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25 de Oct de 2020

Nacional

‘El Hospital siempre da la cara y saca la atención adelante’

El jefe del Servicio de Urgencias explica cómo funciona la sala y lamenta que cada vez que pasa algo en otro hospital, el peso recae en él

‘El Hospital siempre da la cara y saca la atención adelante’
HST.

PANAMÁ

Néstor Vega, el jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Santo Tomás, habló con La Estrella de Panamá sobre cómo son las cosas en Urgencias, estadísticas, realidades del sistema y las complicaciones de recibir a muchos pacientes y tener un presupuesto pequeño.

¿CUÁNTOS PACIENTES LLEGAN AL DÍA AL SANTO TOMÁS?

Por semana, el cuarto de Urgencias ve entre 1,308 y 1,400 casos; es decir, 170 a 200 pacientes diarios. Se trabajan las 24 horas en turnos de 6 horas cada uno. Comparado con el San Miguel Arcángel, que ve 500 pacientes al día, o el de la 24 de Diciembre, que ve 300 pacientes al día, uno se puede preguntar por qué en el Santo Tomás se atienden tan poco casos. Eso se debe a la complejidad de las patologías que este hospital atiende. Son casos más complejos, que necesitan mayor tiempo de atención. Además, es un hospital de referencia. La puerta de entrada de este hospital es la referencia de todos los hospitales de la red del Minsa. Eso quiere decir que todos deben entrar por Urgencias.

¿CUÁNTAS DE LAS CONSULTAS DIARIAS SON REALMENTE URGENCIAS?

Apenas el 20 a 30% de los 170 a 200 casos atendidos son urgencias verdaderas que corresponden a este nivel de atención.

Y EL RESTO, ¿QUÉ SON?

Casos que se podrían manejar en una red secundaria o en una red primaria; pero el Santo Tomás está alrededor de un área bastante grande y hay que darle respuesta a los moradores. Y es que, por ejemplo, no hay un centro de salud 24 horas. Si a usted le da un dolor de cabeza, o se siente resfriado o tiene diarrea a la una de la mañana y está en el área de Curundú, usted va a venir a este hospital. Por eso el porcentaje de urgencias verdaderas es tan bajo.

¿A QUÉ SE CONSIDERA UNA URGENCIA VERDADERA?

Un infarto al miocardio, una hipertensión arterial o un diabético descontrolado; un paciente con herida en el abdomen por arma de fuego, por ejemplo. Esas son urgencias verdaderas. También lo son pacientes que vienen complicados de otros hospitales. Esos pacientes son canalizados rápidamente a cirugía, medicina interna o gineco-obstetricia.

¿CUÁL ES LA MAYOR CAUSA DE EMERGENCIA VERDADERA?

Hay que dividir. Nosotros los clasificamos en urgencias quirúrgicas y las urgencias médicas, que son los diabéticos y demás. El porcentaje de pacientes con problemas médicos que necesitan hospitalización es de 5 a 10% del total.

AQUÍ TAMBIÉN LLEGAN LOS PRESOS...

Exactamente. Por ley este no es el hospital de referencia. Vienen aquí porque, por ejemplo, en un centro de salud no hay un neumólogo, reumatólogo, por ejemplo y ellos no tienen seguro social. La Constitución dice que el gobierno se hará cargo de los problemas de salud de los privados de libertad. Esa no es una obligación única del Santo Tomás, esa es una obligación de todos los hospitales del Minsa. No es que este sea el hospital indicado. Que ellos tengan lesiones muy graves que los obligue a venir acá, es otra cosa. Pero si, por ejemplo, en el hospital de Chepo, el más cercano a la cárcel, los pueden atender, ellos se deben quedar allá.

¿HAY UN REGISTRO DE CUÁNTOS LLEGAN HASTA EL SANTO TOMÁS?

No son muchos. Cuando hay reyertas, vienen acá; cuando uno tiene apendicitis aguda, vienen acá. ¿Por qué? Porque hay un registro. Según el hospital de Chepo, ellos no tienen las condiciones de seguridad. Pero, dígame, ¿y dónde tengo yo esas condiciones? ¿Tengo un chaleco antibalas o estoy armado o sé karate? No. Lo que hemos hecho es que si el preso no tiene que venir, no viene. Sea el hospital que sea, la ley dice que es un custodio por un recluido. Esa es la única vigilancia que hay. Estamos igual de propensos a ser atacados por los mismos pacientes, o sus familiares o los miembros de su banda.

¿HAY REGISTRO DE LOS EXTRANJEROS QUE ATIENDEN?

