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19 de Jan de 2021

Nacional

Cooperativismo: historia, realidad y sus bondades

Desde principios del siglo pasado, este método de trabajo se ha venido aplicando en el país.

El Dr. Octavio Méndez Pereira (1887-1954), en 1926 logró como diputado de la Asamblea Nacional, la aprobación de la Ley 20 con la cual se establecía la organización de cooperativas escolares.

LOS PRIMEROS INTENTOS

Fue, justamente, Méndez Pereira quien fundó la

primera cooperativa escolar, que se inició en el Instituto Nacional de Agricultura de Divisa, INA, que funcionó de 1961 a 1967 y se volvió a abrir el pasado año 2013.

En 1994 se constituyó la Cooperativa Escolar (COOPETIVE) en el Instituto Profesional y Técnico de Veraguas. Luego, en el año 2004 se creó la primera cooperativa comunal, bajo el nombre de ‘Paz Escondida’, en el corregimiento de Pedregal, en la provincia de Chiriquí.

A partir del año 2005, se realizan gestiones en materia de desarrollo y organización del ‘Cooperativismo Juvenil’ en las escuelas en Panamá. Mediante la Ley 12 del 5 de octubre de 1990, durante el gobierno de Guillermo Endara Galimani (1936-2009), se exige la enseñanza, promoción y desarrollo del cooperativismo, desde la educación básica hasta la educación superior universitaria.

En el primer intento, con el Dr. Méndez Pereira, se perdió mucho tiempo. Tras la muerte del primer rector de la Universidad de panamá, transcurrieron muchas décadas para reactivar esta expresión de las cooperativas. Con la ley promulgada durante el gobierno de Guillermo Endara, también se perdieron muchos años, antes de que las autoridades se percataran de la necesidad de la enseñanza del cooperativismo.

¿EN QUÉ CONSISTE?

El cooperativismo es una organización de personas, que encuentra su expresión en la creación de empresas cooperativas, donde los asociados cooperativistas activos coordinan, dirigen, desarrollan, controlan y planifican el proceso productivo, para generar especies, bienes y servicios. Dentro de la generación de bienes, están las cooperativas de producción de artículos agrícolas, de pesca, artesanales, de consumo, de mercadeo o salineras como la Federación Nacional de Cooperativas Salineras de Panamá ( FENCONSPA, R.L.) que es una cooperativa de segundo grado, en la comunidad de La Onda en Los Santos.

Dentro del sector servicios las más conocidas son las de ahorro y crédito, servicios múltiples, transporte, vivienda, trabajo, salud y turismo, entre otras más . Es decir, que no hay actividad humana en donde no se pueda ensayar el sistema cooperativo. Dentro de las paradojas de la economía, se dan casos que se obtiene un desarrollo cooperativo sobresaliente en personas de mayor educación. En tanto, en aquellos sectores en donde más se necesitan las cooperativas (la clase popular) su aparición se hace más infructuosa. Es más fácil tomar un grupo de personas con cierta educación, que formar una cooperativa con asociados que no saben leer ni escribir. Sobre este tópico, ya se ha explicado que las cooperativas fueron diseñadas por sus realizadores y precursores para superar condiciones difíciles: estancamiento, atraso, segregación social y exclusión (en el caso de los indígenas y habitantes de los barrios pobres), desigualdad, alcoholismo y otros conflictos sociales.

En Panamá, desde 1950, pasaron ya sesenta años desde que se dieron los primeros pasos para la creación de una cooperativa formal. Las cooperativas se crean en Panamá mediante la realización de una Asamblea Constitutiva, con un mínimo de veinte (20) asociados. Luego es registrada por el Instituto Panameño Autónomo Cooperativo, que mediante resolución y trámites legales, le otorga personería jurídica, como a otras empresas del medio.

LOS SISTEMAS RIVALES

Hoy día el cooperativismo tiene categoría de ‘sistema económico’, porque insume todas las características de uno.

Si bien es cierto que las empresas capitalistas o de la economía de mercado rivalizan con la estructura, modo de organización, fines y propósitos del cooperativismo; pero es ahí donde los críticos más contumaces señalan las diferencias sustanciales entre ambos sistemas. El cooperativismo se organiza según las leyes de la democracia; el asociado tiene derecho a voz y voto, para empezar. Los beneficios que genera la empresa cooperativa son para todos y cada uno de los asociados. Según los postulados o principios del cooperativismo, existe un compromiso con la comunidad, con la economía del país y el medio ambiente.

Las cooperativas generan valor agregado a la economía, pues suman en el crecimiento y desarrollo económico, en el Producto Interno Bruto. También generan nuevas fuentes de empleo, se crea inversión y desarrollan infraestructuras para el bienestar de sus asociados. Los países al norte de Europa (Escandinavia), Canadá y en América Latina, han visto en el sistema cooperativo una esperanza para el crecimiento en base a las reglas de la democracia, la solidaridad, el respeto mutuo, la justicia social, la honestidad, la responsabilidad, la lealtad, entre otros atributos que es necesario cumplir y seguir para el éxito de las empresas.