículos estacionados al borde de la vía.

Un auto Mitsubishi, color blanco, fue aplastado por un poste del tendido eléctrico.

Otros dos postes se desprendieron en la vía principal entre el Hospital Santo Tomás y el Hospital del Niño.

El tranque vehicular que se generó en este sector tras el colapso de estos postes duró más de dos horas, mientras que las unidades del Cuerpo de Bomberos de Panamá y del Sinaproc trabajaban hasta alta horas de la noche para remover los cables de la luz y los restos.

Los fuertes vientos que según los reportes del Sinaproc en algunos lugares alcanzaron los 24 nudos, también provocaron voladuras de techos, de vallas publicitarias y desprendimiento de varios árboles en distintas pareas de la ciudad.

Los sectores más afectados en la capital fueron: Coco del Mar, Felipillo, Calidonia, Pantanal, Dos Mares, Pedro Miguel, Diablo, avenida Frangipani, Calle Uruguay, Juan Díaz y la Martín Sossa 23 de Octubre, cerca de la Comunidad Apostólica Hosanna, entre otros.

En algunos de estas áreas hubo carros que casi quedaron estancados, pues el agua llegó a alcanzar más de dos pies de altura.

La impetuosidad de la precipitación también se sintió en Panamá Oeste, específicamente en la comunidad de Cermeño, en Capira, donde se desplomó un puente cuando pasaban dos camiones.

El director del Sinaproc, Arturo Alvarado, aseguró a La Estrella que no hay de qué alarmarse porque estas lluvias son propias de la temporada.

Alvarado relató que la única diferencia es que ‘estas lluvias cortas con gran cantidad de agua’ comenzaron este año con un mes de retraso, debido a que la temporada seca se extendió por más tiempo de lo previsto, por lo que instó a la población a andar por las calles con precaución o en todo caso esperar que pase el vendaval para poder salir a la calle, por lo que descartó que se declare algún estado de alerta.

Pero a la torrencial lluvia en la capital se sumó otro ingrediente, que se registró en el interior de la República: una actividad sísmica de 4.7 en la escala de Richter, específicamente a 34 kilómetros de la isla de Coiba, en el Océano Pacífico.

Este movimiento telúrico se registró a unos 10 kilómetros de profundidad, con latitud 7.63 y longitud -82.02 y se sintió en la provincia de Chiriquí, especialmente en las áreas costeras de Alanje, Bugaba y Barú. El temblor despertó temor en la población.

Según los reportes de las autoridades, no se registraron daños materiales, heridos o víctimas a consecuencia del movimiento sísmico.