No, pero lo que sí sabemos es que, por regla, podemos atender extranjeros con enfermedades leves. Recuerde que, por ley, ahora tienen un seguro de 7 mil dólares por 30 días. Esos pacientes no llegan aquí. Los que vemos aquí son los que llegan directo desde el aeropuerto por ser mulas de droga, para deponer el dinero o la droga, o aquellos que se sospecha que tienen una enfermedad epidémica como el cólera o que tienen dengue. La atención abierta ha aumentado, pues hay muchos más colombianos y venezolanos; pero no es una gran cantidad que impacte la atención. Que yo le diga ‘sí, es un pocotón de gente’, es mentira. La mayoría tienen su seguro o dinero para atenderse en un hospital privado. No es algo para incomodarnos ni que haya elevado los registros.

¿QUÉ ES LO QUE MÁS VEN EN URGENCIAS EN CUANTO A LAS URGENCIAS MÉDICAS?

Diabéticos descontrolados, crisis hipertensivas, enfermedades cerebro vasculares (lo que ustedes llaman derrames o la isquemia) y problemas respiratorios como neumonías en un paciente con VIH o uno de 90 años. Eso es lo que vemos bastante.

¿LLEGAN MUCHOS PACIENTES CON ENFERMEDADES RELACIONADAS CON EL VIH?

Sí, bastante. Hay que recordar que hubo un desabastecimiento de la Triple Terapia, todo eso influye. Los pacientes se descompensan, porque no tienen el medicamento. Pero esos pacientes no son un problema para el cuarto de urgencia y deben ser admitidos por infectología. Si tengo muchos pacientes hospitalizados y hay poca cama, hay como un cuello de botella porque las camas están llenas. Uno tiene una programación basada en la situación actual, si todo te desconcentra tu situación actual, como, por ejemplo, no hay medicamento, aparece la KPC, a la gente no le gusta la atención en otros lugares, hay problemas en el aire acondicionado... El Santo Tomás nunca ha cerrado porque no hay aire acondicionado o por la KPC. No. El hospital siempre da la cara y saca la atención adelante. Tenemos una programación basada en la situación actual, pero cuando las cosas se salen de nuestro rango, no se puede hacer nada.

¿CUÁNTAS CIRUGÍAS SE HACEN AQUÍ?

De urgencia, 200 por semana, sin incluir las urgencias gineco - obstétricas que, semanalmente son casi 150. Eso es bastante.

¿LES HA AFECTADO LA REDUCCIÓN DEL PRESUPUESTO?

Nosotros nos manejamos por un presupuesto general que implica lo administrativo, lo médico quirúrgico y de farmacia. Administrativo incluye los pagos a los colaboradores; los médicos quirúrgicos, son los implementos; y la farmacia. Sí, sí nos afectó; pero nosotros nos manejamos con créditos extraordinarios. ¿Nos recortaron el presupuesto? Eso se decide en el Ministerio de Economía y Finanzas o en la Asamblea Nacional. Nosotros ponemos cuánto requerimos. Si algo nos desvía del presupuesto, hacemos manos a los créditos extraordinarios. Tratamos también con la autogestión, pero la atención médica es cara. Los pacientes que llegan aquí pueden ser asegurados o no, pero no les negamos la atención a nadie. A veces hay pacientes que tienen cuentas hasta de 100 mil dólares, pero solo nos pueden pagar 25. No hay un proceso de compensación entre los pacientes asegurados y nosotros. Todo eso influye. Tratamos de hacer algo de autogestión, pero no es lo suficiente. Cualquier impacto en otro hospital, influye acá, porque todo el mundo viene al Santo Tomás. Si no fuera por los créditos extraordinarios, no podríamos darle respuesta a la población. Eso lo sabe el Gobierno Central y nos permiten trabajar así; pero lo mejor es que pudiéramos trabajar con un presupuesto ideal. De aquí no hay otro lugar donde pueda ir, nadie te puede mandar a otro hospital. Nosotros tenemos que ver de dónde se saca la plata. Nuestra parte es dar la atención al paciente con calidad y con los recursos que tengamos. A veces también no es todo del gobierno o de nosotros, a veces las compras (también son problema), tenemos la plata, pero no tenemos el producto, porque los proveedores no quieren concursar. Hay una serie de cosas que, realmente, son circunstancias que no depende de la administración del Hospital.

¿QUÉ DEBE MEJORAR?

El sistema de compras, debe ser preciso y expedito. No puede ser que para comprar una computadora o un acetaminofén debo seguir los mismos pasos. Se han hechos ciertos movimientos como precio único o convenios; pero muchas veces, está esa parte de que no puedo comprar un medicamento si no tiene un registro sanitario, o si el proveedor no me viene a vender, o si hay desabastecimiento en el país. Pero la gente, lo primero que dice es ‘El hospital no tiene’. Como especialista he pedido, he llenado las formas, en la dirección médica destinan la plata, pero no hay proveedor. Siempre es el hospital, nadie ve lo otro. Hay que ver todo y buscar dónde está el problema. El problema es multifactorial. En un hospital privado solo digo ‘cómprese’, no hay que seguir los 20 pasos y las buenas costumbres de cómo se deben comprar todas las cosas.