Temas Especiales

04 de Apr de 2020

Nacional

Leonardo Muñoz

Yo llegué desde muy pequeño a Panamá, proveniente de la comarca Kuna Yala, donde nací, para continuar mis estudios. Como estudiante, fo...

Yo llegué desde muy pequeño a Panamá, proveniente de la comarca Kuna Yala, donde nací, para continuar mis estudios. Como estudiante, formé parte de diversos movimientos populares, entre esos los Movimientos Juveniles de Panamá, donde formamos el Movimiento de la Juventud Kuna. Eso me dio buenos contactos con otras organizaciones estudiantiles como la Federación de Estudiantes de Panamá y las asociaciones de los distintos colegios, así como con la Asociación de Estudiantes Universitarios y las de los grupos indígenas. Para esa época, yo tenía cerca de 20 años, era apenas un pelao.

Rumores en la calle Ese día, el 9 de enero, ya se rumoraba que algo podía suceder por el no cumplimiento de los tratados entre Chiari y Kennedy; pero, hasta ese momento, no se sabía cuándo iba a pasar. Estaba caminando por el parque Lesseps –así se llamaba en ese entonces el parque de la Asamblea Nacional– cuando me enteré de que en el paraninfo de la Universidad de Panamá había una reunión, porque había sucedido algo durante la tarde (aún no sabía qué) en la escuela de Balboa.

Es en ese instante cuando me doy cuenta de que, por donde hoy está la Caja de Ahorros, venía bajando una muchedumbre muy grande. El grupo era dirigido por Víctor Ávila, que era de la AFEP, junto con el presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios, cuyo nombre no recuerdo; el dirigente estudiantil Severino Torres, los hermanos Britton (Lloyd y Federico), así como dirigentes que, si no me equivoco, eran del Partido del Pueblo, colectivo que para esa época tuvo un papel determinante en esa lucha.

Aunque debía de ir a la escuela, decidí unirme al grupo. Doblamos rumbo a la hoy DIJ, en ese entonces era la lavandería del Army. Iban a dar las 7:00 p.m. o ya era esa hora y ya se escuchaban los tiroteos.

espontaneidad premeditada Si bien fue un movimiento espontáneo, para ese momento, cuando íbamos llegando a la lavandería, había cerca de mil personas. Ayudó a que hubiese tantas personas reunidas el hecho de que en ese momento ya existían sindicatos de trabajadores, campesinos y otros grupos que estaban unidos. Además, los jóvenes en ese momento tenían más conciencia y la gente reaccionó más fácilmente cuando escucharon que los gringos estaban maltratando a los nuestros. En ese instante fue cuando me encontré con el compañero Marcos Fenton, a quien conocí en un encuentro estudiantil que se había realizado en el Instituto Nacional.

Luego de encontrarnos, Fenton y yo, nos separamos. Había núcleos de gente por todos lados. Unos en el parque, otros en el Instituto, otros más que se dirigieron hacia la Panamerican, una empresa grande que existía en esa época y que estaba por el área. La Panamerican fue quemada.

luchar, a pesar de las heridas Estábamos adentrándonos más en la zona cuando, de repente, sentí una serie de impactos. ¡Nos estaban disparando con balines y a mí me habían dado! Javier Vásquez Chambonet, líder de izquierda los movimientos estudiantiles, junto con una profesora de nombre Virginia y otro muchacho del cual solo recuerdo que luego sería abogado, me llevaron hasta un carro.

–Escucha bien, Muñoz –me advirtió Vásquez Chambonet–, cuando llegues al hospital no digas tu nombre porque la Policía va a perseguir a la gente de izquierda y a quienes están encabezando esto. Tú eres del Partido del Pueblo, así que ten mucho cuidado–. Tras estas palabras, me llevaron al hospital.

Llegué al hospital, me ingresaron y no recuerdo cómo logré salir. Volví al Parque Lesseps. Ahí estaba el escritor Latouche. Varios compañeros míos murieron ahí. A pesar de los balines, seguimos en la lucha, pues las heridas no eran tan graves.

Al día siguiente, la gente continuó saliendo a las calles. Se destruyeron muchos edificios, recuerdo en particular la destrucción de la Pepsi Cola que era como una “y”.

NO era solo la izquierda Debo aclarar, no es que en medio de todo esto nos estuvieran buscando a nosotros en particular; sin embargo, estaban buscando a los líderes de izquierda, quienes comenzaron todo esto y que, ya para el 10 de enero, había tomado magnitudes épicas en donde todo mundo estaba involucrado, inclusive los grupos indígenas.

Lo sucedido el 9 de enero impulsó a que se llevara a cabo el primer congreso nacional de la soberanía que se efectuó en el paraninfo de la Universidad y contó con los principales intelectuales de la época.