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11 de Apr de 2021

Nacional

Estadios: luces y sombras de nuestro deporte

Mientras el Maracaná de El Chorrillo se convierte en la nueva joya del fútbol local, el Juan Demóstenes Arosemena se ha vuelto ‘la cosa’...

–El Maracaná existe desde que yo era un niño. Ese era un terreno de la ‘Cooperativa de Pescadores de El Chorrillo’ y un día alguien puso dos varas y se convirtió en un campo de fútbol– comenta el periodista Julio Alfaro (52 años), editor de ‘Pasión’, la sección deportiva de La Estrella de Panamá. 


‘El Maracaná de El Chorrillo’. Definitivamente un nombre demasiado grande para un cuadro de tierra donde los niños del ‘barrio mártir’, en chancletas o descalzos, jugaban al balompié mientras soñaban con ser Pelé, Maradona, Ronaldo o Messi (ponga aquí el nombre del futbolista de moda). 


Hoy en día, sin embargo, el polvoriento y viejo terreno, bautizado en honor al estadio que fue escenario de uno de los momentos más inesperados de la historia del deporte (la derrota de Brasil, como local, ante Uruguay en la final del Mundial de 1950) se está convirtiendo en un recinto que cumplirá con los estándares impuestos por la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), y que suena más a un verdadero homenaje a su homónimo sureño que a una burla vestida de ironía. 


En un reportaje publicado esta semana en La Estrella de Panamá, se presentaron todas las bondades que tendrá el nuevo coliseo que servirá como sede del Chorrillo F.C. y del Plaza Amador, de la Liga Panameña de Fútbol (LPF): aproximadamente 5,500 butacas, 20 puertas de acceso, 500 estacionamientos, 32 espacios para discapacitados; vestidores independientes para ambos equipos, para el cuerpo arbitral y para los niños recoge balones; así como grama sintética del mismo tipo que la que utilizan los grandes equipos de Europa en sus campos de prática (Barcelona y Atlético de Madrid de España, Ajax de Holanda o PSG de Francia, por mencionar a algunos). 


El periodista de El Siglo Álvaro Martínez escribió sobre el proyecto de construcción de El Maracaná a finales del 2013. En su reportaje, el autor de la columna de opinión ‘Duro y al hueso’, comentó que el nuevo recinto deportivo ‘ a metros de las aguas del Pacífico y vigilado por el imponente Cerro Ancón, se convertirá en el segundo estadio más importante de Panamá, después del Rommel Fernández Gutiérrez. Será el desahogo ideal para la LPF, que explota jornada a jornada las canchas sintéticas del Luis ‘Cascarita’ Tapia y el Artes y Oficios con los siete clubes que juegan en la capital’. 


En palabras de Carlos Ho, director de Proyectos Especiales del MOP, las nuevas instalaciones serán ‘un escape para la juventud y las familias. Más deporte, menos delincuencia’. 


BÉISBOL: EL OTRO LADO DEL ESPECTRO 


Pero mucho antes de que El Maracaná de El Chorrillo fuera un gran recinto deportivo – incluso antes de que sucediera el hecho que hizo mítico al estadio brasileño del cual se tomó prestado el nombre– , el Cerro Ancón ya vigilaba otra gran obra de arquitectura deportiva: el Estadio Olímpico Juan Demóstenes Arosemena (JDA). 


Inaugurado en 1938 , bajo el nombre de Estadio Olímpico Nacional (no sería hasta 1956 que pasaría a llamarse Estadio Olímpico Juan Demóstenes Arosemena), con motivo de los IV Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, tuvo un costo de 350 mil dólares, cifra que hoy representa 5.5 millones de dólares. 


Además de esta competencia regional, el ‘Coloso de Cabo Verde’, como también se le conoce, ha sido sede de varios de los más grandes eventos deportivos que se han realizado en el país, incluyendo las que habían sido la segunda visita de los Yankees de Nueva York a Panamá, en 1947. En aquella ocasión, jugaron ante los entonces Dodgers de Los Ángeles. 


El Estadio, que en su momento estuvo ubicado en la zona limítrofe entre la ciudad de Panamá y la Zona del Canal, también tiene el mérito de haber servido de escenario para la primera pelea de campeonato mundial de boxeo que se realizó en Panamá, el 10 de abril de 1965, cuando Ismael ‘El Tigre’ Laguna, se coronó como el más grande de los pesos ligeros al vencer al puertorriqueño Carlos Ortiz. 


Todo esto, sin olvidar que el ‘gigante curundueño’ fue, por muchos años, la casa del equipo juvenil y mayor de Panamá Metro, y el terreno en donde se celebraban los torneos de las categorías menores de béisbol. 


La situación actual del JDA es harto conocida. Aunque sigue en pie, es imposible practicar algún tipo de deporte por el estado en que se encuentra por dentro. Solo hay que leer y observar las denuncias hechas desde hace varios años por periodistas de diversos medios de comunicación . 


