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27 de Nov de 2020

Nacional

La educación, el hoyo negro del crecimiento en Panamá

PANAMÁ. El futuro de Panamá se escapa de las manos. El país debe invertir más en infancia y juventud, y coordinar programas dirigidos a ...

PANAMÁ. El futuro de Panamá se escapa de las manos. El país debe invertir más en infancia y juventud, y coordinar programas dirigidos a ambos sectores.

Se requiere el establecimiento de un sistema educativo que profundice las conexiones entre el conocimiento cognitivo y el socioemocional, que vaya de la mano con un aumento en la inversión y el presupuesto dedicado a la formación profesional y técnica, aunado al desarrollo del arte, la ciencia y la cultura.

Es una de las recomendaciones, específicamente, para la juventud panameña contenidas en el Informe Nacional de Desarrollo Humano de Panamá (INDH) 2014, presentado ayer por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La juventud está en los rangos de edad de 15 a 24 años.

El documento titulado ‘¡El futuro es ahora! Primera infancia, juventud y formación de capacidades para la vida’, sugiere para los jóvenes la puesta en marcha de una estrategia nacional que involucre a la propia juventud, incluyendo la promoción de sus aspiraciones, mediante procesos participativos.

Incluye, un sistema de capacitación para complementar en áreas necesarias.

Expresa que si bien Panamá es uno de los países económicamente mejor dotados de América Latina, la juventud enfrenta desafíos de formación que podrán representar un serio obstáculo para su propia inserción laboral y el desenvolvimiento en la vida.

El documento sostiene que aunque los datos del Ministerio de Educación indican que el país tiene una alta cobertura en educación primaria, ‘resulta imperioso acentuar’ la formación en primera infancia.

En ese sentido, se aporta que actualmente solo 64.4% de los niños y niñas acuden al preescolar.

EDUCACIÓN Y TRABAJO

En el promedio de las pruebas de conocimiento o cognitivas realizadas en la Encuesta de Muestra Nacional de 1,708 entrevistas para el estudio, el 87% de los jóvenes tuvieron puntuaciones por debajo de 6 (en una escala de 1 a 10 puntos). Solo 13% lograron más de 6 puntos.

Una de cada tres mujeres jóvenes entre 15 y 19 años abandonó la escuela sin terminar la secundaria para hacer tareas domésticas.

Peor aún, el 63% de los jóvenes está estudiando, pero al separarlos por edades se encontró que de 15 a 19 años el 81% estudia, mientras que de 20 a 24 años solo 44% sigue estudiando. Las cifras disminuyen a 74% entre quienes se dedican a estudiar para los de 15 a 19 años y a 26% para los de 20 a 24 años; es decir, solo 1 de cada 4 jóvenes está estudiando.

De los jóvenes entrevistados, el 55% no lee periódicos o revistas diariamente, pero 36% ve más de tres horas de televisión o películas al día.

Si bien ha aumentado la asistencia escolar de las personas entre 13 y 17 años, la deserción disminuyó ligeramente, la repitencia sigue siendo un factor a considerar y no existe una oferta suficiente de formación técnica y superior que resulte efectiva para quienes requieren una inserción laboral.

La investigación arrojó que el 48.2% de los jóvenes entre 15 y 24 años que trabajan están en la informalidad.

Aunque la tasa de desempleo en Panamá fluctúa alrededor de 4%, entre los jóvenes es casi tres veces más alto, cerca de 11%.

Se detecta ‘un problema estructural’ en el mercado de trabajo, posiblemente debido a que los empleadores exigen experiencia.

POCOS LIBROS Y LECTURAS

La investigación revela que un 26% de los niños y niñas panameños no tienen ni siquiera un libro con ilustraciones en su hogar.

Además, al 45% de los niños y niñas de 4 a 5 años y 11 meses de edad no se les lee ningún libro por mes en casa.

En tanto, de los niños entre 4 a 5 años y 11 meses, 67% no escribe su nombre, y 33% no escribe ninguna letra, según el informe, lo cual afecta su logro en los primeros años de escuela.

Kim Bolduc, coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en Panamá, dice que la formación de capacidades para la vida de niños y jóvenes es una responsabilidad y debe ser un compromiso solidario del Estado, familias, escuelas, empresarios, medios y organizaciones.

La exmagistrada de Niñez y Adolescencia, Esmeralda de Troitiño, apunta que las políticas públicas no solo deben ser enfocadas en protección de orden físico, sino de derechos.

Explica que desarrollo humano en niñez es darle derechos y no prebendas, además que se debe tener una educación de calidad.

La abogada Magaly Castillo, que colaboró en el Informe, sostiene que los jóvenes no son el problema de Panamá, sino la solución de nuestros problemas.

El criminólogo Severino Mejía indica que seremos un país desarrollado en la medida en que el panameño se desarrolle, y eso se alcanza con una educación de calidad.