En la edición del 18 de junio de 2012 de La Estrella, aparece el primero de una serie de reportajes sobre las condiciones del JDA. A lo largo del texto, titulado ‘El moribundo ‘Coloso de Cabo Verde’, Julio Alfaro, autor de la nota, va describiendo: ‘De su voz vibrante, queda apenas un leve murmullo, que lucha por sobrevivir en medio de la podredumbre... es como asistir a una muerte lenta. Anunciada y que pareciera inevitable... Entrar hoy al Estadio Olímpico Juan Demóstenes Arosemena está lejos de producir un sentimiento de nostalgia por los buenos momentos vividos... El olor a excremento, la basura acumulada de muchos años, se confunde ahora con las colillas de improvisados cigarrillos de marihuana. Donde había una oficina de la Federación Panameña de Béisbol hoy no se puede ni pasar cerca por las náuseas que produce el mal olor’. 


Eso fue en junio de 2012. Casi dos años después, la narración sigue adaptándose a la realidad del lugar. Tan solo hay que ver los reportes emitidos en noviembre de 2013, por La Prensa como por Telemetro. 


En las últimas semanas, el ‘Gigante de Curundú’ ha estado en la palestra pública. Primero, por un incendio el pasado 20 de febrero y, segundo, porque en la Asamblea Nacional se aprobó en tercer debate una propuesta para crear un ‘Patronato Estadio Juan Demóstenes Arosemena’ que se encargará de rescatar el recinto y darle mantenimiento. 


En diciembre de 2013, cuando se le cuestionó sobre la situación del JDA, en una entrevista a TVN, el director de Pandeportes, Javier Tejeira, contestó: ‘Se pensó en arreglar las graderías y el campo; sin embargo, nos hemos quedado empantanados’. 


Seis meses antes de las declaraciones antes citadas, en marzo de 2013, Tejeira le informó a La Prensa que se habían conseguido 2 millones de dólares para remodelar, solamente, el campo de juego: ‘ el trabajo que realizará Pandeportes será en el terreno, en donde se tienen muchas ideas para beneficiar el deporte en general’. 


En la misma noticia se recogen las declaraciones del director nacional de Ingeniería y Arquitectura del Miviot, Manuel Soriano, quien comentó que, como parte del ‘Proyecto Curundú’, se invirtió 60 mil dólares para reparar la fachada del Estadio. Con este dinero ‘ se limpiaron a presión las paredes, se sellaron algunas rajaduras y se dieron tres manos de pintura’, detalló Soriano, quien aclaró: ‘(De) los trabajos de plomería y graderías, en su momento, se deberá encargar Pandeportes’. 


Al respecto, se comenta en la nota que ‘no existen planes inmediatos para repararlas [las butacas], ya que tanto el Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes) como el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) se tiran la bola uno y otro, en cuanto a quién le compete esa responsabilidad’. 


A poco más de un año de estas declaraciones de Tejeira, durante su última visita al país para la llamada ‘Serie de la Leyenda’ entre Yankees y Marlins, el exbeisbolista panameño, Mariano Rivera, hizo un llamado al Gobierno Nacional sobre la situación del JDA: ‘Lastimosamente, este estadio ha sido abandonado. Este estadio como patrimonio nacional tenemos que repararlo y no lo podemos seguir dejando abandonado. Todos los profesionales que salieron de Panamá hemos formado parte de alguna u otra manera del Juan Demóstenes Arosemena’. 


EL HERMANO MENOR 


El Estadio Nacional Rod Carew, inaugurado en 1999, la semana pasada recibió a los Yankees de Nueva York y a los Marlins de Miami para homenajear a Mariano Rivera en la llamada ‘Serie de la leyenda’. 


Medios locales, días antes de los partidos, calificaron de ‘impecable’ el estado en el que se encontraba el ‘Gigante de Cerro Patacón’, que cumplió con todos los requisitos que exigía la organización de las Ligas Mayores de Béisbol (MLB, por sus siglas en inglés). 


Sin embargo, hay que recordar que, apenas en diciembre de 2013, las condiciones del Estadio Nacional de Panamá ponían en duda que se efectuara el juego entre las dos franquicias estadounidenses. 


El 21 de diciembre del 2013, luego de una inspección por los terrenos del estadio, Sara Loarte, de la MLB, comentó: ‘Estoy preocupada porque conozco lo que se necesita hacer para llevar un terreno a nivel de grandes ligas y esto requiere un trabajo muy extenso... Vinimos en noviembre y el estadio no se veía tan mal como ahora’, reveló la ejecutiva de la gran carpa, según reportó en su momento el diario La Prensa. 


Al reportar sobre el mismo tema, Crítica mencionó que en 2012 ya el Gobierno Nacional había invertido seiscientos mil dólares para acondicionar el estadio. El tabloide también destacó que el ‘Gigante de Cerro Patacón’ tampoco había recibido buenas calificaciones cuando se le inspeccionó para el ‘Mundial de la Ibaf, luego, en 2012, para eliminatoria del III Clásico Mundial de Béisbol’. Justamente la puertorriqueña Loarte recordó, casi a manera de reclamo, que para la fase preliminar del Clásico ‘se hizo una renovación extensa a este estadio’. 


A pesar de lo dicho por la representación de la MLB, el director de Pandeportes, Javier Tejeira, minimizó el tema y le dijo a TVN que ‘El Rod Carew no se encuentra en mal estado, los de la Major League Baseball nos han dicho que arreglemos el bullpen cambiando la alfombra e igualmente la grama’.